Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Infancia y corrupción

Fecha de publicación: 22-10-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: Jaime Barrios Carrillo
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“La corrupción no es normal”

Vox Populi

 

No es fácil ser niño en Guatemala ni mucho menos ser padre. Las estadísticas de la muerte, la desnutrición y la falta de escolaridad resultan dolorosas y concretas comprobaciones que el sistema social y político de Guatemala hace rato ha colapsado.

Los padres pobres ven con aflicción la enfermedad de sus hijos, la falta de medios para una infancia feliz, la falta de distracciones y juegos, la carencia de seguridad social. Agreguemos la mala salud causalmente relacionada con la desnutrición.

No resulta difícil razonamiento, y está clarísimo, que la corrupción estructural del Estado no solo hace ricos a las mafias políticas sino empobrece más a los pobres, debido a la mala calidad del gasto público. Donde debería existir inversión en salud y educación hemos encontrado medicinas vencidas, publicitadas como logros  de este más que mediocre gobierno. También los pupitres que hace el Ejército, en lugar de cuidar fronteras y velar porque no haya narcotráfico ni tráfico de personas ni saqueo de maderas preciosas y patrimonio arqueológico, son una muestra patética de la ineficacia y solo sirven para realizar propaganda apologética de una institución corrupta e incompetente. Gobernar así es seguir con los métodos del pasado.

Las carreteras, caminos y puentes del país constituyen infraestructura esencial para el desarrollo y para el funcionamiento normal y positivo del comercio y el movimiento de personas. De ahí que la intentona de Jimmy Morales de trasladar también al Ejército la responsabilidad del Ministerio de Comunicaciones es otra muestra de las intenciones reales de corrupción de este gobierno, al mismo tiempo que de su ineficacia. Con Jimmy Morales corrupción e ineficacia se han vuelto dos caras de la misma moneda.

Jimmy Morales ha fracasado también como padre. Al menos hasta ahora, con el proceso por corrupción en que está metido de cabeza su hijo Juan Manuel Morales. El dinero de los bonos militares que el presidente recibió, y que se apresuró a devolver sin pagar intereses, se habría usado en gastos de la defensa de su cachorro. Es decir dinero del Estado para defenderá a alguien acusado de malversar los fondos del Estado. De ahí que es un indicador muy negativo que la Corte Suprema de Justica haya rechazado in limine la solicitud de antejuicio contra el mandatario por los bonos. Así no se sabrá nunca si hubo o no delito. Como tampoco se sabrá mientras el Congreso siga salvando a Jimmy, si hubo o no financiamiento ilícito durante la campaña, del cual el presidente sería actor responsable. Por eso no se entiende como el empresario Felipe Bosch puede afirmar que el presidente no es corrupto. ¿Cómo puede saberlo?

Jimmy y las mafias con quien gobierna son los directos responsables de que las cosas en Guatemala no estén funcionando. Y de nuevo, la infancia es la que paga el impacto de la corrupción y el mal gobierno.

La infancia guatemalteca es explotada y se le induce, directa o indirectamente, a la criminalidad. El infanticidio prolifera entre la pobreza y la ignorancia. Y las drogas, la prostitución, el abandono y la violencia. ¿Qué puede esperarse del futuro, si no se cambian las estructuras del infanticidio estructural?

Innegociable resulta robarles a los niños su infancia. ¿Qué se dirá dentro de cien años sobre nuestra época, cuando ser niño resulta casi un delito, castigado con la pena de muerte por inanición o por enfermedad o el castigo del trabajo forzado en lugar de la escuela, el juego y la seguridad de un hogar?

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