domingo 10 septiembre 2017
Domingo

La tolerancia de los intolerantes

Opinión: Pedro Cruz – Sociedad de Plumas

Ilustración jorge antonio de leon > El periódico Por: Pedro Cruz - Sociedad de Plumas

Según la Real Academia Española, tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

En los últimos días hemos visto en Guatemala cómo una división extrema ha colmado el ambiente digital, social y político. Ciudadanos que en su mayor derecho expresan sus posturas a favor de lo que creen y en contra de quien dejaron de creer. Sin embargo, la libertad de expresión y la algarabía ha generado provocaciones, ataques e inclusive difamaciones. ¿Es eso tolerar al que piensa distinto?

Y es que en el año 2015 dimos el ejemplo de lo que los guatemaltecos podemos lograr unidos por una misma causa. Sin derramar una sola gota de sangre y bajo el lema de vamos todos juntos, logramos que la historia de nuestro país tomara un rumbo diferente.

Las miles de voces que participamos en 2015 fueron necesarias para que con la suma de esfuerzos se alcanzara la meta. No comprendo por qué ahora se ridiculiza, se critica, se piensa callar o censurar al que opina diferente. Creo que dejando a un lado el orgullo y las imposiciones extremas ideológicas, se deben buscar consensos que son el verdadero camino hacia la paz, la libertad y el bienestar.

Cuando hablamos de cambiar Guatemala y de construir el país que nos merecemos debemos pensar en cómo generamos las mejores condiciones de vida para los más de 17 millones de guatemaltecos, menos los corruptos, y no cómo me beneficio a mí mismo. Debemos comprender que en una cultura democrática existen diversas formas de trazar la ruta de cambio. Sin embargo, es importante que las diversas rutas coincidan en el bien común.

Aquí el gran ganador debe ser la legitimidad institucional. No se trata de Jimmy, Thelma o Iván se trata de continuar la lucha contra la impunidad y el fortalecimiento de las instituciones en el país. Cada quien es responsable de lo que hace o lo que deja de hacer. Pero no podemos perder de vista la razón por la cual fueron creadas cada una de las instituciones. Cada funcionario desde su puesto suma un papel importante para consolidar la democracia en el país.

Recordemos que en 2015 tuvimos una participación histórica que reafirmó con su voto un deseo por un país democrático, incluyente y participativo en donde la voz del pueblo toma un papel trascendental para la toma de decisiones.

No se vale que el país se convierta en un clásico de cremas y rojos. ¿Cuántas horas/hombre se están perdiendo para solucionar temas importantes en Guatemala como la inseguridad, la salud o la infraestructura? En una situación de crisis como la que estamos viviendo el tener prioridades claras es sumamente importante para la toma de decisiones en respuesta de las necesidades de los guatemaltecos.

La mayor expresión de paz es aquella que fortalece la institucionalidad y no a quienes la dirigen momentáneamente.

Invito a todos los guatemaltecos a que dejemos por un lado la falta tolerancia de los intolerantes, pongamos por delante la bandera azul y blanco, que es la que nos representa a todos. Que nuestra lucha sea siempre por fortalecer la ciudadanía, las instituciones, la democracia y así tendremos el país que queremos.