Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

¿El fin de “Lula”?

La condena a nueve años y medio de cárcel al ex-Presidente enciende a Brasil

Fecha de publicación: 16-07-17
foto: AFP
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DPA –Condenado a cárcel por corrupción, pero por ahora libre y favorito en las encuestas: la sentencia judicial contra Luiz Inácio Lula da Silva, pendiente de ser confirmada, devuelve al carismático expresidente de Brasil de lleno a la arena política y sacude más al convulso país sudamericano.

“Si alguien piensa que con esa sentencia me sacaron de juego, pueden saber que yo estoy en el juego”, dijo el jueves un aguerrido Lula, un día después de ser condenado a nueve años y medio de prisión en una primera sentencia por la operación Lava Jato (Lavado de autos).

¿Pero podrá Lula ser candidato en las elecciones de 2018? ¿Las ganará, incluso, y escapará con eso a la persecución judicial? La condena contra el político más celebrado de Brasil en la última década disparó la incertidumbre en un país que no deja de generar escándalos.

Lula tiene opciones de que el Tribunal de Segunda Instancia no confirme (o revoque) su sentencia antes de las elecciones previstas para octubre de 2018, consideró el analista de la Universidad de Brasilia Antonio Testa.

“Por el ritmo de esos juicios, es improbable que juzguen a Lula antes de las elecciones”, dijo Testa a la agencia DPA.

El juez de los procesos de Lava Jato, Sérgio Moro, señaló en su sentencia que no ordenaba ahora la detención preventiva de Lula, pese a tener elementos para hacerlo, por “prudencia”. “La prisión cautelar de un ex-Presidente no deja de implicar traumas”, argumentó.

La salvedad en la condena, que también inhabilita al ex-Presidente por 19 años para cargos políticos, dejó así la puerta abierta para la entrada en campaña del carismático exlíder obrero e icono de la izquierda en América Latina.

A sus 71 años, Lula reiteró que quiere volver a ser por sexta vez candidato presidencial por su Partido de los Trabajadores (PT), como reacción a lo que considera una persecución política. “Estoy dispuesto a pelear de la misma manera que cuando tenía 30 años”, aseguró, combativo, durante un acto en São Paulo.

Su partido debe confirmarlo aún como candidato, aunque el proceso debe ser una formalidad, ya que Lula sigue siendo su mejor carta. También lo saben sus adversarios políticos. “La víbora vive”, señaló hoy una columna de opinión del diario conservador Folha de São Paulo, sin ocultar sus preferencias políticas.

Otros observadores, en cambio, saludaron que la sentencia no haya sacado de carrera aún al exjefe de Estado. “Prefiero que Luiz Inácio Lula da Silva sea juzgado por los electores, en la contienda presidencial de 2018, antes que impedido de presentarse por una decisión judicial”, escribió el columnista Clóvis Rossi.

El popular ex-Presidente será un adversario difícil de batir. La más reciente encuesta, publicada a finales junio, lo coloca como claro favorito para ganar al menos la primera vuelta, con más del 30 por ciento de los apoyos, pese a que los cargos por corrupción son conocidos ya desde hace más de un año.

Uno de los escenarios posiblemente más dramáticos sería que la condena a Lula sea confirmada en plena campaña electoral y que el expresidente sea apartado de la carrera o incluso enviado a prisión como uno de los favoritos a la presidencia.

Pero incluso si la condena llega después de una eventual elección e investidura, los problemas serían inmensos, cree Testa. “Difícilmente podría gobernar. Podría sufrir un impeachment”, dijo el politólogo a DPA.

Además del actual proceso, Lula debe responder aún en otros cuatro juicios de Lava Jato por cargos de corrupción y lavado de activos. El miércoles fue declarado culpable de aceptar que una empresa le reformara un apartamento en la costa de São Paulo, a cambio de favorecerla en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras.

La condena a Lula en primera instancia da ahora un respiro al Gobierno. Pero la interminable crisis política en Brasil sigue.

Temer en la mira

> Los meses que vienen prometen ser convulsos, incluso más que antes. El país más grande de América Latina está empantanado desde hace más de tres años en una serie de escándalos de corrupción que salpican también al actual presidente, el conservador Michel Temer.

Temer es acusado de haberse beneficiado de sobornos durante años en revelaciones hechas en el marco de Lava Jato, considerada la mayor operación contra la corrupción en la historia
brasileña.

En caso de que la denuncia presentada contra Temer ante el Tribunal Supremo prospere, el mandatario podría ser sometido en los próximos meses a un proceso de impeachment, similar al que sacó del poder el año pasado a su predecesora, Dilma Rousseff.

–DPA

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