Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Domingo

El pintor que decora la Casa Presidencial

Adelso Ramos ha pasado más de treinta años de su vida trabajando para la Presidencia de la República. Él está encargado de crear obras artísticas para los muros de la Casa Presidencial. Hasta ahora, sus jefes han sido 13 mandatarios.

Fecha de publicación: 22-01-17
Fotos: Walter Peña Por: Pavel Gerardo Vega pvega@elperiodico.com.gt
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El Palacio Nacional de la Cultura representa uno de los viajes al pasado más emblemáticos del Centro Histórico, pues el edificio de cinco niveles fue erigido para enaltecer el ya agrandado orgullo del expresidente y dictador Jorge Ubico, en la cuarta década del siglo XX. Ingresar al monumento es comenzar un deleite artístico que se eleva conforme se camina por sus anchos pasillos.

Distintas formas de expresiones artísticas, distintos sellos arquitectónicos y manifestaciones diversas de culturas o civilizaciones establecidas más allá de las fronteras guatemaltecas comprenden el cuerpo de este gran centro gubernamental. Murales, vitrales, cerámica, pintura, decoraciones y alfombrados que costaron miles de quetzales de esa época y que representarían millones en la actualidad.

Este es un lugar que alberga anécdotas y personajes que han construido fragmentos de la historia. Es un baúl de historias como la de Adelso Ramos, un pintor de mediana edad y de mediana estatura quien, silencioso, ha visto pasar golpes de Estado, revueltas populares, el inicio de la democracia, la firma de la paz y el destronamiento de un gobierno corrupto. Todo eso desde su pequeño taller en el ala este del Palacio.

 

Adelso Ramos ha sido el pintor para la Presidencia desde 1981, ha servido a trece mandatarios.

 

Aunque no siempre ha estado ubicado en ese mismo lugar de trabajo. Antes del gobierno de Álvaro Arzú, sus obras las realizaba directamente en la Casa Presidencial. Porque su historia comienza más allá, inicia cuando el gobierno aún mantenía una estrategia contrainsurgente que culminó con más de 200 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos. Era el momento más álgido del conflicto armado interno, era el lugar más álgido del conflicto armado interno.

La orden de Romeo

Al este del segundo nivel se encuentra el taller artístico de Adelso, una oficina de puertas abiertas a quienes visitan el Palacio Nacional para conocer sus rincones destacados. Unos cuatro cuadros puestos en caballetes con un letrero que advierte “No tomar fotografías”, en español, inglés y alemán, abren el camino al pintor que, sentado en una silla giratoria, detalla suavemente con su pincel un fragmento de la próxima pieza que entregará al comedor de la Casa Presidencial. Es un cuadro que retrata una mesa servida con platillos de comida, un libro, dos velas y a la izquierda, dos manos en posición de rezo.

Adelso saluda cordialmente, se quita los lentes y los deja en su mesa de trabajo hecha de madera, gastada y que le sirve para ubicar los tantos tubitos de pintura, su paleta de colores y los recipientes con los pinceles. Todo alborotado porque así es el arte.

 

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Comienza la plática y Ramos cuenta los detalles de su historia de vida y de trabajo. Con un ritmo pausado recuerda que comenzó a trabajar como Dibujante General en la Zona Militar Número 20 (Quiché), en 1981. El Ministerio de la Defensa lo llamó luego de una exposición de pintura en el departamento.

Durante los pocos meses que sirvió al Ejército, Adelso comenta que sus tareas eran variadas. “Me encargaba de hacer folletos, carteles, afiches y hasta carrozas para las ferias”, cuenta. Era el encargado del diseño de la publicidad y la propaganda del Ejército y del gobierno de turno.

¿Hubo algún momento en el que le pidieran algo en lo que usted no estuviera de acuerdo?

No, de ninguna manera. Era muy bueno lo que la zona militar hacía. Nunca me tocó hacer algo en contra de mi voluntad. Nunca hice algo desagradable, ni vi algo desagradable.

Al principio era dibujante general, y luego pasó a ser el dibujante personal del comandante. “Él recibía día y noche a los reporteros internacionales por el conflicto. Yo apoyaba al señor comandante para preparar los temas en forma gráfica sobre la ayuda de otros países y cómo se estaba utilizando. Yo ilustraba las conferencias de prensa”, recuerda.

Su salto desde Quiché hasta el centro de la capital fue una decisión personal del exjefe de Estado Romeo Lucas García.  “Un día me dijo que le iba a llevar uno de mis cuadros al Presidente porque era su cumpleaños. Al entregárselo, Lucas García le ordenó que me trasladaran a la Presidencia”, relata el pintor.

Y desde ese momento, ha laborado para la Presidencia de la República durante casi 37 años. Un camino que recorren 13 mandatarios, movimientos políticos, golpes de Estado y la apertura a la democracia y la paz. Su tarea ha sido realizar cuadros para la Casa Presidencial y para el despacho del mandatario de turno, y crear obras para que los presidentes obsequien en sus viajes por el mundo. Así, muchas obras de Adelso se encuentran en distintas sedes gubernamentales de países cercanos y lejanos.

Los 13 jefes

Aunque advierte con prudencia que no contará mucho sobre los 13 presidentes que ha tenido como jefes, Adelso relata quiénes fueron más abiertos y con quiénes otros no tuvo ni siquiera un cruce de palabras.

El primero fue, naturalmente, Romeo Lucas García, quien lo recibió para darle la bienvenida. La instrucción fue realizar obras de acuerdo con el criterio del artista, nunca ningún presidente le ordenó algún tema político que causara controversia. Su línea la dirigió por la temática nacional, sus cuadros tratan de relatar escenas del paisaje guatemalteco, animales, bodegones, y algunas estampas cotidianas.

“Me gusta estilizar la figura indígena, porque regularmente los artistas trabajan esos rasgos como en posición de sumisión, yo hago lo contrario, yo quiero darle vida y fuerza a la expresión indígena. El mundo indígena es un fuerte soporte del país. En vez de alegrar una sala, se entristece uno cuando ve un cuadro así, porque expresa el sufrimiento que han tenido durante estos 500 años” opina Adelso.

Dos mandatarios que no trataron con Adelso fueron Óscar Berger y Otto Pérez Molina, aunque este último, comenta el artista, sí había platicado con él cuando fue Jefe del Estado Mayor de la Presidencia con Ramiro de León Carpio. “Antes de que fuera presidente me hablaba bastante, me mandaba a llamar, tenía mucha facilidad de acercamiento con él. Me pedía cuadros para los viajes del Presidente”, cuenta.

Durante el mandato de Pérez, el artista comenta que trabajó más obras comparado con otras gestiones. En 2015, al pintor presidencial le plantearon la idea de trabajar unos cuadros para Roxana Baldetti, aunque nunca se concretaron por la renuncia temprana de la ex Vicepresidenta en mayo de ese año.

Ramiro de León, Álvaro Colom y Álvaro Arzú fueron los presidentes más amplios con él. “A Arzú le encantaba el arte, tuve muchas oportunidades de platicar con él, incluso me ayudó con una exposición en el Palacio”, dice.

“Colom también me hablaba bastante, me mandaba a llamar. Era muy amplio, eran muy amigables sus pláticas, se sentía ese acercamiento que él daba”, recuerda. Y con Sandra Torres, aunque no tuvo relación, afirma que le gustaban mucho sus cuadros.

Solo dos mandatarios le solicitaron retratos, uno en el gobierno de Serrano Elías y otro con Alejandro Maldonado Aguirre. El primero era junto a su familia, y el segundo fue un retrato del matrimonio presidencial que saludaba desde el Palacio a un pelotón militar que pasaba frente al monumento.

Los últimos pincelazos que Adelso planea trazar se realizarán en esta administración. Cuando finalice el periodo de Jimmy Morales, el artista piensa guardar sus pinturas, su paleta, sus pinceles y sus lienzos. Cerrar las puertas de su taller en el ala este del Palacio Nacional de la Cultura, para que quede solamente el relato de su paso por la historia presidencial del país.

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