Martes 29 DE Septiembre DE 2020
Domingo

¿ A dónde va Guatemala?

Fecha de publicación: 02-07-17
Por: Jaime Barrios Carrillo

Ilustración jorge Antonio de león > El periódico

 

Los sucesos de abril 2015 marcaron una nueva etapa. Por primera vez en este siglo la población fue capaz de movilizarse y exigir la renuncia de un gobierno corrupto: el del Partido Patriota presidido por el general Otto Pérez Molina. Pero no fue una revolución, fue sobre todo el entendimiento social que la corrupción enquistada en el Estado frena el desarrollo del país. Fue un movimiento de indignación ante las evidencias presentadas por la CICIG y la actuación del Ministerio Público con Thelma Aldana al frente.

La desarticulación del Partido Patriota no se logró hasta la raíz. Los diputados de este nefasto partido elegidos en 2016 migraron al partido de Jimmy Morales FCN. El transfuguismo que Jimmy había prometido nunca aceptar fue lo primero que hizo. Los movimientos maquiavélicos en el Congreso con objeto de formar una aplanadora con el FCN, en base al transfuguismo, lograron reubicar a los patriotas unidos a los del también extinto y corrupto partido Lider. El fundador y principal dirigente del FCN, coronel Edgar Ovalle, fue de los operadores en estas componendas escabrosas.

Este gobierno comenzó mal. Haciendo nombramientos erróneos, colocar a la Tropa Loca y a los amigotes, mas sobre todo el intento de nombrar a una ministra de Comunicaciones no idónea para controlar el ministerio con más presupuesto. Luego vino el proyecto de repensar el Ejército dándole funciones que no le corresponden pero que significa más de lo mismo: abrir puertas a la no transparencia de esa institución. El ejemplo más notable es darle función de construir y reparar carreteras y por lo tanto comprar maquinaria por millones de dólares.

La maquinaria de reconstrucción del aparato estatal de corrupción en el Congreso se refleja queriendo eliminar candados. Pero principalmente en la oposición a las reformas constitucionales del sector justicia. Una cosa es presentar enmiendas y otra bloquear a las reformas. Resulta decepcionante constatar que el Jimmy, como lo ha expresado el procurador saliente Jorge De León, se haya alejado de las reformas después de que la CICIG presentara evidencias de corrupción contra el hermano y el hijo del presidente. Jimmy no ha podido procesar esta situación que toma de una manera personal y no como un estadista profesional. Lució muy mal en la entrevista con el periodista mexicano Jorge Ramos en este punto.

El propósito de reconstrucción del monstruo de la corrupción es evidente. La guinda en el pastel vino a ser el exembajador Mérida, amigo del presidente Jimmy, quien arrogándose funciones que no le correspondían se inmiscuyó en un plan de cabildeo en Estados Unidos por medio de un pago millonario. Coincide en esto con los cuatro diputados hoy conocidos como “idiotas” que firmaron “a ciegas” un acuerdo con la misma firma norteamericana y la misma cantidad de dinero. El cabildeo no fue pensado en realidad contra el embajador Todd Robinson sino en el fondo es contra la misma CICIG que ha despertado ronchas en Jimmy por diversas razones, entre ellas la acusación a sus familiares más cercanos. Dos muestras notorias de la posición de Jimmy frente a CICIG y el MP son, la primera, no haber invitado a la fiscal general a la reunión de Miami y luego haberla verbalmente vejado diciendo que la protesta de Thelma Aldana era una telenovela y segundo no haber asistido a la reunión de evaluación de la CICIG, haciendo así un desplante demostrativo de lo que piensa de la CICIG y aduciendo el eufemismo de tener otras prioridades. ¿A dónde va Guatemala con Jimmy?