Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Tonto útil

Fecha de publicación: 27-08-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: César A. García E.
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En algún momento de la vida, quienes buscamos oportunidades, hemos querido crecer o somos idealistas… hemos interpretado este papel. La gente con principios sólidos, suele creer –con inusitada frecuencia– que sus congéneres manejan iguales estándares morales, y entonces, son presa fácil de la mala fe, la traición y la utilización para fines particulares e ilegítimos. Repasando mi vida, puedo identificar –a la distancia de las décadas– las veces que interpreté el triste papel de “tonto útil”, del cual me aparté tempranamente, a Dios gracias, pues precozmente me percaté de lo fácil que es caer en manos de los “manejadores” de voluntades que con toda sutileza, atan en manos y pies, los feos, pero invisibles hilos de la manipulación, moviéndolos a su sabor y antojo. Cuando uno logra apartarse, despreciando a los manipuladores, se convierte –desde la óptica de éstos– en un “paria” y eso debe ser valorado, por uno… como un título de honra, porque deviene desde la honradez y lealtad a nuestros principios.

El presidente Morales, llegó –de milagro– a la segunda vuelta electoral. Su experiencia con los lobos, hienas y tiburones que andan reclutando cándidos, para usarlos y gobernar, a su favor, era prácticamente inexistente. De esa cuenta, lo habrán convocado a alguna residencia suntuosa o conspicuo despacho, para proponerle que fuese su amigo y “se dejara ayudar”. Flaco favor le hicieron, al seducirlo y habrá sucumbido, ante las lisonjas, los finos licores y ante aquel estilo de vida, ajeno a su acostumbrado entorno. De pronto se vio rodeado, por la “amistad” –y según él– por la “admiración” de los titiriteros… en poco tiempo, quizá solamente semanas, le convencieron que debía empezar a vivir como millonario, a manejarse a otro nivel. El alojamiento que ocupaba durante la primera vuelta, ya no correspondía a su “estatura de estadista instantáneo”, de modo que debió mudarse a un hotel “digno” de él. Sus giras ya no las haría en carritos viejos, sino en helicóptero… y en fin, todos los que no daban cinco centavos por él, y habían puesto a gobernar a los Perezdetti, de pronto, eran “sus mejores amigos”.

La gente votó por Jimmy, no había opción; le creyeron que era honrado y pulcro, el pueblo celebró que alguien de clase media y con una vida de trabajo… llegara a gobernar. Él haría la diferencia, se rodearía de los mejores guatemaltecos para gobernar, su voluntad no estaría supeditada a las voluntades oscuras que siempre han puesto a los presidentes de nuestra infame historia democrática y todo cambiaría para bien; pero hubo un mal presagio en toda aquella euforia democrática… Jimmy cambió la cifra de su patrimonio “declarado” públicamente, de la noche a la mañana y antes de acceder al poder, ya “era multimillonario”, según afirmó. Cuando fue investido como presidente, todos aquellos ideales habían quedado atrás. No vimos a los mejores guatemaltecos en el gobierno, sino a sirvientes de las mismas élites corruptas… Jimmy estaba sitiado, antes de llegar a la silla presidencial. Ya instalado, lo convencieron sobre una lucha “ideológica” que había que “ganar”; le hicieron sentir un falso orgullo nacionalista que no corresponde a la realidad histórica del país, ni a un mundo globalizado y dirigido, dentro de cuyo modelo nos toca –nos guste o no– dar cuentas y seguir las directrices de los EE. UU.; convencido que “él haría la diferencia” se distanció del beligerante embajador, y trató de seguir el discurso “soberano” que le indicaron sus jefes y patrones… para entonces ya estando perdido, le seguían adulando y mostrándole su “total” apoyo.

¿Quién hizo entrar en pánico a Jimmy para asistir a la ONU, a pedir cabeza del comisionado, aunque destapada la olla de grillos, ya no lo hizo? Lo más seguro es que fue un grupo de los tradicionalmente manipuladores y controladores de gobiernos, bajo investigación e inminente amenaza legal que –además– le convenció que él iría a parar preso, tal y como le ocurrió a –su entonces sirviente– Otto Pérez. Presumiblemente las investigaciones sobre el saqueo continuado al Estado, han ido avanzando y cada vez ascendiendo hacia estratos de poder otrora inalcanzables y “había que jugársela”… para eso, necesitaban sacrificar a su peón de temporada y tonto útil Jimmy Morales, quien sin duda no saldrá bien librado de esta “gesta”. El mundo ha cambiado, la lucha por la supremacía mundial se acrecienta, las potencias en conflicto aseguran territorios… y el “patio trasero” estadounidense, no puede seguir siendo el mismo; ello ha sido, así resuelto, por el Departamento de Estado. No puede seguirse profundizando la miseria, la injusticia, el hambre y la descomposición social que genera y expande la criminalidad, esos males, desde la óptica de los EE. UU., constituyen una amenaza para su territorio, en donde, dicho sea de paso, no quieren más “mojados”. Hace rato debieron interpretar el cambio de época los titiriteros y el incauto Jimmy, debió negarse a convertirse en un títere sin oportunidad alguna de regresar al infausto y viejo modelo de impunidad garantizada y mercantilismo pleno. ¡Piénselo!

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