Lunes 22 DE Julio DE 2019
Domingo

Sin extremos

Fecha de publicación: 21-05-17
Ilustración Jorge de León > El periódico
Por: Ingeniero Pedro F. Cruz | Sociedad de Plumas

Los guatemaltecos nos caracterizamos, en todo el mundo, por ser solidarios. El tener empatía está en nuestros genes, está plasmado en nosotros. Según la ONU Guatemala se encuentra en el top 30 de los países más felices del mundo, además no me dejarán mentir que cuando se está fuera de “Guate”, lo que más extrañamos es a nuestra gente amigable y colaboradora.

Un claro ejemplo de la empatía de los guatemaltecos, es cuando ocurre un desastre natural, es impresionante la respuesta de la sociedad para tratar de solventar el mal que aqueja al resto de connacionales, venciendo el mal con abundancia de bien.

La solidaridad ciudadana llegó a su plenitud durante las movilizaciones en el año 2015, momento en el que dejamos a un lado nuestras diferencias y unimos nuestros puntos comunes para luchar por un mejor país, obteniendo resultados ejemplares ante el mundo entero.

Regreso al 2015 para ejemplificar cómo el buscar los objetivos comunes y restar importancia a las diferencias fue la clave del éxito, qué pasaría si a partir de hoy seguimos actuando de esta manera, qué pasaría si en lugar de atacar a quien no está de acuerdo conmigo, le pregunto ¿Cómo podemos trabajar en conjunto? ¿Qué pasaría si en lugar de sentirme molesto con los logros de quien no comparte las mismas ideas que yo, le mostrara mi apoyo y le propondría ser un equipo que construye país?

Probablemente la respuesta sería totalmente positiva y los cambios y logros se podrían evidenciar rápidamente, tomando acciones concretas con resultados a corto, mediano y largo plazo que beneficiaría el bien común, en lugar de estar pendiente de beneficiar los intereses particulares.

Tener diferencias es normal, incluso los miembros de la misma familia que crecen en el mismo entorno no piensan igual, pero las diferencias pueden ser enriquecedoras si nos lo planteamos de esa manera.

Para poder crecer como país, aprovechando los puntos que nos unen y obviar las diferencias, es necesario como primer paso dejar de lado los extremos.

Mientras estemos en los extremos es imposible avanzar, al mantenernos en dicha postura solo se logra la polarización de la población. Polarización que resalta, únicamente, todos los elementos que nos separan y se nos olvida que entre cada diferencia existen puntos comunes que nos unen.

Muchos individuos buscan promover los extremos, resaltar diferencias entre los grupos, además de promover el rencor y conflicto con el objetivo primordial de aprovecharse de esa separación para obtener beneficios individuales a costillas de dicha separación.

Llegó el momento de retomar nuestra unidad e identidad, ser solidarios y buscar un solo camino. Debemos continuar la lucha contra la corrupción buscando el fortalecimiento de nuestras instituciones. El sistema del Estado Republicano guatemalteco debe ser resguardado y por lo tanto debemos de promover el cumplimiento del Estado de Derecho. Guatemala nos necesita y no puede esperar más. Seamos agentes de cambio, promovamos el surgimiento de una sociedad unida, no dejemos que los extremos sigan lastimando nuestro país y no olvidemos que somos capaces de lograr grandes cosas cuando nos unimos.

Invito a todos los guatemaltecos que aun dudan que pueden ser parte del cambio, a que se involucren en soluciones y acciones concretas a los problemas que tiene nuestra nación. Guatemala necesita de cada uno de los 17 millones que habitamos este país, menos los corruptos, para lograr la transformación que todos queremos.