Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
Domingo

¿Hay mucha gente “mala” en Guatemala?

Fecha de publicación: 12-11-17
ILUSTRACIÓN JORGE ANTONIO DE LEÓN > EL PERIÓDICO
Por: Edelberto Torres-Rivas

Se repite por muchos que Guatemala es tierra de gente mala. La historia está salpicada de hechos, crónicas largas y anécdotas de crueldades entre amigos-enemigos-desconocidos. Pero nunca nos informan de alguien bueno, de un acto generoso. Quedamos sorprendidos como algo raro si se escucha o se lee elogios a Equis-equis como hombre bueno. El clima es de temor, más de 10 homicidios diarios, 100 mil asesinados en 18 meses de contrainsurgencia. Pero ahora la muerte se produce como cumpliendo un plan, una maldición, sin detenerse. En ciertos barrios urbanos de la ciudad capital, vecinos matándose entre ellos mismos, o muertes a manera de venganza. Algunas veces la violencia externa también mata a gente de otros
rumbos.

“Las declaraciones de un grupo de empleados de la Finca La Cumbre, Tactic, sobre el castigo aplicado a otro grupo por el dueño de la Finca y las autoridades de Puerto Barrios iba por una dirección insólita: –¡Que bueno que echaron de la finca a esta bola de agitadores! –Son comunistas, desde hace tiempo los conozco. –Siempre están peleando por vivir en una parcela de tierra que les habían prestado y se las querían robar, pero ya los expulsó el Ejército. –Y la Policía también. –Hay gente que les gusta pelear… ¡deberían matarlos! –Si, si, eso quieren….”

Las opiniones anteriores extrañan porque las estaban exponiendo campesinos que desean matar a campesinos. En el seno de un conflicto armado de naturaleza ideológica, como fue lo de Guatemala, se han hecho esfuerzos por resolver la verdad de la tragedia; el asunto es mayor porque la ideología separa a la derecha y a la izquierda. La guerrilla fue un proceso regido por la lógica de la teoría de la guerra justa. En las luchas por la justicia penal y más directamente, la que busca castigar la criminalidad contra insurgente, tuvo una difusión cierta pero nunca aquella que ayudara a completar la verdad de lo ocurrido. Así, los operativos de tierra arrasada estuvieron presididos por proyectos de matanza de indígenas ejecutados por el Ejército. El conflicto cuando es armado es un proceso en el que el mal mayor es infligido no por quien tiene más derecho, sino por quien tiene más fuerza.

Según algunos estudiosos, el bien se enfrenta al mal; ejecutar el mal o elogiarlo en una sentencia, o condenarlo en una conducta, relacionan dos sistemas de valores o disvalores que golpean una estructura universal que distingue lo que premia o castiga. La confusión que se produce es el carácter ideológico de ambas propuestas en tanto tienden a diferenciarse desde la mayoría que castiga o la que premia.

Según otros autores condenar el mal y celebrar el bien no son proposiciones antitéticas, uno no niega a lo otro, se crea un espacio menos o más grande entre ambas posibilidades, pues lo contrario del mal, no es el bien sino el no mal. Por ejemplo, es bueno elogiar, pero no hacerlo no es malo, es simplemente no bueno, es la ausencia de ofensa o la abstención en el actuar. Para que sea lo que revela al mal como lo negativo obedece a que lo contrario es lo que no es bueno. Esta afirmación de la neutralidad es muy discutible. Un régimen que tortura a sus ciudadanos por razones políticas no necesita ser democrático para no hacerlo, se nos dice que basta con que cumpla con la ley. El respeto a la ley puede ser el silencio y ello en razón de no actuar, no ayudar. Basta no criticarlo, tampoco elogiarlo porque tras la subjetividad de la conducta, la opción puede ser política o no importar.

Cuando se dice que nuestro país produce gente mala, se está diciendo una verdad incompleta, porque a continuación se agregaría que también crea gente buena, en mayoría. Una visión filosófica no empieza analizando el mal como el concepto genérico, sino lo hace empezando por el bien, por lo bueno. Se considera Bueno todo aquello que posea valor, tenga aprecio, o se considere digno. Lo digno es una calificación que se hace frente una acción virtuosa, se dice que es una persona buena. Lo bueno es lo que otorga el sentido de la verdad a los objetos cognoscibles por el hombre. Lo bueno es lo que es conforme a la razón, lo contrario, lo que es objeto de su desprecio es algo indigno, por lo tanto, es malo.

Mal no es la negación de Bien, o viceversa. Es el correlativo de bien, es el no ser un apetito o un juicio negativo, la existencia de los males condiciona la de los bienes, no habría justicia si no hubiera ofensas. Hagamos nuestra la teoría de la no violencia que es aquella que se inspira en la ética de la renuncia total a la violencia, o sea una ética según la cual el recurso a la violencia nunca está justificado, ni siquiera como extrema ratio.