Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Domingo

Los errores

Fecha de publicación: 16-07-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico
Por: César A. García E.

Al discurrir por el tiempo que se va quedando atrás, uno puede discernir, entre lo bueno e insano, lo virtuoso y lo profano, entre la ilusión fugaz y el esfuerzo sagaz, entre la siembra bien hecha, aquella que fue apurada, las consecuencias de ambas… la cosecha levantada; entre el abrazo sincero y las sonrisas fingidas. Cuando uno fue utilizado o cuando ayudó realmente, cuando provocó querencias o decepcionó a la gente, cuando uno fue contundente, con sus principios, valores, o solo parte oprobiosa de una fachosa charada, de cinismos e intereses… despreciables mascaradas.

El tiempo y solo los años, nos van… paulatinamente, moldeando, capacitando, haciendo que corrijamos… aleccionando, enseñando. Los años nos hacen ver, esbozando una sonrisa, el cómo éramos antes, y cómo hemos progresado, nos hacen sentir contentos, a veces avergonzados, a veces dando consejos, a veces sin entenderlos, porque lo comprenderíamos… cuando fuésemos más viejos. Uno perpetra en la vida, cosas claras, acertadas, pero también muchos yerros… y alguna que otra mulada. Con las consecuencias plenas del acierto y el error, uno vivirá por siempre y eso lejos de entristecernos, debe provocar pudor, porque muchas de las cosas en las que todos erramos, fueron solo consecuencia de la pasión y el candor que gobiernan esos años… cuando el ímpetu es más grande que las ofensas y agravios; cuando nada nos derriba y mantenemos el paso, aún con la cuesta arriba.

Es el presente –sin duda– consecuencia del pasado, donde existieron virtudes, errores, afortunados, sinsabores y afectados. Es el presente ocasión, para un futuro mejor… no lamentando el pasado, agradeciendo por él, porque seríamos otros, si no hubiésemos errado, otro serían los frutos que son nuestros resultados. Dichoso el que se hace viejo, enseñando y aprendiendo, avanzando y corrigiendo… infeliz el que está atado y por sus mismas miserias, languidece subyugado. ¡Piénselo!



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