Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Empezar a reír

Fecha de publicación: 24-09-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: Edelberto Torres-Rivas
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Nos preocupa el ánimo de los guatemaltecos. Los momentos por los que pueda pasar una comunidad experimentando daños y sufrimientos no previstos no suelen ser frecuentes. Guatemala es un país que en este momento atraviesa una profunda crisis política marcada por la lucha entre los factores materiales y humanos comprometidos con la corrupción, la impunidad y el crimen organizado. El frente ciudadano, las fuerzas partidarias de la legalidad, han ido aumentando espacio y prestigio. Casi no cabe duda, pero los grupos del narcotráfico y la criminalidad se han autoidentificado como de derecha. Y las fuerzas intelectuales y políticas que están luchando por la democracia, la transparencia y el respeto a la ley, son reconocidas como de izquierda. No existe aún una polarización ideológica que pueda identificar política y delito.

Existe un cierto paralelo, una coincidencia de hechos que afectan el ánimo de la ciudadanía en diversas zonas de su personalidad. En los últimos meses han ocurrido varios desastres asociados a eventos naturales. Un temblor de 5.4 grados que golpeó el occidente del país en febrero de este año y dejó una vez más muchos temores y algunos daños a estructuras. Otro temblor, muy fuerte, 7.2 produjo pánico porque la tierra no se aquietó en menos de un minuto (7 de septiembre) y causó daños de nuevo. No tuvo epicentro aquí, pero produjo efectos secundarios que son como golpes que no derriban sino hieren. La gente vive con miedo. Hemos registrado no menos de nueve temblores superiores a 5.7 en los últimos nueve años. Los desastres constituyen otra fuente de empobrecimiento y dolor para los habitantes. El huracán Mitch (1998) y la tormenta Agatha (2010) fueron destructivos como no lo fue el conflicto armado (salvo en el número de muertes). El Mitch destruyó, inutilizó, volvió excesivo el arreglo de 18 puentes. La lección es trágica, nunca han sido arreglados los desastres producto de cada cuota de aire/lluvia. En 2005 nos atacó Stan con tanta furia como la depresión tropical de 2011. ¡Basta, lo dicho hasta aquí es suficiente para tener el ánimo botado!

Hay otra fuente de malestar, temor, de fastidio. Los desórdenes en la vida política generan inquietud en el ánimo de la gente por varias razones: una ciudadanía desmoralizada está viviendo en esta democracia, porque faltan o están quebrados las fuerzas del sistema. Hay varios escenarios. Los partidos políticos, aunque corrompidos como los que se fueron, ya no existen: Lider y Patriota. Las elecciones de 2015 dejaron maltrechos a los dos más importantes, el FCN y la UNE, con problemas legales vinculados con el financiamiento ilegítimo, aunque se mantienen todavía como sobrevivientes. El segundo escenario es la lucha de la justicia contra la corrupción, es el combate feroz contra el narcotráfico, y la respuesta del aparato de raíz contra insurgente a la ofensiva encabezada por la CICIG y el MP. La penetración de los intereses criminales en las múltiples esferas del Estado, ha debilitado los recursos gubernamentales. Y el tercer escenario es el de una sociedad civil en bancarrota: no existen organizaciones sociales representativas de los intereses sindicales y de los trabajadores, burócratas, estudiantiles (aunque con una esperanza en la nueva AEU), maestros, falta la unidad y la solidaridad de los grupos campesinos y, lo que es más grave, es el doloroso fraccionamiento del mundo indígena. Los análisis frecuentes olvidan que una sociedad civil enferma deja al individuo aislado, sin el respaldo de la solidaridad grupal, en las manos de la criminalidad. No es normal una tasa de homicidios de 55 (por cien mil habitantes)1 solo en el municipio de Guatemala.

El Ministerio Público y la CICIG pidieron antejuicio contra los diputados Orlando Blanco (UNE) y Roberto Villate (FCN), pero especialmente contra el Presidente Morales. Este declaró non grato al Comisionado de la CICIG y pidió su expulsión inmediata país. El Procurador de los Derechos Humanos Jordán Rodas presentó un amparo ante la CC y frenó la salida de Iván. El pleno de los Diputados del Congreso conoció el antejuicio al Presidente e improbó que el Presidente Morales fuese investigado por supuestos delitos electorales. El Congreso aprobó modificaciones a la ley que modifica la penalidad electoral. Un primer decreto favorecía a los secretarios de los partidos, pero contenía graves errores; el segundo, facilitaba la conmutación de penas de manera poco precisa y podía beneficiar a diputados, pero también a muchos otros perpetradores de delitos. ¡¡Qué pasa con los 107 diputados que vienen y van!! En Guatemala son causa de malestar los conflictos políticos que como los de septiembre de este año volvieron con exceso visible, el papel del Presidente, el bullicio los Q450 mil que exhibieron las intimidades financieras del Ejército y otras más.

 

1.- Primer semestre de 2017. Fuente: Consejo Nacional de Seguridad.

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