Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Ser feliz

Fecha de publicación: 28-05-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: César A. García E.
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En medio de una tristeza, de esas que –a veces–  se asoman, me decidí a ser feliz, y aunque no me estaba riendo, mi alma si sonreía, y aunque ella también sufría, sabía era el momento, de tomar la decisión… se percató –sabiamente– que no era cosa banal de sentir, ni de ilusión, sino todo lo contrario… de firmeza y convicción. Porque la felicidad, no son cosas que tenemos, ni tiempo desperdiciado, ni los éxitos logrados,  ni tampoco acumular, ni placeres, ni gozar y mucho menos está… en lo que otros puedan dar. La felicidad coexiste, entre los malos momentos, los achaques de los años, los esfuerzos continuados y los tristes desengaños. No se debe de juzgar, al más feliz por sonriente, aunque quien vive feliz… siempre mostrará los dientes.

La felicidad es interna, nace y surge desde adentro. Nace cuando construimos, cuando damos y vivimos; cuando estamos muy conscientes de que son –más que  talentos– los regalos más valiosos, aquellos bellos momentos en que amamos y nos aman; los ratos que compartimos, como si fuésemos niños, con amigos o parientes, con el que nos quiere bien, pero también con extraños… el débil y el indigente. Es feliz quien está claro que vino a dar no a pedir, el que vino a agradecer, e erigir y no a exigir.

Es feliz el que conoce que mientras más da más tiene, y que cuando quita un poco, cuando miente y arrebata, no solo metió la pata, sino que ha hecho sufrir. Y ser feliz si uno sufre, es posible y milagroso, pero no se puede ser, siendo hipócrita y labioso, menos aún es posible, cuando uno hace sufrir, cuando procrea lágrimas y genera malvivir. La felicidad es sencilla, está siempre agradecida, está en la genuinidad, la franqueza y osadía. De vivir sin que siquiera, nos importe ser juzgados, mucho menos marginados, por quienes ponen “las reglas”, muchas de ellas egoístas, falsas, fatuas  y arribistas. La regla que nos orienta, la única insoslayable, es rígida y es amable… es la voz de la conciencia, si está es plena y está libre, seremos gente feliz, pero si ella nos avasalla… nuestra vida será gris. ¡Piénselo!

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