Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Domingo

¿Qué no hay líderes?

César A. García E.

Fecha de publicación: 02-04-17
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Es increíble, cuantas veces –ante la oleada de putrefacción que parece no tener límite– gente de bien, pensante, con posibilidades de influir, de involucrarse en hacer cambios, con todas las oportunidades de liderar esfuerzos en pro de la patria, dice: ‘“Es que no hay líderes”’. Esta aseveración implica, la aceptación tácita de que –si existiera un líder “verdadero”– lo seguirían; es decir, quienes así piensan, parecen estar dispuestos a “seguir” pero no a “liderar”. Así las cosas, esperan que otros hagan, mientras ellos permanecen expectantes, para validar un líder o descalificarlo. Cuando alguien se anima a tomar el liderazgo, para hacer tal o cual cosa, sin otro interés que aportar a la patria, muchos de los mismos que afirmaron “no hay líderes” buscan como descalificarlo, porque la idea de “líder”, es confusa, pareciendo que nadie es digno de lograr la aprobación como tal… siendo la gran paradoja que resulta ser la roña, la que lidera, cuanta instancia de influencia y poder real exista, todo en detrimento de quienes no consiguen visualizar a su líder interior.

Hace diez años escribí –y publiqué aquí mismo– una columna que titulé “Líder”; antes de esta, entonces y ahora, la afirmación continúa flotando en el ambiente “no hay líderes”. Quienes se animan a ejercer un liderazgo público, son rápidamente cohibidos por el grupo mayoritario que no se anima, de modo que los líderes continúan sin hacerse visibles, aunque –raramente– existen muchos a la vista –que logran cosas a favor y en contra del país– aunque no queramos verlos. De hecho líderes con agendas oscuras, encabezan cruzadas, para promover leyes casuísticas ¡Y lo logran!; esgrimiendo ideología de lucha de clases, consiguen socavar la productividad del país y operar centros de comunicación, desde donde se orquestan para vilipendiar a detractores y a aplaudir a manipuladores de masas. Las redes sociales, el uso de anónimos, los blog de comentarios, facilitan la vida a quienes declaran no hay líderes, pero a la vez consideran como tales, únicamente a quienes piensan como ellos y manejan dobles agendas.

Me parecía hace diez años y me parece ahora, que la solución a la –aparente– carencia de líderes, es ejercer nuestro liderazgo que lo veamos o no, existe… solo que debemos tomar en cuenta que según sea nuestro andar y no nuestro hablar, ejercemos un liderazgo que facilita la impunidad y el crecimiento de la corrupción, o en su defecto, sirve como barrera, al avance de lo indecoroso. Hace diez años escribí ‘“Pero ¿Qué es un líder?, ¿Es un mentiroso?, ¿Es un anodino…o es un apestoso? No, pues de esos sobran; no es líder el malo, menos el traidor…no lo es el corrupto…ni el corruptor. Líderes los hay, hay buenos y malos, mediocres y miopes, tímidos e insanos; careciendo entonces, nuestra bella tierra, de valor y astucia, decencia…entereza; el problema entonces, no es que no haya líder, sino que los buenos, se esconden, se ocultan… dejan que los malos manejen la cosa; Es líder quien nace, para una tarea, para conocerla, saber, controlarla; el líder inspira, enseña, apoya…finalmente ayuda a otros a lograrla. ¿Qué líder queremos?, ¿Qué estamos buscando? ¿Queremos que otro hable y seguir callando? Allí está el problema, pues nuestro deber, no es bajar cabeza… solo obedecer; usted es un líder, sus hijos le ven, le siguen, le copian…notan su desdén. Usted es un líder pues influencia gente, enseña, corrige, regaña y aflige; usted es un líder y en su pensamiento mantenga presente… le están observando; es usted un líder porque a alguien guía, hacia tierra fértil… o hacia la sequía; es usted un líder porque son sus huellas, camino correcto, crisis o querellas. Es en el hogar, donde usted es líder, es el trabajo, en la asociación, en el club, el cine, la Iglesia…el colegio; es usted un líder cuando sus principios, dominan razones, dineros y vicios; es usted un líder, si logra enseñar, el camino recto donde caminar; es usted un líder ¡un líder valiente!, cuando no se vende…rechazando el mal y lo pestilente; es usted un líder si no se corrompe, si denuncia, exige sin arrepentirse”’.

Si algunos –de los preocupados, pensantes y honrados– de este país que sin duda somos muchos, nos comprometiéramos a ejercer nuestro propio liderazgo, a hacer ver el líder que llevamos dentro, a resolver ser el contrapeso de los irresponsables, miopes y mafiosos que destruyen nuestra patria, sin inmutarse, solo entonces las cosas serían distintas… solo así Guatemala tendría una oportunidad. ¡Piénselo!

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