Martes 17 DE Octubre DE 2017
Domingo

Una historia circular

Fecha de publicación: 09-04-17
Por: Jaime Barrios Carrillo
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Ixquic, hija de Cuchumaquic, un señor de Xibalbá, es la figura femenina encargada en el Popol Wuj de perpetuar la estirpe de los jugadores de pelota. Además de haber sido una actividad que gozaba de mucha popularidad, el juego de pelota tenía profundas significaciones entre los antiguos mayas. Cuando la pelota de caucho tocaba el suelo, llevaba la esencia de la Luna, o el sentido femenino. Cuando se levantaba tenía la función solar, o el contrario masculino. Tierra y mujer, por un lado y cielo y hombre por otro, eran ya polaridades que cumplían funciones ideológicas y de ordenamiento sociocultural en aquella sociedad teocrático-militar, patriarcal y agraria.

Los señores de Xibalbá usaron su poder para someter a la casta de los jugadores de pelota, asesinando a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. La cabeza de Hun-Hunahpú da origen a un árbol cuyos frutos atraen a Ixquic, quien se acerca llevada por la fuerza incontenible del deseo. La cabeza de Hun-Hunahpú le habla y le escupe la mano tras lo cual Ixquic queda encinta. El señor Cuchumaquic reacciona afligido al percatarse del embarazo de su hija. Ixquic no puede responderle sobre la identidad del fecundador, ante lo cual Cuchumaquic explotando en cólera le grita: “_ Xa u hoxbal”, es decir y literalmente siguiendo las indicaciones del traductor Adrián Recinos: “no es más que una prostituta”. Enseguida da órdenes a los cuatro búhos o Tucur de que la maten en el monte.

Ixquic valiéndose de un ingenioso truco, convence a los mensajeros búhos para que le lleven a su padre en una jícara la savia roja de un árbol y de esta manera hacerle creer que es el corazón de la doncella. Ixquic vence así la voluntad de su progenitor y dará a luz a los gemelos Hunahpú e Ixbalanque, los cerbataneros que serán los futuros héroes vencedores de Xibalbá. Recuérdese que ellos mismos son nietos de un noble de Xibalbá, lo que confirma el círculo único donde el bien y el mal se mezclan en el ser humano, con la idea finalista del triunfo del bien.

Ixquic muestra el grado de subordinación de la mujer precolombina al patriarcado militar y teocrático. Esta doncella logra, sin embargo, vencer el intento de cosificación del padre, rescatando la memoria de la estirpe, o sea la posibilidad matrilineal.

¿Por qué enfurece Cuchumaquic? La mujer recuerda la doble naturaleza del origen, como vida y como muerte. Aquí una clave para comprender la tendencia precolombina, como toda sociedad patriarcal, a resaltar lo negativo y contradictorio del sexo femenino. Al mismo tiempo que el hombre al proyectarse sobre la mujer la cosifica, la invalida como sujeto. Para legitimar esta subordinación se afirma la inferioridad de la mujer, expresada en su supuesta debilidad, “el sexo débil”, y por lo tanto en “su” tendencia al mal y al pecado. El padre dicta la ley y regulariza el sistema patriarcal. El patriarca no puede entender ni aceptar que su hija disponga y decida sobre su propia sexualidad. El triunfo de Ixquic resulta fundamental para entender la necesidad de liberación del pueblo quiché, en momentos en que las estructuras precolombinas habían sido rotas y se imponían otras nuevas y desconocidas, donde el nuevo patriarcado hispano se imponía con brutalidad al precolombino.

Detrás o delante de Cuchumaquic está Abraham. La Virgen María ha tomado el lugar de la doncella Ixquic. Además: el juego de pelota fue prohibido por los conquistadores, borrándolo aparentemente de la memoria colectiva, como lo habían hecho los antiguos señores de Xibalbá.