Jueves 21 DE Marzo DE 2019
Domingo

La escultora que moldea su futuro

La escultura se ha convertido en algo más que un pasatiempo para Sara: es talento y expresión. Aunque le encanta aprender, sus estudios están amenazados por su situación familiar.

Fecha de publicación: 29-11-16
Foto: Félix Acajabón Por: Jaime Moreno
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Las manos de Sara son especiales. Con ellas es capaz de crear los más inesperados objetos producidos por su imaginación. Maneja con precisión la terracota y las herramientas que le dan forma. A sus diez años, esta pequeña escultora ha descubierto en el arte un mundo lleno de posibilidades para su creatividad inquieta. Pero a pesar de ser una alumna destacada de la Escuela Municipal de Escultura, su potencial puede quedar truncado por la falta de recursos económicos. Vive en la periferia de la zona 1 en un cuarto junto con su hermano y su mamá, quien sostiene a la familia a fuerza de su labor como costurera. En un mundo donde las necesidades diarias apremian, el arte no es prioridad.

Sarita, como gusta que la llamen, siente que ha aprendido muchas cosas nuevas en la escuela de arte. “Me han enseñado a manipular el barro, a hacer cosas con alambres y paletas; también a hacer piezas con reciclaje”, cuenta. Su pasión por la escultura no es nueva. Desde que tiene memoria juega con plasticina, material que con las habilidades de Sara adquiere diversas formas. Este gusto lo pone en práctica en sus clases de escultura. “Me gusta manipular cosas. Como el barro parece plasticina, me agrada mucho”, dice. Y el gusto que sus manos han encontrado en los materiales se traduce en una habilidad notable para dominarlos.

El arte le viene bien. Es una niña dedicada, comprometida. Estefany, su maestra de escultura, la reconoce como una estudiante con aptitudes y cualidades. “Es constante en su trabajo y le gusta experimentar con materiales”. Sara tiene facilidad para utilizar diversos productos y lograr que el resultado final sea el que ella quiere –como caracoles, mariposas y modulares. “Le gusta hacer su trabajo y hacerlo bien”, puntualiza su profesora. También ha aprendido a manipular las herramientas de trabajo. Estecos –objetos de distintas formas para modelar barro– y pinzas son palabras comunes en su jerga. Con ellos sus manos realizaron varios proyectos. Para el año que viene espera seguir estudiando escultura y poder aprender cosas nuevas. Entre los retos venideros está el aprender a trabajar el yeso y realizar un proyecto especial para el Encuentro de Escuelas de Arte, evento en el que niños de diversas academias coinciden para mostrar sus creaciones.

Pero el camino de Sara tiene barreras invisibles a los ojos de una pequeña. No bastan el entusiasmo y la ilusión para seguir con sus estudios. Su madre debe hacer malabares para mantener la economía familiar a flote. Por Sarita le transfieren una pequeña cantidad monetaria como pensión alimenticia y de ahí salen los gastos de alquiler y servicios del cuarto en el que viven junto con Brandon. Su hermano, de 19 años, no trabaja por el momento y este año terminó un curso de enfermería auxiliar. Los demás rubros del presupuesto salen de los servicios de costura que la madre de ambos realiza. “Coso desde la casa y así voy cubriendo los demás gastos”, afirma. Los estudios de escultura siempre están en la cuerda floja, sujetos a la satisfacción de las necesidades básicas de la familia.

Sarita pasa sus días jugando con sus muñecas o con su plasticina, así imagina mundos provenientes de lo profundo de su mente. Espera con ansias el próximo año, cuando le toque estudiar cuarto primaria. También sus manos están deseosas de que llegue el próximo ciclo para seguir descubriendo el mundo de la escultura; eso sí, si la vida lo permite.

Sara necesita:

> Q5 mil para continuar con sus estudios de escultura el año próximo. Esto incluye la inscripción y las mensualidades necesarias, así como materiales y varios. Además, el proyecto para el Encuentro de Escuelas de Arte no está incluido en los costos anuales y necesitará Q1 mil para realizarlo. También sus estudios regulares necesitan apoyo (cursará 4o. primaria en una escuela de su barrio), como útiles escolares o libros de arte. Le encantan las muñecas y quisiera recibir una bicicleta para Navidad.

 

 

¡BAMos guate!

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a nombre de Sara Mercedes Pérez Aguilar

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