Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Crónica de días siniestros (parte II)

Fecha de publicación: 19-11-17
Ilustración JORGE ANTONIO DE LEóN > El periódico Por: Manolo E. Vela Castañeda manolo.vela@ibero.mx
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Mucha agua ha pasado desde la coyuntura de agosto y septiembre, cuando el presidente declaró persona non grata al comisionado Iván Velásquez, jefe de la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala. Los entretelones de esa coyuntura se hallan escritos en la primera parte de esta crónica, publicada la semana pasada (http://bit.ly/2A6B9oH), y también en Jimmy se va quedando solo, de Carlos Arrazola (http://bit.ly/2wb3CGW).

¿Cuál es el balance de estos días siniestros?

1.

El índice de popularidad del presidente cayó a lo más bajo en estos casi 24 meses de gobierno. Según el Estudio de opinión pública No. 81 de CID Gallup, Morales tiene un 21 por ciento de opiniones negativas (lo que resulta de restar las opiniones negativas de las positivas). El presidente Morales pulverizó su índice de aceptación, pasando de una aprobación del 62 por ciento (en enero de 2016) al 18 por ciento (en septiembre de 2017).

Pero en esta coyuntura ocurrió una desgracia aún mayor para el Presidente: después de casi 24 meses en el cargo se demostró que su gobierno no solo es ineficaz, sino que también es corrupto. La oportuna filtración de los cheques con los que se acreditó el pago de un bono que el Ejército otorgó a su comandante general fue un golpe devastador a la ya debilitada moral de quienes todavía le apoyaban. Realizado entre el 14 y el 22 de septiembre, el estudio de opinión pública de CID Gallup sí alcanzó a captar el impacto de este evento. Como se trató de un evento relativamente fácil de explicar: cheques cobrados, tuvo una repercusión más fuerte que las acusaciones que el Ministerio Público presentó contra el mandatario por ocultar la contabilidad de la campaña electoral que le llevó a la Presidencia. Para quienes en 2015 confiaron en Jimmy, este septiembre demostró que él es el extraño caso del candidato Morales y el presidente Hyde.

Solo gracias a haber ampliado el bloque legislativo de su partido (que pasó de 11 a 37 diputados) y de haber llevado –con éxito– una maniobra para hacerse con el control de la Junta Directiva del Congreso, alcanzó a salir vivo –políticamente– de esta coyuntura.

Perdió, eso sí, márgenes de autonomía y de maniobra frente a los poderes fácticos empresariales y aquellos otros, que vienen de las mafias enquistadas en la política. Personas de su círculo cercano comentan que después del espaldarazo recibido del sector privado, en el Enade, el presidente fue otro, que logró salir del nerviosismo con el que andaba en esos días.

Por ello, me parece que el presidente Morales, al hallarse tan cuestionado, y al haber perdido completamente los márgenes de autonomía, no está en capacidad de tomar una decisión de tanta importancia como el nombramiento de un nuevo Fiscal General de la República, lo que debe hacerse hacia el 15 de mayo de 2018. Con un listado tan abierto, de seis, las fuerzas a favor de la corrupción contarán con un amplio margen de maniobra. Y esta es, desde ahora, la batalla en la mira de todos.

La máxima de que si te descubrieron de corrupto una vez te descubrirán otras más, hace que sobre su presidencia pese un halo de incertidumbre. Uno se levanta esperando el día en que, de nuevo, el Ministerio Público y la CICIG destapen un nuevo caso en el que se requiera investigar al presidente Morales. Esto, que desataría una nueva crisis, sería el evento que llevaría al máximo y pondría a prueba la lealtad de las alianzas que le mantienen aún en el cargo. Este, que es un factor externo a nuestro ecosistema político, es el único elemento que puede alterar el curso de los acontecimientos.

Está por verse entonces si el presidente Morales es capaz de llegar al 14 de enero de 2020, y ver cómo cae el telón de su presidencia y termina esta función de cuatro años.

2.

Los partidos salieron desgastados de esta coyuntura, porque, al haber aprobado los decretos con los cuales se regulaba el delito de financiamiento electoral ilícito y la conmuta de penas, volvieron a ser cuestionados por la ciudadanía informada.

Pero las preferencias electorales hacia 2019 –a como va la carrera política– se forjarán en torno a viejos liderazgos, específicamente dos grandes: Sandra Torres (que en la encuesta de CID Gallup cuenta con 39 por ciento de opiniones favorables), y el candidato de FCN, que con todo y el desgaste del gobierno contará con el aparato; y dos seguidores competitivos, Alejandro Giammattei y Zuri Ríos.

En contrapartida, 74 por ciento de los guatemaltecos no tiene preferencia por ningún partido político. Esto no es un dato extraño, sino que es lo que ocurre a estas alturas del ciclo político; y hasta el inicio de las campañas electorales la gente vuelve al redil de los partidos. El partido UNE tiene el respaldo del ocho por ciento de la población, en tanto que Lider y FCN alcanzan un cuatro y tres por ciento, respectivamente. Y si no son ellos ¿será –de nuevo– otro outsider? ¿Volverá a repetirse el “fenómeno Morales”? ¿no habremos aprendido ya la lección?

La brecha que demuestra el Estudio de opinión pública No. 81 de CID Gallup es entre el altísimo grado de pesimismo: casi nueve de cada diez guatemaltecos estima que el país avanza por el camino equivocado, y la inexistencia de nuevos liderazgos capaces de hacer frente al reto que se presenta. ¿Cuánto tardaremos en forjar nuevos liderazgos que sean capaces de operar con eficacia en este nuevo tiempo?

3.

La plaza, al haber provocado la vuelta atrás en la sanción de los decretos aprobados el 13 de septiembre, demostró de nuevo su fuerza. Pero también se hicieron evidentes las limitaciones de su repertorio: marchas y concentraciones pacíficas. El grave problema aquí es que hay protesta, intermitente y con este repertorio, pero no hay espacios de negociación donde esa fuerza pueda manifestarse en la mesa, en espacios de interacción donde se logre hacer avanzar una agenda de demandas. Y así es muy difícil que las demandas puedan concretarse y, dinamizando un círculo virtuoso, alimentar un ciclo de protesta. También, como no hay espacios de negociación, ni compromiso con algún resultado, las demandas pueden –alejándose de la realidad– llegar al infinito. Lo que ocurre aquí es un tipo de protesta de carácter testimonial, pero que al final no logra aterrizar en los cambios que el país precisa.

4.

A pesar que la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, sigue manteniendo –según el estudio de CID Gallup– una opinión favorable del 70 por ciento. Visto de otra forma, la propaganda en su contra logró conquistar el 24 por ciento de las opiniones a favor de la salida de la CICIG; el 27 por ciento a favor de la salida de Iván Velásquez y un 29 por ciento a favor de declarar persona non grata a Iván Velásquez. No obstante ello, el comisionado Iván Velásquez sigue contando con un nada despreciable 48 por ciento de aprobación, solo superado por la imagen positiva –en un 51 por ciento– de la fiscal Thelma Aldana.

Y así, en esta coyuntura todos perdimos. El balance final de la coyuntura de agosto y septiembre no es más que una contabilidad de pérdidas. Queda prepararse para las nuevas batallas que están por venir.

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