Domingo 5 DE Abril DE 2020
Domingo

Los niños que regresaron de un paseo por el infierno (Parte III)

Fecha de publicación: 02-07-17
Por: Manolo E. Vela Castañeda > manolo.vela@ibero.mx

Marvyn en enero de 1982, a sus 14 años, en La foto para la inscripción y el carnet del Instituto Nacional Central para Varones. Foto: archivo de la familia Pérez Dionisio

 

El 4 y el 17 de junio publiqué la primera y segunda partes de esta historia. Hasta ahora hemos contado como, entre el sábado 29 de mayo y el martes 1 de junio de 1982, fuerzas de seguridad del Estado capturaron y llevaron al Departamento de Operaciones Técnicas de la Policía Nacional, DIT-PN, a 13 estudiantes de educación media que eran parte del Frente Estudiantil Revolucionario Robín García, FERG. La noche del martes 1 de junio los estudiantes fueron llevados a un centro clandestino de detención.

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En la noche del domingo 6 de junio uno de los agentes les dijo a los estudiantes: “hoy voy a ver noticias sobre ustedes”. Pusieron el sonido de un aparato, televisor o radio, quién sabe, con suficiente volumen para que escucharan. Era el sermón dominical del jefe de Estado, el general Efraín Ríos Montt. Allí él reconoció que los tenían capturados y que los iban a liberar.

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El lunes por la tarde todos los estudiantes capturados grabaron, frente a una cámara de video, una confesión. Uno de los agentes les daba un papel que decía su nombre, y las organizaciones a las que pertenecía. Pero lo particular de aquella cámara es que tenía una calcomanía con el logo de Aquí el mundo, el noticiero dirigido por Mario David García. Aquel era el tipo de colaboración que –se sabe– se forjó entre el periodista y el aparato de terror del régimen militar.

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La madrugada del miércoles 9 de junio les dieron una mudada de ropa nueva y zapatos. Uno de los integrantes del escuadrón les dijo: “Algunos de ustedes me vieron la cara. Ustedes son los únicos que se han salvado. Si un día me ven en la calle hagan como que no me conocieron, porque si hacen como que me conocen, regreso por ustedes”. Este agente sabía muy bien que cada capturado que saliera vivo de aquel centro clandestino de detención era una posibilidad de que se quebrara el código de secreto en que todo su trabajo se basaba.

Los sacaron de la casa y los subieron a las camionetas Ford Bronco, se abrió el portón y el convoy de vehículos empezó su recorrido de regreso a Ciudad de Guatemala.

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Después de los sermones de Bianchi y Escobar empezó la conferencia de prensa. Un estudiante leyó el texto, que les habían preparado, advirtiéndoles: “tienen que decir lo que nosotros les vamos a decir, ni más ni menos”.

“Al terminar de leer el texto dijeron que podíamos irnos. Y el silencio que había en el salón se rompió con llantos y abrazos de nosotros y nuestros padres. Finalmente, podíamos tocarlos, abrazarlos y besarlos. Fue un encuentro cargado de inmensa alegría y amor. Así fue como se terminó aquel tiempo, en el que ni estábamos muertos, pero también, de alguna forma, dejamos de estar vivos”.

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El jueves 3 de junio de 1982, en horas de la tarde, a inmediaciones del INCA (Instituto Normal para Señoritas Centroamérica), en la zona 1 de la ciudad de Guatemala, la Policía planificó un operativo para capturar a Axel Raúl Lemus García, el Gato; Jorge Estuardo Marroquín Martínez, el Chino; y, Carlos Enrique Medina Núñez, el Ganso, quien fue herido en el operativo y su cadáver apareció el día viernes 4 de junio, en El Campanero (Mixco, Guatemala). Axel Raúl y Jorge Estuardo se unieron a los 13 estudiantes que estuvieron en el centro clandestino de detención, pero no salieron junto a los demás. Axel Raúl y Jorge Estuardo siguen –hasta el día de hoy– desaparecidos. Los tres eran estudiantes de la Normal.

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Margarita García, madre de Axel Raúl Lemus García “lloraba amargamente en la puerta del salón social de la Policía, porque su hijo, capturado el 3 del corriente, no aparecía en la lista…”.  Ella dijo: “lo he buscado en todos los centros de detenciones, pero me lo han negado. Hasta fui a hablar a la Guardia de Honor, donde me dijeron que viniera hoy (ayer) aquí porque lo podía encontrar”.

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En un cable, escrito por la Embajada de Estados Unidos en Guatemala dirigido al Departamento de Estado puede leerse, como comentario: “Mientras tanto, la Embajada se pregunta por qué el Gobierno de Guatemala no arrestó a los estudiantes en lugar de secuestrarlos (abduct, es la palabra empleada)”.

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Contar esta historia fue como volver a mayo y junio de 1982 y explicarle a la sociedad lo que en realidad ocurrió con estos niños. La historia de Los niños que regresaron de un paseo por el infierno nos permite tener una perspectiva desde abajo y hasta el fondo de la burocracia de terror que dirigió el general Efraín Ríos Montt.

El caso permite analizar la interacción entre las dinámicas operativas, conducidas por agentes especialmente entrenados, seres sin alma; las operaciones de propaganda, donde aparecían otros personajes, civiles, en traje y corbata, cómplices, por igual, en la aplicación del terror; y los diferentes escalones en la cadena de mando y control.

El caso nos ilustra el funcionamiento del circuito de los centros clandestinos de detención del régimen militar. De la articulación entre la sede del DIT y las sedes de otros cuerpos policiales que, para esta operación, fueron empleados como cárceles clandestinas, y la casa donde los estudiantes pasaron el resto de sus días secuestrados. También, por las noches, mientras estuvieron en la sede del DIT, varios de los capturados fueron llevados –para interrogatorio– a la Brigada Militar Guardia de Honor.

El caso nos adentra en la división del trabajo entre los operadores del terror, esos señores que en aquel tiempo fueron los dueños de la vida y de la muerte: los equipos de vigilancia; los agentes que se especializaban en los operativos de captura, donde policías y tropas del Ejército hacían parte de diferentes anillos de seguridad; los que transportan a los detenidos; los golpeadores y los expertos en interrogatorio; los que ayudaban con cuestiones logísticas, como la comida; y los médicos.

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Marvyn Pérez se graduó de médico y cirujano por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Posteriormente, se graduó de la Yo San University, donde obtuvo su especialización en medicina oriental. Actualmente, hace parte del equipo de profesores de la Yo San University y es responsable de una clínica donde atiende a sus pacientes.

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La mamá de Marvyn, doña Marcela Dionicio, falleció el 29 de abril de 1983; su papá, don José Domingo, ya jubilado, sigue disfrutando de la jardinería. Marvyn cuenta que, cuando le visita, le gusta remover la tierra, podar las plantas, y sembrar algo nuevo en el pequeño jardín.

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El 21 de diciembre de 2012 Marvyn presentó su caso ante el Ministerio Público. Hoy, 35 años después, Los niños que regresaron de un paseo por el infierno exigen justicia. La memoria es una marea, silenciosa, persistente, imparable.

(Final).

1.- Prensa Libre, “Madre lloraba desesperada porque no recibió a su hijo”, 6.

2.- Prensa Libre, “Madre lloraba …”, 6.

3.-Embajada de Estados Unidos en Guatemala, “GOG Turns Over Sixteen Captured…”, Embajada de EE. UU. en Guatemala a Departamento de Estado. Junio de 1982.