Jueves 18 DE Abril DE 2019
Domingo

Moral de Morales

Jaime Barrios Carrillo

Fecha de publicación: 02-04-17

Se dice a veces: flor de flores o pan de panes. En fin, hay también una moral entre muchas morales. Lo que significa que existen amorales e inmorales. Los primeros son los que no tienen empacho de hacer lo que sea. Los segundos los que dicen una cosa pero hacen otra, la conocida doble moral. Por ejemplo proclamar “Ni corrupto ni ladrón” pero con actitudes y hechos apoyar a los ladrones y rodearse de corruptos.

El presidente Morales dijo durante la campaña que no aceptaría el trasfuguismo. Pero fue lo primero que hizo, no solo aceptarlo sino propiciarlo de manera tal que permitió que el FNC se rodeara de muchos ladrones y corruptos procedentes de los desaparecidos partidos políticos Patriota y Lider.

No convencen más las seudomoralejas del comediante Morales. No cuando se traspasa mecánicamente de la escena cómica a la arena política. No funciona la tropa loca colocada en puestos en donde los cómicos no tienen capacidad pero que les brindan jugosos sueldos. No hacen reír a nadie pues la gobernanza de la República de Guatemala no es una comedia. Más bien da grima y en casos dramáticos, como el masivo infanticidio de niñas quemadas, producen indignación y lágrimas.

El FNC fue fundado por exmilitares de dudosa conducta durante el conflicto armado. El tenebroso coronel Puñalito es hoy en día prófugo de la justicia. Este señor Puñalito y otros excastrenses fueron los que llevaron a Jimmy a la presidencia y forman la llamada Juntita. Todo en pequeño: el presidentito, el puñalito, la juntita. La cultura del odio, de la descalificación, del extremismo de seguir buscando comunistas, ahora terroristas, hasta debajo de la alfombra. De seguir acusando a todo aquel ciudadano que se oponga a la corrupción, o que apoye la justicia transicional, de guerrillero. Esa es la ideología cavernícola de la ultraderecha en nuestra sufrida Guatemala. La historia debería haberlos sepultado hace mucho pero siguen ahí reproduciéndose como ratas, más bien como serpientes venenosas.

Cuando la sociedad guatemalteca comienza a librarse de los poderes ocultos que han ejercido la corrupción incrustándose en el Estado, esos mismos poderes, el crimen organizado, el narco y lo peor de lo peor se conjugan para hacer una campaña con la CICIG y contra la Fiscal General y el Ministerio Público. Es entonces que urgía la presencia certera y segura de un verdadero estadista. Pero sucede lo contrario, se descubre que Morales está en la jugada de cambiar al comisionado. El plan fracasa, los Estados Unidos lo rechazan, tanto republicanos como demócratas. La prensa le pregunta por qué no defiende al comisionado y Moralejas afirma: “Si no defiendo a mi hijo porque voy a defender a otros”. Pero vaya desatino, no es lo mismo, el hijo y el hermano están siendo acusados de corruptos. Comprendo cabalmente la preocupación y el dolor de un padre. Juzgué como correcta la actitud del presidente Morales de no inmiscuirse en el caso judicial de su hijo y hermano. Pero no puedo aceptar que su enojo ahora vaya más allá del deber de estadista.

Ejemplos abundan de mal gobierno, pésimo gobierno en estos primeros 15 meses. Medicinas vencidas, nombramientos fallidos, declaraciones desastrosas. Equipos de trabajo que no trabajan. Mas el pueblo lo eligió. De nuevo: cada pueblo tiene el gobierno que se merece. ¿Pero merecemos esto? Guatemala está necesitando de una conducta moral clara y distinta que diferencie lo que es correcto de lo que no lo es sobre la base de la sinceridad y la verdad. La tropa loca miente.

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