Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Escarmiento para la prosperidad

César A. García E.

Fecha de publicación: 29-01-17
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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Un tema común entre los presidentes Obama y Trump, es la repatriación –acelerada– de indocumentados y el control migratorio. Con estilos distintos, ambos presidentes coinciden, en que los inmigrantes ilegales son una suerte de peste que ha llegado a “arrebatar” el trabajo a los estadounidenses y por ello –entre muchas otras razones– es menester devolverlos, a sus lugares de origen; en esta visión existe un claro componente de salvaguardar la seguridad de EE. UU., haciendo menos porosas sus fronteras. Es así como Obama, podría ser inscrito en el récord Guinness, como el mayor “deportador” de guatemaltecos, “hazaña” que será –fácilmente– superada por Donald Trump… es decir, si o si, tendremos a muchos connacionales de vuelta, las remesas se verán mermadas y el caldo de cultivo, para más violencia y pobreza, estará servido y humeante.

¿Son estas malas nuevas, culpa de Obama o Trump? En absoluto, ellos –como se esperaría de cualquier presidente con la cabeza en su lugar– han pensado en su país y hacen, de acuerdo a su talante, lo que estiman más conveniente. El problema y la causa del problema, es solo nuestro y más vale que nos vayamos enterando. Guatemala no creó las condiciones para que la mayoría de los guatemaltecos puedan vivir, con esperanza en su tierra, ni creó las condiciones de desarrollo que ofrecieran empleo, a los miles de muchachos que salen –todos los años– a pretender engrosar las filas de la “fuerza laboral”… de un país que ni es fuerte, ni capaz de generar suficientes fuentes de empleo; un país sumido en el eterno subdesarrollo y atrapado entre profundas grietas sociales. Es obvio que toda esta problemática, se origina desde el magro desarrollo humano y los sempiternos problemas de desnutrición crónica infantil que hacen, “produzcamos” al 50 por ciento de nuestra gente, con serios rezagos de crecimiento físico y cognitivo.

El Departamento de Estado, nos tiene súper diagnosticados y desde hace mucho tiempo. Conocen, exactamente, cuáles son los problemas estructurales del país, saben que la corrupción gubernamental, a través de un largo contubernio con élites fracasadas, son el ancla que –principalmente– no deja que avancemos. Conocen las áreas de mayor pobreza, han mapeado el país y están muy claros, sobre las consecuencias –trágicas– que afrontaremos, al retornar, masivamente, nuestros connacionales, hoy viviendo en su tierra. Por todo esto, se gestó el –muy publicitado– “Plan para la Prosperidad”… se trata de una dádiva final estadounidense, antes de que las deportaciones se aceleren de forma brutal. Pero este “regalo” al Triángulo Norte, tiene condicionantes importantes, quizá la más notoria, sea dar un escarmiento a los títeres corruptos que han gobernado estas tierras… y eventualmente –aunque en menor grado– a uno que otro titiritero. Pero aunque el garrote del escarmiento no llegue, con toda la fuerza, hasta todos los cómplices de la tragedia, los titiriteros, inexorablemente, verán restringido su campo de acción… es decir, ya no mandan “tanto”, como antes de la caída de los “Perezdetti” que marcó –claramente– el punto de inflexión.

Este punto de inflexión, se basa en un mensaje claro… intolerancia para los gestores amorales, de la cosa pública. Es por ello que dos expresidentes salvadoreños y una prominente familia hondureña, también están siendo procesados. EE. UU. somata la mesa y condiciona su ayuda, que sin duda podrá paliar la crisis de deportados –si es que los recursos se manejan con probidad y eficiencia– a que se purgue urgentemente la corrupción. El mensaje, esta vez, no llega pálidamente, ni a través de diplomáticos timoratos, sino de forma directa y por medio de acciones estratégicas y vistosas, como –por ejemplo– el arrebatar al expresidente Saca de El Salvador, todos sus privilegios en prisión, sacándole, en chancletas, para ser trasladado a una cárcel común, junto con sus achichincles… o el capturar al hermano del presidente Morales, a pesar de éste, haberse puesto a disposición de los tribunales. Más rimbombante aún, el encarcelar al hijo del mandatario, por una falta ciertamente grave, pero otrora vista –por nuestra sociedad– como “natural”… hecho que obviamente impacta, porque se piensa en los padres afligidos, y en el muchacho, cuyo tiempo y lozanía, serían dignos de mejor causa. Claramente, es la ruta del escarmiento, a través del cual, el Gobierno estadounidense, intentará ordenar su patio trasero… antes de soltar un solo USdólar, y mientras tanto solo lo hará, como está demostrado, asignando recursos –ampliamente publicitados– a la lucha contra la criminalidad de cuello blanco.

El camino puede ser traumatizante, para una sociedad que ha sido laxa, con la malvivencia y que resolvió aceptar como “natural”, el enriquecimiento ilícito, la transa y el abuso de poder… cuya continuidad ha dado como resultado, la miseria e ignorancia de la mayor parte de nuestra población. ¿Es necesaria esta rigurosidad? Es probable que no exista otro camino, y será muy positiva, si “el largo brazo de la ley” termina, por atrapar también a delincuentes de carrera públicos y privados que perpetraron desmanes previo al régimen de los “Perezdetti”, así como a ominosos sindicalistas que han erigido millonarios feudos, partiendo de la miseria y candidez de nuestra gente, a través de los cuales sustraen recursos que debieran ir orientados a salud, seguridad y justicia. Falta mucho por ver ¡Piénselo!

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