Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Domingo

Fortalecer el corazón de nuestra democracia

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 12-11-17
ILUSTRACIÓN JORGE ANTONIO DE LEÓN > EL PERIÓDICO Por: Mario Yon Secaida
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Guatemala se encuentra en un periodo clave en su historia, es el periodo de la consolidación democrática, o en otras palabras la del fortalecimiento de las instituciones democráticas. Hoy, después de treinta y dos años de la transición a un modelo republicano-democrático, la primera generación de ciudadanos que no conoció los gobiernos autoritarios o el conflicto armado hereda el debate de cómo afrontar los problemas del Estado –corrupción–, de utilizar el modelo democrático como plataforma para el desarrollo y de evitar caer en algún tipo de
autoritarismo populista.

Para darle respuesta a estos dilemas, estudios de Robert Dahl, Guillermo O’donnell, Manuel Alcántara, Daron Acemoglu o Douglas
North sobre la consolidación democrática e instituciones apuntan en una clara dirección: el fortalecimiento institucional y democrático.

Las instituciones no son los edificios que albergan a la burocracia, más bien son el conjunto de reglas, leyes, costumbres o expectativas que norman el comportamiento de individuos y comunidades a lo largo del tiempo. Existen instituciones informales como las tradiciones, valores o creencias, son de naturaleza social.

También existen las formales, que en las sociedades modernas usualmente están normadas por medio de leyes y se entienden dentro del Estado. North las define como los límites artificiales que los humanos creamos para regular nuestras interacciones. En estas es donde los expertos institucionalistas centran sus análisis. A diferencia de las informarles, en este tipo de instituciones tenemos más control y en buena medida pueden determinar el éxito de las sociedades.

Para estos referentes las instituciones fuertes, inclusivas y democráticas son las que aseguran el éxito de las sociedades y las que nos ayudarían a resolver parte del debate del nacional. Para Dahl las instituciones democráticas deben proteger y fomentar ocho garantías: 1) libertad de asociación, 2) libertad de expresión, 3) derecho al voto, 4) elegibilidad para cargos públicos, 5) fuentes alternativas de información, 6) elecciones libres y limpias, 7) derecho de líderes para competir por el voto, 8) y que las instituciones dependan de las preferencias del voto para hacer gobierno.

En Guatemala esta generación de ciudadanos tiene una oportunidad única para fortalecer las garantías democráticas y, como un primer dominó, comenzar una serie de cambios para el fortalecimiento institucional. Esta oportunidad está en el Congreso, en el debate a la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP). La LEPP regula interacciones entre diferentes instituciones políticas formales e informales; es como un corazón que guía las acciones políticas de diferentes grupos e individuos, y mantiene vivo el sistema político como lo conocemos.

Nuestro sistema político y sus instituciones están lejos de ser perfectos. Actualmente no se incentiva la participación de ciudadanos preparados, el financiamiento ilícito es la regla, no hay democracia interna en los partidos políticos, los ciudadanos tienen poco control con sus diputados y, según la encuesta de Latinobarómetro en 2015, el sistema es poco representativo.

Es aquí donde esta generación tiene un rol tan importante. Es su labor fomentar una reforma política que fortalezca las instituciones políticas formales y fomente prácticas informales sanas para la ciudadanía y las garantías democráticas. Los listados abiertos, la creación de subdistritos, la facilitación en la creación de nuevos partidos y su democratización interna son algunas de las demandas ciudadanas que mejorarían el funcionamiento del corazón democrático.

Desde las protestas de 2015 la ciudadanía ha demostrado su gran interés por cambiar la política del país. Es ahora que esa inercia ciudadana se debe traducir en cambios concretos a nuestras instituciones, y es ahora que, con esta primera reforma, esta generación se debe convertir en la generación del cambio y la consolidación democrática.