domingo 8 enero 2017
Domingo

La Usac y la tarea de construir el Estado guatemalteco

Jorge Mario Rodríguez Martínez

Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

La actual incertidumbre ante los cambios que puede traer el ascenso de Donald Trump a la presidencia de los EE. UU., muestra de manera palpable que se carece de una visión de país que nos permita evitar los escenarios más desastrosos. Y es que para que una sociedad pueda encontrar su rumbo en un mundo sometido a transformaciones dramáticas debe tomar conciencia de sus fortalezas y debilidades.

Para alcanzar este sentido de futuro una sociedad debe pensarse a sí misma, especialmente a través de prácticas educativas e investigativas. Una visión de país no puede surgir de las posturas reaccionarias de grupos tradicionales que quieren imponer agendas políticas que se basan en la supresión del disenso, el diálogo y la investigación. ¿Cómo puede alcanzarse una visión racional del país cuando estos sectores no cesan en sus intentos por imponer sus intereses a costa de la precariedad de la mayor parte de la sociedad?

Esta reflexión evidencia que la visión de Estado no puede derivarse de la lucha selectiva por la transparencia institucional. En estos momentos, ya se evidencia que la lucha contra la corrupción se debilita a medida que esta tarea restringe la influencia de los tradicionales sectores de poder, los cuales están dictando las “políticas” de un gobierno sin visión. Estos grupos parecen no dejar atrás los discursos de la Guerra Fría ni los mantras del mercado libre y el fomento de la inversión depredadora.

Ahora bien, la misión de construir una visión de país requiere, entre otras, la formación de actores estatales y políticos que puedan integrar en su accionar una serie de virtudes, que van desde la flexibilidad estratégica hasta la sabiduría ético-política. Dentro del tinglado institucional de nuestro país, parte importante de esta tarea corresponde a la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Para anticiparse a las críticas, no se puede negar que, como toda institución nacional, la Usac enfrenta cruciales desafíos. Este hecho, sin embargo, no debe ocultar el surgimiento de una nueva generación de profesionales, académicos e intelectuales, muchos de ellos egresados de los programas de posgrado de esta casa de estudios. En ellos, y en muchos estudiantes no graduados que expanden sus horizontes formativos, se consolida el espíritu de compromiso expresado en el Artículo 82 de nuestra Constitución, el cual asigna a la Usac la tarea de contribuir, a través de todos los medios a su disposición, a resolver los problemas nacionales.

En este escenario, se inscribe el actual esfuerzo por crear el Instituto Universitario de Gobierno y Gestión del Estado. Esta institución, que se está formando dentro del Instituto de Problemas Nacionales (Ipnusac) con el apoyo del rector de la Usac, se inspira en la idea de que es posible abordar la profesionalización del sector público dentro de una tarea formativa general del espacio político en nuestro país.

Esta institución surge de la conciencia de que ya no se puede depender de la improvisación, tanto en los planes de país como en la selección de los funcionarios y en la formación de actores políticos que enfrentarán escenarios cada vez más complicados. Las sociedades contemporáneas han alcanzado un nivel de complejidad tal, que se precisa de actores en los que se encuentren conocimiento técnico, sensibilidad política y una ética inquebrantable. Es necesario recalcar que la nueva sensibilidad ético-política no se reduce a la transparencia institucional: la tarea de la política ética consiste en crear una sociedad inclusiva que no excluya ni humille a sus miembros presentes y futuros.

Este instituto se propone trabajar en cuatro áreas interrelacionadas: docencia, formación continua, investigación e incidencia. La integración de estas actividades crearía un espacio de discusión y construcción democrática del país. Consolidaría un piso político común desde el cual pueda construirse el país que se necesita en este momento histórico. La proyección nacional de la Usac posibilita llegar, con la colaboración de otros agentes institucionales, a todas las comunidades a través de programas básicos que permitan crear, de manera consensuada, paradigmas de gobierno para una visión de futuro que solo puede surgir en discusiones siempre abiertas al cambio y el mejoramiento.

Un proyecto ciudadano de esta envergadura permitiría un relevo generacional dentro del quehacer universitario sancarlista. En el ámbito académico, el compromiso con el saber y la investigación genera un ambiente en el que las prácticas negativas tienden a desaparecer. De este ambiente podría surgir la nueva clase gobernante, la cual estaría colmada de talento joven. Para el efecto, se buscaría abrir la puerta a miembros de toda la comunidad universitaria nacional.

Debe comprenderse que ya no es posible depender de una clase tecnocrática que piensa que las soluciones de país se pueden configurar al margen de paradigmas valorativos. Se necesita conjuntar las preocupaciones científicas con las aspiraciones espirituales de nuestra ciudadanía. En este escenario, las culturas de América Latina, especialmente las que asumen el componente comunitario de nuestros ríos profundos, ofrecen posibilidades para encontrar formas de vida que supriman la ideología individualista que impide concebir el bien común. En Guatemala existen alternativas para vivir bien, pero debemos investigarlas y desarrollarlas para poder hacerlas una realidad de vida.