Jueves 23 DE Noviembre DE 2017
Domingo

Entre la basura acumulada

Una rápida vista al bote de basura de una familia de cinco miembros, en un domingo cuando nadie quiere salir de casa. Desayuno: cáscaras de cuatro huevos; una lata de frijoles de ocho onzas; algunos residuos de tomate y cebolla; un tetrapak de zumo de frutas y otro de leche. Almuerzo: dos cajas de pizza; envase de dos litros de refresco de cola; platos y vasos desechables junto a, por lo menos, una docena de servilletas sucias. Durante la tarde: cáscaras de frutas, empaques de frituras y de algunas golosinas. Por la noche, de nuevo cáscaras de huevo y el empacado de cartón de 30 alitas bañadas en barbacoa. Estos residuos, solo de comida, pueden llenar una bolsa plástica de 30 libras, la extra grande. Pero, falta calcular la basura que estas cinco personas generan en sus habitaciones, en el servicio sanitario, en el estudio, en el jardín…

Fecha de publicación: 07-05-17
Fotos: Elíaz Rodríguez > ElPeriódico Por: Claudia Méndez Villaseñor [email protected]
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La basura, cómo clasificarla, tratarla y dónde depositarla ha sido un problema que ha acompañado a la humanidad desde el momento en que comenzó una vida gregaria. Así, lo afirma Antonio Say Chamán, en el tratado Manejo de la Basura y su Clasificación, donde cita a dos expertos en el tema, María Fátima Abreu y Edmundo González, quienes señalan que “el depósito y el almacenamiento fue el primer destino de los desechos humanos”.

Sin embargo, este proceso estaba libre de consecuencias, debido a que los desechos y residuos del hombre primitivo eran inertes y biodegradables. Conforme el hombre evolucionó la situación de la basura comenzó a tomar matices de problema, sin que durante siglos se evidenciara como tal.

González, quien escribió en 2007, el compendio Residuos Sólidos , menciona que la forma más fácil que el hombre primitivo encontró para disponer desechos no comibles por los animales, fue arrojarlos en un sitio cercano a su vivienda; así nació el botadero a cielo abierto, práctica que se mantiene hasta nuestros días.

En la Edad Media expone Say Chamán, los residuos urbanos terminaban en las calles o ríos y algunos estudiosos los comenzaron a relacionar a problemas de salud. Pero fue hasta 1883 que el prefecto de París, Eugène Poubelle, obligó a los parisinos a desechar sus residuos en un contenedor, rebautizado como “basurero”, en aras de prevenir enfermedades a causa de la insalubridad.

Según el investigador González, la basura se convirtió en un problema a medida que el hombre reconoció los beneficios de la comunidad y construyó ciudades. “El alejar de su vista los residuos no fue tan fácil, las guerras y la acumulación de desperdicios en las urbes propiciaron que el hombre aprendiera a vivir con su propia basura con todas las consecuencias que esto acarrea”, señala el experto.

Para Abreu, ingeniera civil brasileña con especialidad en Saneamiento y posgrado en Gestión Ambiental por la Universidad de Aberdeen, Escocia, la Revolución Industrial, la ciencia y la tecnología han traído, además de fabulosos cambios, graves problemas relacionados con los hábitos de consumo.

“El novedoso sistema de cosas desechables, tarros desechables, frascos, pañales, vestidos de usar y botar, doble, triple y cuádruple empaque, platos para usar y dejar; en fin, sistemas que aunque cómodos exigen que, para el simple uso de un objeto, sea necesario generar varias veces su peso en basura”, afirma.

La investigadora de Belo Horizonte devela el trasfondo de un problema de enormes magnitudes. Solo en Guatemala es probable que al año sean generadas más de 3 mil millones de toneladas de basura originarias de 147 actividades productivas reconocidas en el país; residuos de alimentos, empaques de electrodomésticos, basura electrónica; así como desechos tóxicos y hospitalarios.

En el Perfil Ambiental de Guatemala 2010-2012 Vulnerabilidad Local y Creciente Construcción de Riesgo, elaborado por el Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (IARNA), los especialistas a cargo del estudio consiguieron calcular los residuos generados por 40 actividades económicas. Fueron 112.9 millones de toneladas al año, de las cuales 17 millones de toneladas tenían posibilidad de ser reutilizadas.

De acuerdo con esta investigación, el 64.7 por ciento de la basura es de origen animal y vegetal. De esta cifra, el 40 por ciento de los desechos procedían de procesos relacionados con el manejo de carne.

Alguna de esta basura termina en alguno de los 15 vertederos ubicados en los departamentos de Guatemala, Sololá, San Marcos, Huehuetenango, Baja Verapaz y Jutiapa, según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Sin embargo, la cartera reconoció la existencia, hasta 2015, de 2 mil 348 botaderos de basura a nivel nacional: 2 mil 078 son a cielo abierto (clandestinos) y 270 municipales, este término se refiere a que son sitios reconocidos por las corporaciones ediles para el depósito de la basura.

Los cercanos

En el departamento de Guatemala funcionan dos vertederos, el de la zona 3 y el que ahora maneja la Municipalidad de Villa Nueva, y que estuvo a cargo de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca de Lago de Amatitlán (AMSA), hasta 2015.

La comuna capitalina calcula que cada vecino del municipio genera al año unas 730 libras de basura, que en su mayoría termina en el vertedero de la zona 3. El 68 por ciento son desechos orgánicos, 11 por ciento papel y cartón, seis por ciento plástico, cinco por ciento aluminio, cuatro por ciento vidrio y tres por ciento tela.

Al lugar ingresan cada día 550 camiones (de la capital son 267 y 283 son de otros 13 municipios) con cerca de 7 millones 054 mil 792 libras de desechos sólidos, es decir unas 3 mil 199.45
toneladas de basura.

Al vertedero que con anterioridad manejaba AMSA, ingresan al día 900 toneladas de basura (casi 2 millones de libras), en 130 camiones recolectores de 14 municipios ubicados en la cuenca del lago de Amatitlán. El 60 por ciento procede de Villa Nueva explica Amed Juárez, director de esa entidad.

Sin embargo, a diferencia del vertedero de la zona 3, en este, localizado en el kilómetro 22 de la ruta al Pacífico, los rastros de la basura pasan bastante inadvertidos. A ratos, el ambiente se carga de un olor avinagrado, cuando maquinaria de la Municipalidad de Villa Nueva remueve los desechos para facilitar el paso de los tractores que luego los cubren con tierra.

“Es un vertedero controlado, toda la basura que ingresa se cubre en el momento, toda queda enterrada”, indica Juárez.

Problema grave

Virginia Mosquera y Jaime Carrera, investigadores de IARNA (de la Universidad Rafael Landívar, URL) consideran que cuantificar con exactitud la basura que generan los guatemaltecos todavía es una tarea pendiente. El MARN, por ejemplo, calcula –con proyecciones de 17 millones de habitantes al 2020– que cada persona produce al día 0.516 kilos de basura. Al año, son 8 mil millones de kilos de basura.

“Se han hecho estudios sobre el tipo de desechos que se producen y sobre basureros clandestinos que se encontraban cercanos a fuentes de agua y las contaminaban”, menciona Carrera.

Esto es lo que ocurre con riachuelos cargados con basura que desembocan en el lago de Amatitlán o en el río Motagua. Solo en una hora de lluvia terminan en el lago de Amatitlán 2 mil 400 metros cúbicos de basura, equivalentes a 200 camionadas. Un camión tiene la capacidad de transportar 12 metros cúbicos de basura.

En tanto, la basura que contamina el Motagua, se origina en 100 municipios localizados en la cuenca, explica Alfonso Alonzo, viceministro de Ambiente.

Para Mosquera, la falta de una gestión técnica municipal, que debe cubrir varias etapas, impide resolver el problema. “Reducir, recolectar, clasificar y disponer. El primer paso debe darse en el hogar y luego el proceso está a cargo de los gobiernos locales con un poco de apoyo del Gobierno Central”, dice la experta.

Cada alcaldía tiene la responsabilidad de diseñar un Plan de Manejo Municipal y el de Gestión y Saneamiento. “Hasta ahora no los han logrado hacer por falta de atención y de recursos técnicos para abordarlos”, dice Mosquera. “El manejo adecuado de un vertedero necesita logística y conocimientos técnicos. Solo puede tener una vida útil larga con una clasificación anterior”, agrega.

Según Mosquera el manejo técnico incluye identificar rutas, la forma cómo se recogen los desechos, cuánto se cobra y el sitio dónde será dispuesta.

En opinión de Edwin Castellanos, codirector del Centro de Estudios Ambientales y de Biodiversidad de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), la situación ha sido desatendida y cada vez empeora.

“Este es un problema que en teoría debería ser más fácil de resolver. Porque se ve. Se dice, como broma, que cuando uno va a un pueblo puede calcular su tamaño al juzgar la dimensión del basurero”, estima Castellanos. “Se trata de alejar la basura del entorno, y se tira en la entrada del pueblo o en las orillas del municipio. Así nacen los botaderos a cielo abierto”, agrega.

De acuerdo con Castellanos, a la fecha ninguna Municipalidad cuenta con un relleno sanitario, este término incluye requisitos como la instalación de geomembrana que evita la filtración de lixiviados, entre otras consideraciones técnicas.

“Es una buena opción si se maneja de manera adecuada. El problema es que requiere mucho espacio, mientras más grande la ciudad más grande el relleno. Pero el problema no solo es el espacio, sino que nadie quiere tener un basurero cerca de su casa”, indica el experto.

La alternativa a un relleno sanitario de acuerdo con Castellanos son los incineradores. “La basura se quema bajo condiciones controladas, no simplemente se quema. Los incineradores necesitan temperaturas altas, a 800 grados centígrados o más, (eso se logra con combustible) para degradar la materia tóxica, eso hace que sean caros. Tiene la ventaja de que reduce el volumen de basura y el calor genera energía”, dice.

Según Castellanos, el buen manejo de los desechos sólidos puede generar ingresos. “Muchas veces hay que pensar que lo que se tira a la basura es dinero. Eso se mira con las latas”, afirma.

Políticas públicas

Alfonso Alonzo, viceministro de Ambiente afirma que en 2016, esa cartera concluyó un trabajo de campo y consiguió ubicar, de manera georeferenciada, 2 mil 243 basureros. “Los oficiales son 340, uno en cada municipio; solo 43 tienen Estudio de Impacto Ambiental. El resto son lugares donde se acostumbra tirar basura”, indica el funcionario.

Esta información será trasladada al Instituto Nacional de Estadística (INE) y luego será compartida a los alcaldes, agrega Alonzo. “Tendrán las coordenadas de los lugares exactos”.

“Varias mancomunidades de Petén, Suchitepéquez y Zacapa, comienzan a plantear la necesidad de una plantas para tratar la basura en sus municipios”, dice.

En localidades de Jutiapa se ha previsto abrir rellenos sanitarios con las especificaciones técnicas que se requieren.

Denuncias

AMSA dispondrá en las próximas semanas de la aplicación APPMATITLÁN, para teléfonos celulares con sistema Android. Con esta tecnología será posible denunciar de forma anónima a personas que tiran basura en la vía pública. Agentes de la Dirección de Protección de la Naturaleza darán respuesta a las denuncias, advierte Erick Balcárcel, director de Comunicación Social de la entidad. La aplicación fue diseñada y donada para AMSA por el ingeniero Daniel Contreras.

“El procesar adecuadamente la basura, en un relleno o en un incinerador tiene un costo. Como guatemaltecos deberíamos estar dispuestos a pagar más por el tratamiento de los desechos. Lo que se paga ahora es el costo del transporte de la basura al botadero, pero no el del manejo y disposición final. Ese costo es más alto”.
Edwin Castellanos, codirector del Centro de Estudios Ambientales y de Biodiversidad de la UVG.

¿Qué hacer con la basura?

> En países como Corea del Sur, Bélgica y Holanda existen mecanismos económicos que buscan reducir la producción de basura. Por ejemplo, se deja de cobrar el servicio a la basura biodegradable o que se recicla, así mismo se dan facilidades a empresas de composta y recicladoras.

> En diez años, algunas ciudades redujeron a la mitad la basura que generaban y en otras pasó a 80 por ciento la basura biodegradable o que puede reciclarse. También han sido impuestas tasas a los embalajes y a los envases. “La basura puede generar ingresos, debe verse con otros ojos y aprovecharla”, señala Mosquera.

> Castellanos menciona que en otros países a productos plásticos se les otorga un valor artificial o un depósito que luego suele ser canjeado.

23 mercados de la ciudad de Guatemala generan al día 500 metros cúbicos de basura.

575 mil 447 metros cúbicos fueron recolectados de calles y avenidas de la capital en 2016, por el Departamento de Limpieza y el Programa Limpia y Verde de la Municipalidad de Guatemala.

1 metro cúbico de basura se retira a diario de cada uno de los 1,600 tragantes de la ciudad.

Contaminados
> Guatemala posee 38 ríos principales, de los cuales 14 están contaminados con desechos sólidos, materia orgánica, microorganismos y contaminantes tóxico. La basura que arrastran ríos como el Motagua ha ocasionado demandas internacionales por falta de políticas para frenar el problema. Los cuatro lagos más importantes del país también están contaminados con basura.

> El MARN consiguió que Honduras retirara la demanda por contaminación en el río Motagua al instalar biobardas, que permiten detener el paso de basura en el agua. En la desembocadura del río Quetzalito fue habilitada un área de reciclado, señala Alfonso Alonzo,
viceministro de Ambiente.

> A la fecha, han sido instaladas biobardas en otros 32 ríos. Sin embargo, el Ministerio tiene previsto colocar otro tipo de tecnología antes de que comience la época de lluvia, indica el funcionario. “Se necesita algo como las plantas de arena, que son enormes rejas para evitar el paso de la basura”, agrega.

> El MARN integró una mesa de trabajo con alcaldes de los municipios ubicados en la cuenca del Motagua para resolver el origen del problema, añade Alonzo.