Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Los “chateros” son de palo

César A. García E.

Fecha de publicación: 12-03-17
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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La semana pasada hice –sin ninguna ilusión de lograr nada– una invitación, para quien quisiera salir de su zona cómoda y dar un paso al frente, por Guatemala. De esa cuenta al final de la columna consigné la dirección guatemalafutura2020@gmail.com y debo agradecer a: David, Miriam, Titi, Cristin, Carlos, Enrique, Yolanda, Emilza, Rodrigo y Roberto, por mostrar disposición y simpatía, por la iniciativa presentada –hace casi diez años– ante el Congreso de la República que buscaba: 1 – Eliminar el listado nacional, 2 – Reducir el Congreso a 80 diputados y 3 – limitar la reelección a dos veces. Ello ocurrió en noviembre 2007, refrendado por seis mil cuatrocientos ochenta ciudadanos, quienes –como los que cité antes– no solo decidieron “quejarse”, sino hacer algo en pro de su patria. El Congreso se burló de esta iniciativa y desobedeció su mandato constitucional de “Conocerla sin demora”, expresado en el Artículo 277 de nuestra Constitución Política.

Vea usted que interesante y que inútil es la expresión en las redes sociales. Mi columna de la semana pasada, obtuvo más de mil doscientos “likes”, es decir, un gentío levantó su pulgar virtual… pero solamente diez, escribieron a la dirección de correo y solamente diez están dispuestos a hacer algo por su país, a ellos –otra vez gracias– y los mantendré informados directamente. Pero allí no queda la cosa, el jueves 2 de marzo, presentamos un Amparo ante la Corte de Constitucionalidad, para que ésta haga valer el derecho constitucional de iniciativa de reforma de los ciudadanos; la noticia –divulgada por este medio– superó los catorce mil “likes”… es decir catorce mil dedos pulgares virtuales “aprobaron” la gesta, más los otros mil doscientos que “aprobaron” mi columna… ello implica que más de quince mil personas repudian la forma en que se conforma el Congreso, pero no están dispuestas a hacer nada para resolverlo… salvo las diez personas que nos escribieron y otras ocho activas de Guatemala Futura ¿Qué le parece? A mí decepcionante, desalentador y agobiante. Imagínese que distintas serían las cosas, si esas quince mil personas, se animaran a emprender plantones frente al Congreso, hasta que seamos escuchados… pero se “sienten bien” poniendo un “like” y con eso “ya hicieron patria” ¡Por favor!

Guatemala va rumbo al colapso; la miseria, la ignorancia y la marginación, son los ingredientes ideales, para el surgimiento de un dictador populista, cuya bandera sea “la lucha de clases”… tendrá suficientes adeptos y será imbatible, solo tiene que llegar al poder, y ante la confusión, la disfuncionalidad institucional y el caos, ello no está lejos de ocurrir. Los poderes oscuros –de todos los tiempos– encabezados por inescrupulosos, mafiosos y roñosos, están inyectando: plata, influencias y moviendo cosas, para que todo cambie, pero todo siga igual… salvo –claro está– el poder que en estos momentos, está siendo codiciado por las mismas ideologías absurdas y trasnochadas que tantas muertes causaron y de tanto luto vistieron. En la lucha por el poder, paradójicamente, el “Poder Soberano” –según lo expresa nuestra Constitución en su Artículo 152, “el pueblo”– se niega a ejercer el poder y se acomoda, poniendo “likes”, mandando cadenas, videos de otros y tomando partido –del diente al labio– con posiciones antagónicas recalcitrantes y dogmáticas que en nada ayudarán y terminarán hundiendo al país.

El guatemalteco que trabaja todos los días honradamente, estudia para ser mejor, cuida a su familia, ama a sus hijos y nietos… cándidamente toma partido, odiando a un bando y defendiendo a otro. No discierne sobre el contenido de los WhatsApp que le manda y reenvía sin chistar, pone –a la loca– “likes” a todo lo que le parece bien, insulta – por pusilánime– muchas veces bajo seudónimo, y desacredita todas las ideas que le confrontan y lo sacan de su zona de confort. Los programas de opinión radiales o televisivos, están llenos de “opiniones” en los chat que se abren para el efecto… casi todas vacías, casi todas anónimas, casi todas degradantes. Pero cuando al guatemalteco de bien, se le pide dar un paso al frente y poner la cara por Guatemala… se amilana, argumenta que “es peligroso”, dice –en tono áspero– “no hay líderes”… sin darse cuenta que actuando así, está soslayando su gorda obligación de ejercer su propio liderazgo, porque todos –ante nuestras familias y allegados– profesamos un liderazgo que puede ser constructivo o destructivo.

En estas luchas, uno se siente con frecuencia solo. Atendí la gentil invitación de Radio Punto, el jueves pasado… uno de los pocos medios de comunicación que –junto a elPeriódico– y en menor grado Emisoras Unidas, le dieron cobertura al Amparo que presentamos ocho días antes, para hacer valer nuestro derecho ciudadano y que el Congreso atienda la solicitud de reformas del “poder soberano”. Mientras madrugaba –con sacrificio porque no me gusta hacerlo– y me arreglaba para asistir a la amable cita radial, me preguntaba ¿Por qué sigo en esto? Guatemala Futura financiada por unos cuantos soñadores, lleva catorce años de existir, hemos hecho dos plantones frente al Congreso, donde no llegamos ni a las mil personas, recaudamos 6,480 firmas, para lograr un Congreso compacto y probo, presentamos un Amparo ante la CC, sostuvimos un oneroso programa de televisión diez y ocho meses, alumbramos el trágico tema de la desnutrición crónica, hemos hecho campañas de concientización y civismo sin fines partidarios… y no logramos nada. Me contesté de inmediato: Lo hago porque es lo correcto, se los debo a mis hijos y nietos, ellos tienen que ver que la convicción es una forma de vida… aunque se trate –como dice el poema– de “faena excesiva y vil cosecha” ¡Piénselo!

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