Domingo 19 Marzo 2017
Domingo

Puñalito sin filo

Jaime Barrios Carrillo

Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico

Los crímenes de lesa humanidad no prescriben ni están contemplados en los Acuerdos de Paz. Cuando el Estado asesina por razones de Estado pierde la razón. Se diluye el imperio de la ley y entronizan la arbitrariedad ilegal. Nadie puede estar encima de la ley, condición para el Estado democrático de derecho.

La orden de captura para el coronel Edgar Justino Ovalle Maldonado, alias Puñalito, es un triunfo de la justicia transicional. Durante más de un año estuvo forcejeando con maniobras leguleyas dentro de la línea de litigar maliciosamente que caracteriza a los defensores de exmilitares acusados de violaciones extremas de la vida. Puñalito nunca fue capaz de dar la cara en este sentido y jamás compartió la suerte de sus excompañeros de armas que están presos acusados de delitos de lesa humanidad. Esta actitud huidiza mina por sí misma el perfil moral de la presunción de inocencia. Quien nada debe nada teme. Y Puñalito está temblando desde hace un año.

Resulta un contrasentido moral y político que este militar y diputado, ahora prófugo de la justicia, sea el fundador del FCN que llevó al comediante Jimmy Morales a la presidencia. El FCN tiene actualmente la bancada mayoritaria gracias a que los tránsfugas expatriotas y los exintegrantes de Lider corrieron a sumarse a esta banda política delincuencial. Cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen, decía el filósofo Hegel y resulta patética y cruelmente cierto para el caso guatemalteco.

El FCN en una asamblea de las llamadas de garage, procedió hace unos días a desconocer al fundador Puñalito y poner en su lugar como secretario general a un tal Javier Hernández Franco que de franco con esta deslealtad solo tendría el apellido.

A Puñalito se le acusa por el caso llamado Creompaz, por haberse encontrado 558 osamentas humanas en la antigua base militar 21 de Cobán. Son personas desaparecidas y secuestradas en otros lugares de las cuales han sido identificadas más de 90. En este caso se contabilizan casi cien niños y una buena cantidad de mujeres y algunos ancianos. La inmensa mayoría de víctimas son indígenas. A uno de los antiguos comandantes militares de esa macabra base lo salvó la campana de la muerte natural, falleciendo una semana antes del arresto de los exjefes del Ejército.

Entre los detenidos, el general Benedicto Lucas García, ex jefe del Estado Mayor, ha declarado que él combatió luchando arma con arma no “como cobarde ni psicópata” o sea los llamados “mata amarrados”, dentro de los cuales entraría Puñalito, en clara alusión a la gente del general Ríos Montt. Lucas ante los jueces deberá probar su inocencia.

El mensaje es histórico y nítido: este tipo de crímenes no está permitido y no pueden ser cubiertos por la impunidad. Una investigación minuciosa y profesional de los fiscales que merece reconocimiento por su valiente profesionalismo. Es necesario seguir investigando en la identificación de los autores de masacres y crímenes de lesa humanidad durante la guerra interna. Sea quien sea.