Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Ignorando las causas

César A.  García E.

Fecha de publicación: 30-10-16
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Previo a los movimientos de Codeca de esta semana, recibí –al menos veinte veces– el mapita de Guatemala, con los puntos de manifestación y/o bloqueo… porque al principio se pensó que sería bloqueado –otra vez– en tránsito en las carreteras, paralizando así el país y atentando contra la vida humana, como se ha hecho antes; aunque no ocurrió así, el vocero de esta etérea entidad, dejó claro que en el futuro, podrían paralizar lo que les viniera en gana. Los mensajes de malestar, en contra de Codeca, son del todo comprensibles, porque –sus acciones– generan efectos negativos, sobre personas, fuentes de empleo e infraestructura, con lo cual nada se arregla. Los epítetos contra los miembros de Codeca fueron, en muchos casos, tan floridos que hacían recordar la fogosa alocución que trascendió de forma profusa, de una activista libertaria y atea juvenil, cuyo vocabulario escandalizó a muchos malhablados, haciendo que se
sonrojaran hipócritamente.

También surgieron evidencias –al menos documentadas electrónicamente– sobre la vinculación de Codeca, con facciones extranjeras de izquierda que malamente interfieren, azuzan y financian el discurso populista de lucha de clases y la exposición de causas que son imposibles de concretar, por confusas, indefinidas y porque atentan contra los derechos constitucionales y la institucionalidad. Pero pese al discurso vacío y básicamente ideológico de Codeca que sataniza la riqueza, la propiedad y la empresarialidad, pese a sus movimientos donde participa –básicamente– gente que no sabe lo que está pidiendo, ni se siente vinculada a causa alguna (acarreados)… Codeca pone a temblar al país y en definitiva, sus acciones son repudiadas, queriendo muchos que desaparezcan por si solas, sin atender la raíz de los problemas que hacen de este país, uno de los más violentos, anárquicos y depredadores del mundo.

En muchas ocasiones –y durante años– he señalado que Guatemala es candidata idónea para una dictadura populista, con lo cual nos iría mucho peor que a Venezuela. El caldo de cultivo lo provoca la miseria, la marginación y el subdesarrollo humano que nos ubica como la nación en el puesto mundial número 128, con un desarrollo humano de apenas 63 por ciento, es decir muy por debajo de dos referentes emblemáticos, por cercanos y tercermundistas. México en el puesto 74, con 73 por ciento de desarrollo humano, Costa Rica en el puesto 69, con 77 por ciento de desarrollo humano y Panamá en el puesto 60, con 78 por ciento de desarrollo humano. Respóndase Usted, preciado lector ¿Por qué en estas naciones no existen las “aterradoras” Codecas?, ¿Por qué los ticos, con una economía más compacta que la nuestra, no avizoran riesgos de una dictadura socialista?, ¿Por qué la propiedad privada es más segura en cualquiera de los países mencionados que en Guatemala?, respóndase también ¿Es el derecho constitucional a la propiedad privada suficiente para defenderla realmente? ¡Vea para Venezuela o Nicaragua!, ¿Es el derecho constitucional a la libre expresión suficiente para garantizarla? Me parece que cometemos el error –garrafal– de pensar que las leyes nos defenderán, contra las amenazas que surgen de las profundas grietas estructurales que fracturan a nuestra nación… hendiduras insondables que huelen a miseria humana.

Esta columna es un llamado a la reflexión, para que los guatemaltecos pensantes… tomen conciencia y noten que las expresiones con nombres: “Codeca”, “Joviel Acevedo” o “Nery Barrios”, son posibles y pueden resultar más desastrosas aún… pero son –tan solo– las consecuencias de la indiferencia plena, por las causas que lloran sangre y mantienen a nuestra gente, mendigando ignorancia y aplaudiendo a fantoches. Ojo, quienes ondean las banderas sociales, beneficiándose de estas, pueden hacerlo, porque –en efecto– sobran causas que enarbolar… ellos no pretenden arreglar nada, ni siquiera “salpicarle” algo a la gente pobre, pero sí la tienen de su lado, por representar una engañosa pero remota esperanza que no encuentran –tristemente– ni en los líderes políticos, académicos o empresariales, donde el vacío y la falta de legitimidad y credibilidad, son apabullantes.

Cada espacio de aglomeración social que usted vea, está impregnado de pobreza, hemos –como nación– sabido construir en la forma, pero descuidado el fondo, hemos erigido con ladrillos, pero descuidado –por completo– el desarrollo de oportunidades legítimas (desarrollo humano), para nuestra gente –la mayoría– también desarrollada precariamente y apenas alcanzando a sobrevivir. Pongo tres ejemplos: 1) El Paseo la Sexta: linda infraestructura y fuente de añoranzas para muchos de nosotros, aderezada de naturaleza, arte y urbanismo… pero recorrida por tropeles de gente, cada vez más pobre, sin capacidad de compra, convirtiendo los negocios en inviables y haciendo proliferar el tráfico de drogas, alimentando el contrabando y todas las expresiones de economía subterránea, vinculadas a actividades criminales que implican, una sola cosa… descomposición social. 2) Los parques temáticos del Irtra; impresionantes obras dignas de países del primer mundo, orgullo para los guatemaltecos, en el ínfimo microcosmos de Centroamérica, pero –otra vez– visitados, mayoritariamente por personas, sin capacidad de consumo o compra, y en todo caso orientados –entonces– a la agonizante y deteriorada clase media y asalariada. 3) La vivienda de Clase Media: Mientras hace cincuenta años, una familia de la capa media, podía comprar una casa de cien metros cuadrados, con un terreno de ciento ochenta metros cuadrados y con transporte público efectivo, a pocas cuadras de su casa, hoy en día la familia de la nueva y deteriorada “capa media”, debe viajar dos o tres horas diarias, desde y hasta su hogar, de cuarenta metros cuadrados, con acabados muy sencillos, en un terrenito de menos de cien metros, en sitios tan salvajes y peligrosos que hacen correr riesgo a todos los miembros de la familia. ¡La clase media desaparece rápidamente! Y esta es el sustento de cualquier economía.

Guatemala se ha deteriorado… ha involucionado, en materia de educación, salud y valoración por la vida humana, ostentando hoy –para nuestra vergüenza– el mismo desarrollo humano que Costa Rica o México tenían en 1980 ¡hace 36 años! Ante esta realidad ¿Podemos llamarnos aún “país en vías de desarrollo” o emergente?, No lo creo, somos una nación sumergida y atrasada, muy distante –en términos de calidad de vida– a naciones otrora tan pobres como nosotros, pero que lograron prosperar. La diferencias y grandes distancias, entre Guatemala: la pobre, injusta, sufrida y corrupta, con naciones próximas como las señaladas, son evidentes e innegables y allí está nuestro verdadero problema y allí se encuentran, las verdaderas causas de nuestros conflictos internos… así subyacen, las razones de los demagogos, y allí radica el fracaso de nuestra política.

La inviabilidad social de Guatemala, obligó –trágicamente– al mundo –civilizado y humanamente desarrollado– a vernos (junto a El Salvador y Honduras) como “amenaza”, como tierra de nadie, y de esa cuenta, la intromisión de otras naciones, “resolviendo”, a su leal saber y entender, los problemas que eran nuestros y nosotros debimos resolver… será cada vez más la realidad que debamos notar –con asombro y como espectadores– que es lo que al chapín pensante y con posibilidades de “hacer algo”, le encanta ser… quejarse y observar… observar y quejarse. Las exigencias sociales ideológicas y recalcitrantes, no cesarán, una vez las banderas de la miseria y la marginación existan; los fantoches astutos que las enarbolan, seguirán vigentes y viviendo a sus anchas de la miseria y la lucha de clases, una vez los pensantes permanezcan cómodamente “refugiados” en sus burbujas académicas o en sus oficinas de las zonas 9, 10 o 14… es decir, refunfuñando –sotto voce– desde una Guatemala que no es Guatemala. Sería buena idea que los ideólogos de derecha dogmática, libertarios absolutos, los fracasados “líderes” gremiales, los académicos y hasta los Rotarios, hicieran sus sesiones en el Centro Histórico… al menos estarían más cercanos a la tragedia que implica la verdadera Guatemala… podrían ver de frente a la miseria y al caos. No podemos seguirle endilgando la responsabilidad del fracaso –solamente– a los mequetrefes que llegan a gobernar… porque hemos permitido –como sociedad– que los titiriteros traidores… a los que muchos rinden pleitesía, los manejen a su sabor y antojo, con énfasis en sus intereses espurios y alejados del interés nacional. Cambiar Guatemala, es asunto suyo ¡Piénselo!

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