domingo 10 septiembre 2017
Domingo

Jorge Montes, el arquitecto mayor de la Modernidad

La mente maestra detrás de muchos de los edificios emblemáticos del movimiento moderno en el país cumplió en mayo pasado 90 años de vida. Su legado es invaluable.

Por: Jaime Moreno [email protected]

El siglo XX significó para Guatemala varias vueltas de hoja en materia arquitectónica, nuevos inicios casi sistemáticos producto de los cambios políticos y los desastres naturales. Para 1950, los terremotos de las primeras décadas habían dejado una ciudad medianamente en ruinas, pero a la vez abierta a la posibilidad de nuevos lenguajes arquitectónicos. Jorge Ubico había moldeado la imagen de la ciudad a su manera, nacionalista, ecléctica, con edificios como el Palacio Nacional y los pabellones de la feria; pero la Revolución del 44 marcó un camino distinto. Los gobiernos posteriores tenían otros planes estéticos, más contemporáneos, acordes con la bonanza económica que el país experimentó en las décadas de mitad de siglo. Justo en ese momento volvía a Guatemala un grupo de arquitectos jóvenes, graduados en el extranjero, que se acopló de buena forma a esta tendencia. Entre ellos venía Jorge Montes, quien con su carisma, capacidad profesional y de gestión pudo conformar un equipo que edificó uno de los más grandes –si no el más– proyecto de infraestructura pública en la historia reciente del país: el Centro Cívico.

Jorge Mariano Montes nació en Guatemala en mayo de 1927. Luego de estudiar la educación media en México obtuvo el grado académico de Arquitectura en la Universidad de Auburn, Alabama, Estados Unidos, en 1952. Regresó al país al año siguiente, dispuesto a construir una carrera en el campo de la arquitectura y con la convicción de aportar las ideas innovadoras que había aprendido durante su estancia en el país norteamericano. A lo largo de su vida profesional, Montes ha ocupado diferentes cargos de peso en el ambiente de la construcción y el diseño. Fue presidente de la Sociedad de Arquitectos de Guatemala, además de presidente de la Federación Centroamericana de Arquitectos. Ambos cargos los desempeñó en la década de 1950. Además, fungió como Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos (Usac) –la cual fundó– y fue presidente de la Asociación para el Desarrollo Educativo. Como dato curioso, es el colegiado número 20 del Colegio de Arquitectos de Guatemala.

Cámara de Comercio – Jorge Montes, 1970 (foto: Jose Luis Pos)

Montes llegó al país con el movimiento Moderno en la mente. Impulsada por arquitectos icónicos como Le Corbusier y escuelas de diseño como la Bauhaus, la Modernidad irrumpió en el siglo XX gracias a sus ideas racionalistas y el apoyo en materiales como el acero y el concreto armado. Su estética elimina elementos decorativos por considerarlos innecesarios y busca mayor “sinceridad” en la arquitectura. Raúl Monterroso, presidente de Docomomo Guatemala, explica más acerca de esta corriente: “La arquitectura será el reflejo de su función por esa misma búsqueda de honestidad. Se aleja de los elementos decorativos relacionados con el figurativismo y busca elementos más abstractos, reflejo de sociedades sofisticadas”. Para Monterroso, Montes fue un pionero de esta corriente en el país, que buscaba en ese momento mostrarse como una sociedad actual. “Guatemala estaba en el momento, la inversión pública apoyaba estos nuevos paradigmas, pero también estaba una élite que a partir de sus distintas expresiones manifestaba ese ansia por la modernidad, por lo contemporáneo”, afirma.

Diseños cooperativos

El trabajo de Jorge Montes no solo tiene valor por la calidad de sus diseños. También supo conformar y gestionar un equipo de arquitectos y artistas que trabajaron en conjunto para dar forma a nuevas edificaciones. “Tuvo la característica de poder armar un equipo de arquitectos y poder trabajar con ellos. No es fácil, cada quien quiere que sus ideas sean tomadas en cuenta. Ellos lograron ese balance de manera participativa”, explica Monterroso. Montes trabajó junto con Raúl Minondo, Pelayo Llerana, Carlos Haeussler y Roberto Aycinena, quienes incluyeron obra de artistas como Carlos Mérida, Efraín Recinos, Roberto González Goyri y Dagoberto Vásquez. De estas mentes combinadas nacieron diseños icónicos como el Banco de Guatemala, la Municipalidad de Guatemala, el Crédito Hipotecario Nacional y la Ciudad Universitaria.

Banco de Guatemala – Jorge Montes, Raúl Minondo y Carlos Haeussler, 1964 (foto: Jose Luis Pos)

En cuanto a la Modernidad, Guatemala estuvo a la vanguardia en América Latina. La Brasilia de Niemeyer apenas inició su construcción en 1956, años después de la Municipalidad de Guatemala. De esa época también data la Ciudad Universitaria de la UNAM, en México. Ambos ejemplos latinoamericanos son patrimonio de la humanidad. Guatemala aún busca el reconocimiento, uno que no obtuvo en su momento por la falta de divulgación y el hecho de no tener a grandes figuras extranjeras en sus equipos de trabajo. “Le Corbusier negoció mucho con la arquitectura. Divulgaba los proyectos donde participaba. Él no trabajó en el Centro Cívico y aún así estos arquitectos lo hicieron”, explica Sonia Fuentes, docente de la Facultad de Arquitectura de la Usac y especialista en el Centro Cívico.

Montes, el gestor

El arquitecto tiene otra característica que reconocen sus allegados: su capacidad de gestión y su vocación por la enseñanza. Así lo afirma Fuentes, quien incluso va más allá: “Es un caballero y una persona muy sencilla”, sentencia. Su labor radica en su capacidad profesional. “Hizo el equipo y los lideró para poder llegar a la construcción del Centro Cívico. Con él se consolida el movimiento moderno en Guatemala”, explica al tiempo que indica que este complejo fue “el primer proyecto urbano hecho en Guatemala por guatemaltecos”.

Otro de los aspectos en los que destacó Montes fue en la educación. “Es un arquitecto que pudo compartir conocimiento”, apunta Fuentes. Fue fundador de la Facultad de Arquitectura de la Usac, que antes funcionaba como departamento en la Facultad de Ingeniería, lo que impedía a los interesados una carrera formal en el país –Efraín Recinos uno de ellos. “Tiene vocación de gestión. Fue de los pocos arquitectos que le aportaron al país arquitectura y a la vez generaron educación y compartieron conocimiento. Es educador, gestor. Es un profesional muy completo”, sentencia la arquitecta, quien asegura que sigue siendo el “arquitecto mayor del país”.

Oficina particular – Jorge Montes, 1958 (foto: Jose Luis Pos)

Rectoría Usac – Roberto Aycinena, Jorge Montes y Carlos Haeussler, 1960

Los diseños de la obra moderna en el país son colaborativos en su mayoría, pero la mano de Montes está presente en muchos de ellos. Con su mente, el arquitecto ayudó a moldear la del paisaje de la ciudad a mediados del siglo XX, un momento coyuntural en el que la urbe se expandía y los cambios políticos y económicos transformaban al país. Su legado es incalculable, pero puede intuírsele como el perfil ideal para encajar en la figura de Arquitecto Mayor; un Diego de Porres del siglo XX, si se quiere.

Con información de:

Moderna, Guía de arquitectura moderna de Ciudad de Guatemala, de Gema Gil, Raúl Monterroso y Andrés Asturias

 Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (1948-2014), de Óscar Peláez Almengor y Luis Rafael Valladares Vielman

La modernización en la ciudad de Guatemala, un estudio de la Aquitectura (estética, plástica y forma) de los edificios básicos del Centro Cívico (1944-1958), tesis doctoral de Sonia Fuentes.