Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Independencia… del borreguísimo

Opinión:  César A. García E.

Fecha de publicación: 10-09-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: César A. García E.
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Las últimas semanas he visto lo que jamás esperé presenciar. Amigos y conocidos, gente juiciosa,  a la que valoro y respeto, dejándose llevar, por criterios antagónicos a la realidad de los tristes hechos que aquejan a mi -nunca independiente y amada- Guatemala. Los medios de comunicación –ya no los tradicionales, cuyo trabajo patéticamente discurre entre información del tráfico, el chisme de la farándula y la nota roja– sino los modernos, denominados “redes sociales”, han servido, más que para alumbrar verdades –como debiera ser–  para ocultarlas y difundir falacias, informaciones a medias, mezclar los temas, confundir y  dividir. Lo lamentable del caso, no es el exceso de información, lo cual sería positivo, para el desarrollo, lo verdaderamente trágico, es la pésima calidad de la información, casi toda prefabricada y buscando despropósitos. La situación hoy es tan grave que la población –pensante– se encuentra dividida, entre “malos y traidores”… entendiéndose como todos aquellos que apoyan continúe la CICIG y aplauden el trabajo del comisionado Velásquez y los “buenos o próceres”, quienes hacen odas a la “valentía y estoicismo” del presidente Morales, “héroe que defiende la soberanía nacional de la invasión extranjera”. Muchos citan el himno y estos días serán propicios, para arranques superfluos de patriotismo.

He tratado, por los medios a mi alcance de persuadir a los difusores de la desinformación extremista, llamándoles a reflexionar, porque pueden estar siendo utilizados, para fines espurios y para mantener el país en las desgracias de siempre, misma que ha provenido –infaltablemente– del manejo criminal del gasto público. Siendo tributante –cabal– durante décadas, me duele y molesta, notar que los mismos dos hospitales que atendían a los guatemaltecos citadinos, cuando era un muchacho, siguen haciéndolo, aunque con mucho mayor precariedad y una población triplicada. Me duele la Guatemala de la indiferencia, hacia el millón de niños desnutridos crónicos menores de cinco años (la mitad de los que en esa condición viven en Centroamérica), me duelen los trescientos mil adultos mayores viviendo en las calles y el hecho de que salir a trabajar honradamente, signifique un riesgo de muerte, en un bus, en el automóvil o caminando por cualquiera de nuestras ensangrentadas calles. Me duele que sean los títeres corruptos o imbéciles, quienes ocupen los puestos de elección popular y que ostenten idénticas calidades, quienes los rodean.

Hace poco un buen amigo me decía, visiblemente molesto: “ahora van a presionar a los diputados con colas machucadas para que quiten la inmunidad al presidente”. ¿Y cuál es el problema le pregunté?, el problema –continuó él– es que es una extorsión, del extranjero, a los organismos del Estado para que el Legislativo facilite la salida del presidente, dijo. Bueno, le contesté ¿y qué pasaría si tuviésemos diputados íntegros y sin colas machucadas, podría alguien presionarlos con amenazas de juicios?, “pues no” terminó diciendo… aún enojado. Ese es el punto, estando –nuestra democracia– a cargo de malvivientes, ello nos expone a la disfuncionalidad institucional; así vivimos por mucho tiempo y ello sirvió, a los financistas de los alcornoques que nos han gobernado, para generar fortunas instantáneas, a partir del Estado. La disfuncionalidad estatal, “debe continuar” –parecen sugerir los detractores de Velásquez y Aldana– porque –creen–así funcionaban mejor las cosas y la economía era mucho más dinámica… ¡Gran engaño!

Es una falacia sobre otra falacia, la que corre como un cáncer y confunde la mente de los pensantes. La verdad, nada era mejor antes de 2015, cuando fueron procesados los corruptos a los que les tocó la chibolita del hartazgo –del mundo civilizado– por la debacle de prolongada corrupción en Guatemala. ¿Pretenden los detractores de la CICIG, el MP y Velásquez que salgan libres los Perezdetti y su séquito de corruptos?, ¿estarían más satisfechos con Baldizón en el poder, gobernando y abusando, a sus anchas como todos sus antecesores?, ¿Guatemala era antes más independiente y  soberana? En definitiva no era así; mi amada patria ha estado siempre hincada al: amiguismo, tráfico de influencias, políticos corruptos, malos empresarios que los han puesto a gobernar y una escalada de putrefacción que todos pagamos, ¿Cómo? 1- Con la inseguridad que campea y obliga a cada emprendedor a tener seguridad privada… aunque su negocio sea una humilde tienda de barrio, 2- Con carencia de salud pública que nos obliga a pagar onerosos seguros, 3- Con las carreteras deshechas que estropean nuestros vehículos y hacen ineficiente el transporte de mercancías, 4- Con el cinismo pleno que debimos soportar de corruptos gestores públicos, apañados por muchos medios de comunicación igualmente corruptos. Todo ello, lo hemos pagado con nuestros impuestos ¿acaso nos gusta, acaso es mejor que ver presos a los ladrones y sus socios? Me parece que es hora de independizarnos del “borreguísimo”, es el momento de viajar por nuestra historia contemporánea y notar que –de no haber sido por la intervención extranjera, a través de la CICIG– estaríamos empantanados sin un milímetro de avance, en el mismo mar de estiércol en el que navegaron con impunidad los gobiernos, de los Perezdetti, para atrás.

¿Me gusta la dependencia del extranjero? No, también me duele; preferiría vivir en un país con Estado de Derecho, prosperidad y oportunidades para sus ciudadanos, gestionado con probidad por guatemaltecos, pero –la dependencia y sujeción al extranjero– es una realidad históricamente existente, desde antes de mi nacimiento… siempre he sabido es así, para mí no es sorpresa… y me asombra que para alguien lo sea;   me parece que debemos vivir con ella y aprovecharla en todo lo posible, para bien del país… sobre todo ahora que si está sirviendo para algo; es menester reconocer que nunca luchamos por la  autodeterminación, ni independencia. Ese reconocimiento no implica traición a la patria, sino un revés a la hipocresía que nos viste de orgullo –cada 15 de septiembre– por las cosas –aparentemente– lindas que tiene nuestro país… ninguna edificada por nosotros: Ruinas mayas de una cultura extinta hace siglos; despojos coloniales, construidos con sangre, sudor y lágrimas; lagos colmados de “e- coli”, ríos impregnados de excremento, basura  y químicos, volcanes deforestados;  niños vestidos con trajes típicos, cuya desnutrición crónica –como el e coli– es invisible, “ancianas” indígenas –de postal– que tienen 50 años y parecen de 80, etcétera. No puedo ver al presidente ni como héroe, ni como estadista, ni como prócer de la independencia, la idea me resulta indigerible y me sorprende como, de su mediocridad y demagogia, ha surgido –para muchos– un “señor” y un “salvador” de la patria, cuando hace muy poco, era visto, como un payasito bobo… útil –claro está– al continuismo.

Lo que hoy existe en el país, es un “relevo de grupo dominante”. He dicho antes que quienes manejaron esta tierra –como su potrero– a quienes les confiaron los foráneos “la finca”… se equivocaron, de cabo a rabo. Nunca dejaron que Guatemala, fuese mucho más allá de “La Patria del Criollo” y con todo y eso, un gran número de guatemaltecos emprendedores y laboriosos, lograron sacar la cabeza de la pobreza o la medianía, pero solo para ser notados, por los criminales y malvivientes que se expendían como una peste… a partir de la miseria que las elites fracasadas que administraban la finca propiciaron, mediante su prolongada corrupción y su inagotable codicia. Finalmente el patrón foráneo toma el control, despide a –sus otrora amigos–  los malos administradores y ahora estos, inventan historias de confabulaciones y soberanías mancilladas, para atrapar a los incautos que no quieren pensar… aunque sean pensantes. La independencia nunca existió, solo que por muchas décadas,  la dependencia fue gestionada, por los hoy iracundos falsos patriotas, a quienes el esquema de perpetua corrupción se les está cayendo y  cuyo poderío  está en juego… y a eso se debe el relajo que provoca tanta desinformación, ¡Piénselo!

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