Sábado 15 DE Junio DE 2019
Domingo

Elecciones, pero no democracia

Fecha de publicación: 08-10-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico
Por: Edelberto Torres-Rivas

Hemos votado. Él votó, cuando votó lo hizo con satisfacción, ha quedado muy desmoralizado después. Hay de todo cuando, como suele decirse, se ve de cerca un proceso electoral. Lo de Guatemala da para mucho. Hay tres visiones en el ciudadano que vota: sabe que no va a ganar. Si gana su candidato, sabe que no gana nada. Hasta el día de hoy, sabe que votar o no, da lo mismo y que la democracia es el acto de inscribirse y votar. Cada cuatro años se repite lo mismo.

El objetivo democrático pasó a confundirse con el electoral. Fallaron como proyecto en 1966, 1970, 1974, 1978. Los militares iniciaron el ejercicio electoral en el seno de una matriz con miedo, ensangrentada por un conflicto armado, con un Estado llamado contrainsurgente y una aguda crisis económica. La pobreza había aumentado, ninguna de las condiciones favorables para la democracia, de carácter político o económico social eran parte de la sociedad. Muchos votaban por rutina o miedo, compromisos con algún mandamás. ¿Qué noción de democracia tienen los pobres? ¿Y las otras clases? Es muy importante la que elaboran los sectores intermedios. ¿Cómo es posible que haya elecciones sin democracia?

Llegó el año 1984/85, la crisis económica estaba en su peor momento (ajustes estructurales) y la guerra en su etapa de mayor fiereza: hubo genocidio, anticomunismo, muchos mayas muertos. Victoria militar. No se negoció. La estructuración de la democracia con la economía dejaba la condición electoral en el mayor desamparo. En ese año (1984) se convocó a elecciones constituyentes como una sorpresa auto normalizadora, como un regalo para superar el dolor. La asimetría entre la expansión de los derechos políticos y los socioeconómicos hace más precaria la democratización: de aquí salen críticas como las que hablan de democracia formal y real, para conformarse con la primera. La democracia es “un sistema de normas para organizar la participación más igualitaria posible, directa o indirectamente, en las decisiones que afectan a la sociedad”. Estamos cumpliendo treinta y cuatro años de elecciones, pero no de democracia. La teoría señala seis normas básicas:

1.

Todos los ciudadanos que han cumplido su mayoría de edad tienen el derecho de expresar su opinión mediante el voto y/o elegir quien expresará su opinión sin distinción alguna.

2.

El voto de cada ciudadano debe tener el mismo valor.

3.

Todos los ciudadanos que tienen derechos políticos deben tener la libertad de votar de acuerdo a su propia convicción que han alcanzado de la manera más independiente posible en el contexto de una competencia libre entre grupos políticos organizados.

4.

Deben existir alternativas reales para elegir entre ellas.

5.

  La mayoría decide en las decisiones colectivas y en la elección de representantes.

6.

La decisión de la mayoría no puede restringir los derechos de las minorías en particular el derecho de convertirse en mayoría bajo las mismas condiciones.

Solo el cumplimiento de estas reglas de manera espontánea conduce a la creación de ciudadanos efectivos. Son normas que modulan la personalidad ciudadana.

Hace 32 años la nación estaba en conflicto, no se esperaba la paz. Los militares llamaron a celebrar elecciones. Se realizaron con notoria ventaja fáctica para los partidos conservadores, que de hecho formaban la mayoría, sin que algunas fuerzas de la izquierda tuvieran tiempo y oportunidad para participar. Así, el sector de la guerrilla no pudo participar como institución civil dejando pasar la oportunidad.

¿Se ubicaron las fuerzas armadas en una perspectiva de rectificación con su propia historia? Alguna desconfianza hubo pues las decisiones y las herramientas que adoptó el Ejército tenían una relación inversa a las experiencias que las urgencias determinan. Se convocó a elecciones constitucionales cuando el país estaba en plena guerra, y la paz se firmó cuando hacía tiempo que el conflicto había terminado. Así llegó la democracia a Guatemala. Las decenas de años en que se había peleado por lograrla son el antecedente de coraje acumulado por varias generaciones.

También hace tres décadas el Estado electoral estableció su institucionalidad; se inició en el país el juego electoral con las instituciones que estructuran la democracia: Tribunal Supremo Electoral, independiente; se ciudadanizó el control de las mesas electorales y estas se centralizaron en las cabeceras municipales, haciendo imposible el fraude por los viejos métodos.