Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Domingo

El inevitable ajuste del gobierno de Jimmy Morales

Análisis de Coyuntura

Fecha de publicación: 25-09-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
Más noticias que te pueden interesar

IPN-USAC

Instituto de Problemas Nacionales / Universidad de San Carlosa / www.ipn.usac.edu.gt

La Presidencia de la República1  sufrió en la última quincena un debilitamiento inquietante. El primer círculo familiar (hijo y hermano) del presidente Jimmy Morales está implicado en una investigación penal del MP y la CICIG relacionada con el caso “Botín Registro de la Propiedad”. Y, de acuerdo a una investigación periodística de la revista Contrapoder, el hijo del vicepresidente Jafeth Cabrera habría recibido financiamiento ilícito en la campaña electoral proveniente del narcotráfico.

Los señalamientos desestabilizan los primeros círculos familiares de la Presidencia y además despojan a los gobernantes del atributo que ha sostenido sus primeros ocho meses de gestión, que se resume en su consigna de campaña política: “ni corruptos ni ladrones”. Entre desilusión y crítica este ha sido el tema central que ha saturado las redes sociales a partir de que el propio mandatario informó, a través de un video que circuló en esas mismas redes, que su hijo y su hermano se habían presentado a declarar de manera voluntaria en las fiscalías.

El tema no ha activado el resorte psicológico que en 2015 empujó a la ciudadanía masivamente a las plazas. Eso no excluye, sin embargo, riesgos de inestabilidad. Ciertamente un primer análisis de actores e intereses lleva a concluir que, por ahora, la mayoría (ciudadanía, empresarios, militares y comunidad internacional) prefiere un gobierno capaz de autocorregirse y estabilizarse, que un relevo incierto, sea por la vía de la presión en las calles y en las redes sociales, o la renuncia voluntaria.

Es probable que una minoría, aún poderosa y radical, opte por agitar las aguas. El objetivo directo no es
desestabilizar el gobierno, pero saben que un realineamiento de fuerzas (que perdieron en 2015) pasa por la inestabilidad política y la construcción de un escenario favorable a sus intereses. El objetivo real es debilitar la alianza MP y CICIG, y erosionar brutalmente el prestigio de sus liderazgos, Thelma Aldana e Iván Velásquez, respectivamente. Y un escenario favorable, al menos como manejo de percepciones, sería el triunfo en noviembre en los EE. UU. del candidato republicano Donald Trump, con quien supuestamente tendrían afinidades y conexiones.

Se trataría en realidad de una lectura no congruente con el funcionamiento y la lógica de la política y las instituciones de Washington. La definición que más se ajusta a la ideología de Trump es “nacionalismo” y por otro lado, la potencia del norte no es una lancha rápida que da giros bruscos. Se mueve como un trasatlántico y establece sus objetivos a largo plazo. Sobre el Triángulo Norte de Centroamérica se ha construido en el Capitolio una política bipartidaria con un horizonte de al menos dos décadas, el plazo estimado para
recuperar y modernizar estos países.

De todos modos el déjà vu Honduras 2009, que abrió un segundo semestre caótico y desestructurador en ese país, no deja de atormentar a Washington. En 2015 creyó adivinar signos desestabilizadores en los movimientos de la Plaza, hasta que cercioró que el espíritu de la ciudadanía iba en correspondencia con librarse del viejo sistema que llevó al colapso al Estado. Esta vez, entonces, los radares están concentrados en la fragilidad de los gobernantes, que queda expuesta en la mayoría de sus actos y en las vulnerabilidades de un pasado –asociado al viejo sistema– que les dio rápido alcance en el primer círculo familiar.

Esa exposición es más obvia porque el segundo círculo de la Presidencia ha fallado. El diseño organizacional de la Presidencia prevé tres funciones vitales para la gestión que corresponden a ese segundo círculo. Una es la función del criterio jurídico-político que descansa en la Secretaría General; otra es la operación política propiamente dicha que se suele atribuir, a falta de un ministro de la Presidencia, a la Secretaría Privada, y la tercera es la Inteligencia estratégica, responsable de analizar el contexto en conjunto, anticipar los riesgos y sugerir las rutas. Van implícitas en esas funciones la mediación con los actores clave de la gobernabilidad y la comunicación al gran público.

En resumen, hay una crisis política no declarada en el centro nervioso del Gobierno, que es la Presidencia de la República. Esa crisis se destapó con la exposición judicial y mediática del primer círculo familiar y fue agravada con los actos hostiles hacia la prensa por parte de los gobernantes (19 y 20 de septiembre), más la reiterada actitud ensayo-error en la reforma tributaria y en la declaración de estado de prevención-calamidad por medio de un acuerdo gubernativo. Aunque hay un sector poderoso y duro interesado en la inestabilidad política, la mayoría apuesta por reforzar la gestión de gobierno para mantener el curso de la depuración-reforma que llevan la CICIG y el MP.

 

  1. Se entiende por tal el Presidente y el Vicepresidente del poder Ejecutivo.

Etiquetas: