Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Se los dije, ganaría Trump

César A. García E.

Fecha de publicación: 20-11-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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En junio, escribí en este mismo espacio, la columna “Donald el presidente que EE. UU. necesita”. Dentro del texto vaticinaba que Trump ganaría, porque vendía –mediante un discurso abierto, frontal y controversial– el regreso de la gloria para el imperio estadounidense… él le habló a “su” pueblo… y “su” pueblo lo eligió. Les transcribo algunos párrafos de aquella columna:

“Esta vez, desde el punto de vista del votante estadounidense –como tantas veces lo hemos experimentado en nuestra amada y paupérrima Guatemala– no hay opciones, de modo que se decantarán por “el menos peor” que –para las necesidades del país– es obviamente Donald Trump. La principal razón es que, como lo hicieran –en su día– Hitler, o Mussolini– ha ofrecido devolver la gloria al “pueblo” estadounidense… Obama ha lucido alicaído, hipócritamente conciliador y como pocos, traidor a los ideales nacionalistas estadounidenses y a las viejas alianzas que parecían inquebrantables, como la constituida con Israel, durante más de medio siglo. Los legados de Obama, serán tristes para la historia de esa gran nación, y su gestión, se resume en total ambivalencia, como la mostrada en su discurso pro inmigrante y sus decididas acciones anti inmigrantes, siendo el mayor repatriador de los peyorativamente llamados “mojados”.

“Donald ofrece la gloria, en los tiempos de crisis. Esta motivación aberrante y demencial fue la que –justamente– llevó a un Hitler a convertirse en “el salvador” de una Alemania quebrada y desempleada que mantuvo a Europa de rodillas, provocando millones de muertes inocentes. Las guerras, han sido y serán provocadas por motivadores económicos más que por otra cosa. No se trata de ideales libertarios, ni de lucha contra la opresión y la injusticia… los grandes conflictos bélicos han sido fruto de la codicia humana, del deseo de individuos perversos y megalómanos, por engrandecerse y pasar a la historia como íconos y hasta semidioses”.

“Es por el entorno de pre-guerra que los EE. UU. requieren a un líder megalómano de las características de Trump… los tiempos lo demandan. En todo caso, la agenda con doña Hilaria Clinton… en el eventual caso que ella venciera a Trump, no cambiaría, más que en forma, porque la lucha de fuerzas por mandar más, dentro del Nuevo Orden Mundial está clara. La agenda es: 1- Control del patio trasero y otros sitios geopolíticamente importantes, 2- Cierre de fronteras y expulsión de inmigrantes indocumentados a sus sitios de origen, 3- Consolidación de alianzas, entre los actores “que importan” dentro del concierto de las naciones 4- Control de las fuentes energéticas, incluida el agua y 5- Control de la riqueza mundial. Todo ello es necesario, para estar bien parados, en la próxima guerra mundial… ya no solo asunto de exhibición de armamento, sino de estrategia y hegemonía”.

Los medios de comunicación –de moral distraída– conocedores de este entorno y de que los estadounidenses querían un cambio de ruta, la cual ofrecía Trump, apoyaron –abiertamente– el statu quo que representaba Clinton, concediéndole la victoria anticipada… lo mismo que las sucias encuestas; pero finalmente estas artimañas, no les alcanzaron para poner a la señora en el cargo, y Trump se impuso, aclarando varios puntos: 1- Que EE. UU. es de los estadounidenses, 2- Que las minorías pueden hacer mucho ruido, pero finalmente se dividen en dos grupos; el primero, que se siente estadounidense y no quiere que la minoría a la que pertenece crezca y el segundo que se sabe advenedizo y lo único que desea es que no lo molesten. 3- Que el estadounidense de pura cepa, quiere un país grande, poderoso mundialmente, y ama los principios de la propiedad privada y el trabajo, contra los que el gobierno demócrata de Obama, atentó durante los gobiernos de Obama.

Como corolario, los guatemaltecos debiéramos de comprender –finalmente–, y asimilar, que, como nación, tristemente dependiente, menesterosa y fallida, solamente somos piezas –e insignificantes– dentro del gran “juego” geopolítico… y no somos importantes para ningún país del primer mundo, a los que les tiene sin cuidado, nuestras opiniones, y no están –ni remotamente– interesadas en sacarnos de la miseria, porque tienen sus propios problemas –mayúsculos– por resolver, y nuestra gente, enquistada dentro de sus fronteras, puede ser considerada uno de éstos… aunque para nosotros representen –vergonzosamente– esperanza, consumo interno y tipo de cambio estable; digo vergonzosamente, porque nuestra estabilidad económica ha dependido –en buena medida– de la horrible exportación de seres humanos, y nos hemos negado a autodeterminarnos, buscando la erradicación de la miseria y la creación de oportunidades reales… todo ello lo hemos delegado, a funestos políticos y mercantilistas.

La tarea de rescatar a Guatemala, ha sido siempre de los guatemaltecos
–pensantes, prósperos y con posibilidades de influencia– y ha sido soslayada sempiternamente. La fea actitud de extender –infaltablemente y como nación “soberana”– nuestra mano indigente, ante la comunidad internacional y que sea ésta, la que deba implementar en el país, instituciones funcionales… es una vergüenza terrible. Nos enfrentamos ahora, en medio de un clima de guerra global (la antipatía de Trump por China, como rival económico es abierta y obvia), a un cambio de era, con novedosas reglas de juego que –como siempre– deberemos acatar, sin tener la más mínima posibilidad de influencia. Deberemos prepararnos para un país más pobre, con medio millón de nuevos deportados, quizá solo durante los dos primeros años de Trump (Obama deportó más de doscientos mil durante su mandato). Ello implicaría: más miseria e inseguridad… significará –en dos platos– continuar distribuyendo, entre más gente, la miseria plena de esta bella tierra, cuyos habitantes –en su mayoría– tienen magras oportunidades de desarrollo. Mientras tanto, en “los altos mandos” de decisión de nación, la misma basura predomina y dispone, hace leyes y pone impuestos: incompetentes, mediocres, ladrones y mentirosos… ¿Y los guatemaltecos pensantes? Discutiendo si son demócratas o republicanos… lo que es más patético aún, que considerarse del Real Madrid o del Barcelona. ¡Piénselo!

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