Lunes 22 DE Abril DE 2019
Domingo

Jimmy locuaz

César A. García E.

Fecha de publicación: 15-01-17
ILUSTRACIÓN VÍCTOR MATAMOROS > EL PERIÓDICO

Escuchar a Jimmy Morales, es una ardua tarea; uno se harta y marea, por su absurda verborrea que lo viste –según él– de estadista, de importante, de líder determinante, que vela, trabaja y lucha, porque nuestra fea suerte, de nación empobrecida, no exista, no la miremos… que ciegamente creamos que todo lo ha hecho bien. Pero mientras él concluye, su necio y vacío informe, con resultados “enormes” que rechazan inconformes, mientras su rosca de ruines le dice que está avanzando… la gente sigue sufriendo, comercios siguen cerrando, “mojados” se siguen yendo… los buenos siguen muriendo.

La evaluación que él se hace, llanamente deshonesta, es como la que –en su día– hicieron, sobre sí mismos: Portillo, Berger, Colom, De León y los “Perezdetti”. ‘“áreas de oportunidad”, “pendientes por conquistar”, “falta mucho por hacer”, “tareas sin terminar”; “no es suficiente cuatro años”, “los problemas son de antaño”, “todos tenemos la culpa”…’ y con las frases trilladas, el mediocre se disculpa, y lo hace pretendiendo, una sonada ovación, de los cacos diputados, que entre transas, triquiñuelas… dejan las mismas secuelas: traiciones y desvergüenza, complicidad, robo, engaño, hambre, crimen y miseria… sumida la población, en una eterna tragedia.

Las “razones” de Morales… tan fatuas y decoradas, solo hicieron recordara a Abdalá Bucaram… patético personaje, de ingrata recordación; por su funesto papel, al frente del Ecuador y su torcida traición, a la intención del votante, tan solo meses después. Ese raro personaje, también cantante y actor, dejó un hediondo equipaje en seis meses de impudor. Finalmente y buenamente, depuesto por el Congreso, declarándole demente. Coinciden los presidentes, en sentirse siempre ausentes de la realidad tan gris que es para todos latente; ambos creen gobernar, es un tema de actuación, de cumplir con un papel –si lo logran hacer bien– convencer “a la afición”. Ambos se negaron ver, que solo los resultados, serán sus recios aliados del éxito, el apoyo, y quizá la admiración, que pudieran despertar en su triste población.

Propongo analizar –de todos– un ministerio, con ánimo de demostrar, la triste conclusión de como el incompetente, maneja el erario público… sin principios, ni noción; como gastan a lo absurdo, discurriendo en apariencias, mientras gozan los placeres, del mandar y del tener… los perversos incentivos, de explícita ineficiencia. Ministerio de Desarrollo, gran nombre, gran apellido, pero una cueva carente, de pudor y colorido. A noviembre 2016 su ejecución no llegaba a un cincuenta por ciento; entonces habrá surgido, la absurda señal aviesa, de dilapidar el pisto que constó a contribuyentes… y entonces los indolentes, se pusieron a gastar, de manera que en un mes, llegaron su ejecución a más del setenta por ciento; ello con gran aspaviento y comprando babosadas… el desarrollo no importa, ni cumplir con la misión, es cosa de conferencias, basadas en apariencias… salir en televisión. Gastaron ¡¡¡cinco millones!!! en comprar nueve mil piochas, dos mil guacales de peltre, nueve mil palas, machetes y otros tantos chichigüites; y con esto habrán pensando ‘“ya ganamos con setenta”’, burlándose claramente del deber y la decencia.

La disfunción ministerial, tan absurda y evidente, es solo una clara muestra, que gobierna el delincuente… o, en el mejor de los casos, el cínico incompetente; el que busca aparentar… para soslayar cumplir, el que trata de gastar, pero no de coadyuvar: Al urgente desarrollo, a erradicar la miseria, a parar tanta violencia… a confrontar la tragedia. Estamos muy mal Morales, y sus muecas, aspavientos, con malograda elocuencia, será aplaudida por lelos, porque la gente que piensa, sabe bien que su mandato, es de funesta indecencia, es un atrio al continuismo… que beneficia a los mismos. ¡Piénselo!

Etiquetas: