Sábado 16 DE Febrero DE 2019
Domingo

El regreso de la vieja política

María Alejandra Morales
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 28-08-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
Más noticias que te pueden interesar

La llegada al poder de Jimmy Morales, el outsider de las elecciones 2015, pintaba un futuro prometedor para todos los guatemaltecos cansados de ver en el gobierno más de lo mismo. Esperanzados por las nuevas propuestas que se presentaban, los ciudadanos pasaron de la inconformidad a la acción. Con una cantidad de votos sin precedentes, el actual Presidente llegó al poder. La “nueva política” aterrizaba en el Palacio Nacional, pero una vez posicionado en su despacho, el Jefe del Ejecutivo empezó a transformarse en un político de corte tradicional.

Ya casi se cumple un año desde aquel domingo 6 de septiembre en que los guatemaltecos acudieron a emitir su sufragio. Este evento movilizó a los  miles de ciudadanos que durante semanas expusieron con letreros sus demandas en La Plaza. El nuevo lugar de encuentro ahora era en las urnas, en donde no solo ejercían un derecho ciudadano, sino también exigían el cambio. Los resultados finales de la contienda electoral definitivamente castigaron a la vieja política y premiaron las nuevas propuestas, mismas que ofrecían eliminar la corrupción que durante décadas había regido en el sistema.

Transcurridos ya ocho meses de gobierno algunas cosas parecen haber cambiado, y no necesariamente en el sentido positivo. El primer semestre de funciones del Presidente estuvo caracterizado por su falta de acción, misma que permitió que otros actores se convirtieran en los gestores del cambio en el país. La articulación y ejecución de proyectos que contribuyeran a transformar el sistema estuvo liderada por otras instituciones, como los son CICIG, SAT y MP.

No obstante, iniciado el segundo semestre del año 2016, el Jefe del Ejecutivo decide emprender nuevos proyectos que le permitan tomar las riendas del proceso de reforma que en las distintas instituciones ya otros habían iniciado. Para ello, prepara un paquete que contiene una segunda generación de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Con el afán de legitimar esta iniciativa, trabaja de la mano de la sociedad civil, tanques de pensamiento, entre  otros sectores. Asimismo, presenta un proyecto de reforma tributaria, argumentando que los recursos del Estado son insuficientes y por ende las capacidades del gobierno de atender todas las demandas ciudadanas son limitadas. Esta, en esencia no puede categorizarse como una reforma fiscal, pues no trata algunos temas fundamentales como la calidad del gasto y la transparencia. La misma le ha valido una serie de críticas por parte de diversos sectores, las cuales, como muchas de las demandas ciudadanas expuestas este año, no han sido escuchadas por el Presidente.

La indiferencia ante temas esenciales como educación, salud, seguridad y empleo, la implementación de medidas superficiales y las negociaciones por debajo de la mesa son algunas de las características que definen a un “viejo político”. No obstante, el ejemplo más ilustrativo de que el señor Morales empieza a convertirse en “más de lo mismo” es su último intento por blindar a Herbert Melgar Padilla –exasesor presidencial y allegado–, a quien vinculan a una estructura ilegal de vigilancia que operaba a lo interno de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia (SAAS). El mismo, fue favorecido con la obtención de una curul dentro del Congreso en la bancada oficial, garantizándole inmunidad ante cualquier denuncia que pueda surgir por las investigaciones que ya se siguen por este caso.

Sin lugar a dudas, la “nueva política” no puede estar plagada ni de corruptos ni de ladrones, esa idea la comparten todos los guatemaltecos que confiaron en el señor Morales. Mucho menos podemos esperar que en este proceso de reforma y modernización del Estado aún surjan intentos de garantizar impunidad. Quedan tres años y cinco meses para transformar la concepción que se tiene de la clase política. Las expresiones de la ciudadanía deberían ser un llamado de atención suficiente para comprender que estas prácticas tradicionales ya no son tolerables.

@malemoralesa

 Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

Etiquetas: