Domingo 13 Agosto 2017
Domingo

¿Por qué los honrados no pueden gobernar?

César A.  García E.


 

La respuesta a la pregunta, es sencilla: “Porque en las elecciones primarias chapinas, se excluye, como candidato a cualquier puesto de elección popular, al honrado, y si se incluye a alguno, es un aparente “honrado” y anodino, sin el vigor suficiente para defender sus principios”. Así las cosas, los “honrados” laxos (que realmente no son honrados pero parecen), se convierten cómplices de los mafiosos; sirvientes de quienes realizan las elecciones “primarias” y títeres del statu quo. Las elecciones primarias chapinas, se realizan, en suntuosas oficinas, principalmente de los financistas que han gobernado desde siempre el país, a través de títeres, medios de comunicación y operadores. En “las primarias”, la honradez es un obstáculo para ser nominado, los principios y valores férreos están proscritos, y la capacidad resta puntos a la pre-elección. De esa cuenta, van quedando en la palestra –para ser financiados– solamente: los corruptos, los blandengues, los demagogos y los obedientes, todos ellos actuando como sirvientes de los financistas… ningún honrado ni capaz cabe en la tétrica fórmula “dedocrática” y entonces, el cándido ciudadano se encuentra sin opciones para votar y termina botando su voto, asignándoselo al quien luce “menos peor” que siempre resulta ser una decepción, porque el propósito de todos los que participan en “las primarias” con posibilidad de ganar, es llegar a asaltar el poder y generar buenos “réditos” a sus financistas. Este “modelo” ha quedado –parcialmente– al descubierto, con el escándalo Sinibaldi-Constructores-MCN, pero en este tinglado, faltan piezas; el “ungido” era Sinibaldi, ello aún y cuando, era parte fundamental del corrupto gobierno de los “Perezdetti”, quienes terminarían multimillonarios y pasarían –en teoría– la estafeta a “Fisiquín”. Obviamente los gobernantes salientes y el emergente, ganaron “las primarias” en algún sofisticado despacho o restaurante, y el modelo estaba listo para continuar funcionando “sobre ruedas”. En todo caso, este nuevo escándalo –que para mí no es ninguna sorpresa– desnuda a “nominados” y a algunos “títeres”, pero no a quienes han hecho –siempre– la elección secreta, de “las primarias”… la directiva del modelo, sigue intacta.

En noviembre 2011, publiqué la columna “¿El menos peor?, ¡Por favor!” y en el texto confesaba que no votaría ni por Pérez ni por Baldizón, porque estaba seguro que eran más de lo mismo… títeres instrumentalizados por los hediondos de siempre que se mueven a la sombra, bebiendo etiqueta azul y vistiéndose de honrados, ocupándose de seguir drenando al Estado, a través de negocios sucios y tráfico de influencias. Esto se leía en aquella columna: “…Jamás podría yo votar por Baldizón, su inconsistencia y la rosca de roñosos que se le anexó; muchos de ellos responsables de que nuestra deuda soberana se haya incrementado en un 50%… mientras nuestros niños desnutridos crónicos ¡un millón! siguen condenados a una cadena perpetua de limitaciones… Pero tampoco puedo votar por Pérez, porque no tiene sustento, porque –como Baldizón– se ha dedicado a la demagogia, ofreciendo el oro y el moro, a sabiendas que encontrará unas finanzas públicas precarias; la melcocha que se unió a Pérez, es nada atractiva, respóndase usted ¿Qué hace que quienes antes lo criticaron como Adela y Harold, hoy se le peguen?… el oportunismo. No puedo votar por ninguno –sin importar quien luzca peor– porque ambos han violado la ley, ostentan fortunas misteriosas, no han transparentado sus financistas y contravienen la normativa electoral, menospreciando al flojo TSE. Votar por ellos, significaría botar mis convicciones; validar un proceso viciado que favorece el dinero oscuro y el vacío de propuesta, así como el empoderamiento del mitómano y el amoral…”. Por supuesto me “comieron vivo” –por la referida columna– porque en ese tiempo “había” que admirar a Otto… y algunos conocidos, promovían o pagaban cenas en su honor, donde se recaudaba dinero para la impresentable pareja “Perezdetti”.

En marzo 2014, inspirado en la ilustración “la tortuga en el poste”, publiqué “La tortuga no es ninja”, en cuyo contenido se leía: “…el modelo político de esta república agonizante, está hecho para que –solamente– “tortugas hediondas” tengan opción de gobernar… los corruptos, anodinos y ladrones, llegan a asaltar el poder, llevados –no– precisamente por los votantes, a quienes no les queda más que optar entre la deposición y la deyección, al extremo que el abstencionismo de los pensantes, irá en ascenso. Se sabe

–de sobra– como llegaron allí; quienes llevan a gobernar –a la roña– son los grandes financistas que desean tener títeres para manejar y hacer crecer –sin límites– sus “negocios” y por supuesto la prensa que se presta a infringir la ley Electoral y de Partidos Políticos, a resultas de un gran “negocio”. Curiosamente estos dos poderosos grupos que elevan al poder a los amorales e incompetentes, en los círculos más remisos, se convierten –“sotto voce”– en críticos severos de los regímenes corruptos que impulsaron y de los que se benefician a manos llenas”. El año siguiente de esta publicación, pudimos comprobarlo y vimos a varios financistas rasgándose las vestiduras, por el comportamiento –descubierto– de sus otrora patrocinados y amigos… los “Perezdetti”.

A tres años del último escrito referido, una luz de esperanza se atisba desde la cloaca, donde nuestra política criolla ha crecido y se ha multiplicado, a partir de su incestuosa concepción, entre grupos amorales de poder casi “supremo” y sus hijos los lacayos y sayones. Hoy se empieza a evidenciar –públicamente y para quienes no lo querían ver– cómo el modelo funesto de “dedocracia”, era sustentado por nuestros impuestos; queda claro, cómo quienes siempre se han creído “amos de la finca”, ponían a malvivientes a gobernar e iban preparando a su sucesores, sacándonos del bolsillo, más y más impuestos, mientras ejecutaban obra pública infectada de corrupción, precaria, y mientras mantenían la causa del pobre en el olvido, hospitales en el abandono, red vial destruida y la inseguridad campeándose –del brazo con la muerte– por nuestras calles. Es preciso traer a cuenta, la “reforma fiscal” de los Perezdetti, apoyada por lacayos organizados, que fustigó al pequeño y mediano emprendedor, premiando a los financistas y amiguetes del gobierno. ¿Cuánto ha costado este modelo al país?, ¿Quién pagó el costo?, ¿Aprenderán los guatemaltecos –pensantes– a distinguir entre el honrado y el demagogo… o seguirán delirando por los picos de oro y soñando con sobar levas de los dueños del vergonzoso “modelo democrático”? El costo lo pagamos todos los contribuyentes y usuarios de los ruines servicios públicos y deshecha infraestructura, ello porque los proveedores del Estado, simplemente subían los precios y bajaban la calidad; las repugnantes “comisiones” o extorsiones a costillas del pueblo, financiaban a los nuevos candidatos y a sus cajas de resonancia: “tanques de pensamiento” cómplices, “movimientos” ciudadanos infectos, plegados a intereses espurios” y “suciedad” civil, acomodada al statu quo. El modelo no permite el concurso de honrados, está hecho, para hacer prevalecer la transa; Dios quiera que esto cambie pronto… o simplemente no habrá país que rescatar ¡Piénselo!