Lunes 25 DE Marzo DE 2019
Domingo

El Grupo Marginado

Fecha de publicación: 22-10-17
Por: César A. García E.
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Cumpliré pronto treinta y ocho años de haber empezado a trabajar. Lo he hecho –a Dios gracias– ininterrumpidamente y el miércoles pasado, por la tarde, pensaba en mis pendientes de la semana, a la que solo le quedaba un día hábil, por el asueto del viernes y los compromisos adquiridos, para lunes y martes de la semana próxima. Traté de recordar, algún lunes que por puro ocio o displicencia, hubiese faltado a mi trabajo… no encontré uno solo, en 38 años. Obviamente no soy el único, sino al contrario la mayoría de la gente de este país –que es honrada– estará sacándole la mayor cantidad de provecho al día de hoy, en que termina otro –reparador– fin de semana… mañana otra vez: estrés, tumultos, tráfico, amenaza y caos en las calles… pero además noticias “novedosas”, como para “no aburrir” a aquellos muchos honrados, cuyo pan puede escasear en sus mesas, mientras el circo abunda y está a la orden del día.

Bastante cruel la condición del honrado, en el país divido entre quienes hacen odas a la CICIG, Iván Velásquez y allegados… y lo antagónicos, es decir, quienes lo quieren ver muy lejos del país, para volver a observar una CICIG floja e inefectiva, o quizá “mejor” –para quienes detestan “la intervención”– cerrada a piedra y lodo. Bastante cruel la condición de quienes –con trabajo honrado, esfuerzo, desgaste e impuestos– sostenemos el fétido aparato burocrático que –ojo– no está al servicio del contribuyente, sino de las “élites” influyentes, sean éstas contribuyentes o no, evasoras o no y gocen o no, de la siempre repudiable inmunidad que en Guatemala se ha convertido en impunidad y como lo más próximo a una licencia para matar. La muestra más evidente de ello, los 107 diputados mafiosos e impunes que estructuraron –de la mano de oscuros “estrategas” del statu quo– los “decretos de la vergüenza” y siguen tan privilegiados y tan campantes como siempre; a ellos que mañana sea lunes, los tiene sin cuidado, todos los días son fiesta y transa.

Fácilmente se pueden distinguir tres grupos en Guatemala: El primero es el “Grupo de Salida”; es decir, aquellos a quienes “El Imperio” les confió –por décadas– la administración de la pintoresca finca bautizada como “El Traspatio”, habitada por gente cándida y maleable, y la convirtieron en un chiquero, mediante la instalación de sucesivos gobiernos corruptos y sirvientes de la corrupción que se cimentó en la –otrora– intocable alianza público-privada… sucia alianza que se desquebraja poco a poco. El resultado neto de estos administradores fue: miseria, ignorancia, marginación y proliferación del crimen, lo cual se convirtió en una amenaza para “El Imperio”, por la facilidad de transportar mercancías y personas “indeseables” a los EE. UU., desde Guatemala. El segundo es el “Grupo de Poder”, este obedece a una agenda consensuada por demócratas y republicanos que se convirtió en ley, siendo uno de los cimientos de dicha legislación, la “gobernanza”, en la cual, simplemente no cabe la transa. El “Grupo de Poder”, liderado por el Departamento de Estado, construye escarmientos, contra los líderes corruptos y “clave” del “Grupo de Salida” y como resultado ha logrado, aglutinar a su favor, a muchos relevantes intelectuales, gestores y arquitectos, del modelo que favoreció por décadas, el putrefacto statu quo… éstos, quizá a cambio de no ser perseguidos ni investigados, quieren verse, como parte de una rara “revolución” –a propósito de la fecha– que busca implementar un nuevo modelo de control imperial que parte de la aplicación de ley y el castigo a la corrupción… los otrora artífices y amos de la corrupción se han dividido, entre los que quieren –luciendo impolutos y “amates” de la ley– mantener cuota de dominio y coquetean con el “Grupo de Poder” y los que quieren hacerle la guerra, para que nada cambie. Quien no se haya dado cuenta de estos movimientos, estará ciego, o quizá muy ocupado trabajando, como lo hacemos los honrados.

Al tercer grupo y al que pertenezco, lo denomino “Grupo Marginado”; no tiene nada que ver, la connotación, con su posición social o nivel de vida… aglutina a los honrados y a los contribuyentes de todos los estamentos socioeconómicos, jamás vinculados al botín del Estado ni a los contubernios político-privados que han hecho festín del erario público; tampoco han vivido de la teta del Estado, sea ésta local o foránea. El “Grupo Marginado” es el de los guatemaltecos que –sin importar si en este país, hoy manda más Iván Velásquez, la CC y hasta el “protagónico” Procurador de los Derechos Humanos que los tres poderes del Estado juntos– debemos salir a trabajar todos los días y pagar nuestros impuestos, manteniendo a: payasos, mamarrachos cínicos y ladrones, disfrazados de “servidores públicos”. Pero además, si queremos salud… debemos pagar un seguro, cada año más caro. Si queremos seguridad… debemos contratar un guardia o muchos si el emprendimiento es mayor; cada tienda y farmacia de barrio tiene un elemento de seguridad, no deducible de ningún impuesto. Si nos ponen más impuestos… debemos trabajar más o tomar decisiones infaustas de compactar nuestro emprendimiento o resignarnos a perder. Si la economía está floja… debemos redoblar esfuerzos. Si el clima de inversión es adverso y la calificación de riesgo país baja… deberemos afrontar contracción económica, reducción de facturación y tasas de interés más altas. El “Grupo Marginado” –que es el que sustenta la apestosa burocracia– está erróneamente proscrito de la agenda de control geopolítico Imperial. Siempre ha estado fuera, desde el período pre revolución, la “revolución”, la post revolución, los regímenes militares, la guerra interna, la firma de la paz y la contaminada era democrática. Este grupo ha tenido que “buscarse la vida”, por la vía lícita, la única que conoce y acepta… pues lo integramos guatemaltecos laboriosos; por cierto hemos sido los paganos de todos los abusos y facturas de corruptos desalmados, muchos de los cuales conservarán sus cuotas de poder, cuando la tormenta haya pasado.

Hace mucho, vengo escribiendo que la ruta que ha tomado el gobierno de los EE. UU., respecto a nuestro país, propone cambios de fondo y desbaratará el statu quo marcado por la corrupción… ¡Qué bueno! Para ello utilizará todo el poder de la comunidad internacional (la que manda y dispone, no necesita más), expresada en la agenda acordada con la CICIG. Hasta allí todo bien, porque obviamente nunca hemos sido independientes, sino una especie de “Estado Sujeto NO Asociado”, por lo que jamás tendríamos las prerrogativas de Puerto Rico… el imperio no necesita dárnoslas; además la intervención obvia –y desde la legalidad estadounidense, en implementación en el triángulo norte– propiciaría pulcritud en el servicio público y eso –todos los productivos decentes– lo celebramos, pues Guatemala no aguanta con más ladrones y cómplices de ladrones pavoneándose y manejando los hilos del poder.

No obstante, la intervención, está resultando –últimamente– atropellada, pasando por encima de la Constitución e ignorando los derechos individuales de la gente de bien que no debiera ser objeto de desprecio, porque es aliada natural de la justicia y el decoro… el riesgo –de seguir así las cosas– es que los antagónicos a la “Intervención” y la CICIG, ganen adeptos… muchos del “Grupo Marginado”, me consta, están frustrados y confundidos ¿Por qué? Pues porque no es correcto que las cortes trabajen solo bajo las órdenes del “Grupo de Poder” de turno (sea cual fuere) y sigan ignorando –como ha pasado durante toda nuestra historia– al “Grupo Marginado”. Este grupo debe ser escuchado, tomado en cuenta e idealmente gobernar ¿Por qué? Simplemente porque es el único representativo de la virtud y el trabajo; el que mantiene –con sus impuestos– al Estado disfuncional y corrupto, sin recibir nada a cambio: ni salud, ni justicia, ni carreteras, ni seguridad. Estos extremos al PDH le valen gorro y rehuyendo su gorda obligación de velar por los “Derechos Humanos” de sus empleadores y quienes le pagamos sus emolumentos y prebendas –es decir el “Grupo Marginado”– ha tomado como agenda única, ser pelele del “Grupo de Poder”. Ahora plantea amparos, hasta para enmendar redacciones de cartas ¡Salió más payaso que el Payaso Siniestro!… pero permite –abiertamente y al igual que la Corte de Constitucionalidad– que se burlen los derechos constitucionales de los guatemaltecos del “Grupo Marginado”. A guisa de ejemplo cito los amparos –legítimos y que representan la voluntad de más de ochenta mil guatemaltecos– presentados, respectivamente en Febrero y Marzo, por ProReforma y Guatemala Futura ¿Por qué estos amparos se ignoran durante siete y ocho meses y los que manda el Grupo del Poder se resuelven en horas o días? Es hora que la CC tome su trabajo en serio y se apegue a sus funciones, sin retorcer la Constitución con argumentos casuísticos y a la medida del grupo dominante del momento… ¡No se vale!; es hora que la CC se vindique, sea decente y resuelva –conforme a derecho– dichos amparos; no debiera seguirse burlando de la gente de bien que integra el “Grupo Marginado” y bien haría el PDH de vigilar ello no ocurra, en lugar de andar de lambiscón, donde no lo llaman ni necesitan. La agenda imperial se cumplirá con o sin su innecesario y bochornoso protagonismo, pero el respaldo nacional –a dicha agenda– sería mucho mayor si el “Grupo Marginado”, empieza a ser escuchado y tomado en cuenta… es el único válido y respetable, además el que siempre ha sido víctima y mecenas forzado, del penoso y hediendo statu quo. ¡Piénselo!

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