Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Guatemala, caminar el presente viendo 2019: siete puntos para (sobre) vivir

Fecha de publicación: 05-02-17
Por: Manolo E. Vela Castañeda
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  1. Los primeros días de cualquier gobierno marcan las grandes tendencias de lo que será el resto de su gestión. Los primeros días son una coyuntura crítica en la que establecen las reglas, y estas –en el tiempo que sigue– van autopropulsándose, marcando una trayectoria. Los resultados son conocidos: un liderazgo ausente, sin programa ni ideas, que improvisa, aquí y allá, carente de políticas sociales y de desarrollo rural, sin una política anti corrupción, y que más bien no duda –a las primeras– en establecer alianzas con actores comprometidos con la corrupción. Es un gobierno que se beneficia de iniciativas y cuadros externos (la SAT, el Ministerio de Gobernación, el Ministerio de Salud Pública, entre otros).

2.La batalla contra las mafias. Alrededor de las iniciativas de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala CICIG, el Ministerio Público, actores y organizaciones sociales, y algunas fuerzas políticas, se ha establecido –tácitamente– una alianza contra las mafias. Esta batalla ha tenido más resultados favorables que reveses, pero lo determinante –por lo simbólico– está por venir: la aprobación de las reformas a la Constitución. El accionar de esta tendencia continuará presente a lo largo de este tiempo (y más allá de 2019). La disputa aquí se centra en las elecciones a puestos clave en el entramado institucional (Procurador de los Derechos Humanos, Fiscal General, Contralor General de Cuentas, Corte Suprema y Salas de Apelaciones, entre otros) y diversos tipos de procesos judiciales, en curso y los que están por abrirse.

3.Construir una gran alianza por la igualdad. Pero la batalla contra las mafias es insuficiente. No alcanza para construir el país que merecemos. La pobreza, la desigualdad, la desnutrición y la mortalidad materno-infantil son condiciones que debieran provocar hacer algo, en términos del diseño de políticas sociales. ¿Qué tipo de país somos, si ocho de cada diez niños indígenas pasa hambre día con día y el Estado no hace nada por ellos? Pero para llevar adelante esto necesitamos construir fuerza política y entonces, veamos, ¿qué es lo que pasa aquí?

4.Las elecciones y los votos son importantes. La elección de 2015 demostró que las elecciones son importantes. Que las mayorías se construyen en el Congreso. Lo más sencillo es situarse en esa posición de decir que todos los partidos son lo mismo y que no vale la pena participar, votar, decir algo. O pensar que lo único que cuenta son mis ideas, las más radicales (ser anti o post capitalista) y que todo lo demás no sirve, que es hacerle el juego al sistema. Y así, entonces, la historia pasará, y seremos los más puros, los más grandes, pero probablemente no habremos cambiado absolutamente nada.

5.Una mayoría política por construir. Ya sin dos de los partidos políticos mayoritarios de 2015 (Patriota y Lider), hacia 2019 la batalla electoral estará centrada entre la UNE; los candidatos outsiders que logren hacerse con la ficha de alguno de los partidos inscritos; lo que quedó de las elecciones pasadas, liderazgos desgastados y conservadores: Giammattei, Zury, Escobar (el alcalde de Villanueva por Lider); y las estructuras departamentales de los caciques regionales mafiosos que hoy han encontrado refugio en FCN, el partido de gobierno y en otras bancadas. El horizonte es ese: todo lo demás son buenas intenciones. La disputa por el poder estará aquí. Para luchar por más igualdad y democracia hay que hacerlo con las condiciones que tenemos hoy, no con quimeras. Con estos factores es que hay que imaginar un horizonte ganador para Guatemala. Juzguen ustedes: a mi parecer, ese horizonte ganador podría estar dado por abrir lo mejor de UNE, sus cuadros experimentados, y su profunda estructura organizativa, a esos nuevos liderazgos.  Pero esa es solo una idea.

6.Diversas formas de incidir. Ya no estamos en los años noventa, cuando había una organización, una forma de lucha, una forma de ser (o creerse) progresista. Ahora no, ahora hay múltiples expresiones, diversas, donde caben muchos repertorios, muchas formas de ser y de hacer. Necesitamos de ciudadanos que cuestionen, que se informen, que exijan derechos. Pero lo importante es tender puentes, articular lo social con lo político. Que allí es donde siempre nos han ganado. Porque lo social le da la espalda a lo político, o viceversa. Y allí es donde las fuerzas conservadoras, que coinciden con sectores de la elite económica, nos ganan la partida, como en la elección de 2015 ocurrió.

7.Nos sobran razones para estar optimistas, orgullosos de los pasos que se han dado. Que las cabezas de las mafias, que antes se cobijaban en el Estado están ahora presas, prófugas o a la defensiva (y lo que falta por ver aún); que en la legislatura pasada, liderada por la UNE, se aprobaron importantes reformas; que el Ministerio Público es hoy una institución independiente, capaz de llevar adelante investigaciones; que la Superintendencia de Administración Tributaria alcanzó sus metas y continúa desarrollando una reforma institucional; que en el Congreso se libró una batalla por la Junta Directiva; que en la Corte Suprema de Justicia se ha logrado desenmascarar a los magistrados mafiosos; que en el Gabinete de Gobierno hay funcionarios honestos, capaces y comprometidos con Guatemala. Enfrentar a esos aparatos mafiosos y seguir aquí, empeñados en derrotarlos, después de tantos años, no es poca cosa. Y esto no es complacencia, sino reconocer a cada cual lo que ha hecho y está haciendo; y eso siempre nos ha hecho falta, porque la salida más fácil es siempre denostar. Queda mucho trabajo por hacer.

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