Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Domingo

La subcontratación del poder

Jonatán Lemus
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 07-08-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico Por: Jonatán Lemus Sociedad de Plumas
Más noticias que te pueden interesar

En el mundo de los negocios, la subcontratación se refiere a la práctica de una empresa, la cual contrata a otra para que le preste un servicio relacionado con su giro de negocio. Por ejemplo, una firma de tecnología puede subcontratar a otra especializada en la manufactura de los dispositivos, para encargarse solamente del diseño y distribución. El objetivo de la subcontratación es la reducción de costos.

Este concepto proveniente del ámbito empresarial es útil para entender lo que sucede actualmente en la política. Desde mi perspectiva, en Guatemala se observa una “subcontratación del poder” a través de la cual los poderes Ejecutivo y Legislativo, han cedido algunas de sus funciones a terceros, y se han limitado solamente a aprobar decretos y nombramientos.

Tradicionalmente, el Estado guatemalteco ha contemplado una estructura corporativista con el objetivo de mantener la gobernabilidad. Esto ha significado la distribución de cuotas de poder a diversos actores. No obstante, ese corporativismo ha ido debilitándose con el surgimiento de nuevos actores políticos, y se debilitó más luego de la crisis política del 2015.

Los eventos del año pasado mostraron el desencanto de la ciudadanía con el sistema. La crisis permitió la elección de un presidente que no pertenecía a la clase política, y un Congreso sin una fuerza legislativa dominante. Ese presidente outsider y ese Congreso fragmentado se han enfrentado en este 2016 a demandas de los ciudadanos, quienes solicitan cambios acelerados en diversos temas, tanto políticos como económicos.

Sin embargo, el Ejecutivo y los partidos políticos representados en el Congreso no han sido capaces de formular una agenda política que satisfaga esas demandas ciudadanas. Su incapacidad ha permitido que estos poderes cedan algunas de sus funciones, sobre todo las relacionadas con la creación de propuestas, a otros actores, tanto nacionales como
internacionales.

La “subcontratación” en el Ejecutivo ha sido visible en el nombramiento de funcionarios. La falta de cuadros técnicos y políticos cercanos al presidente Jimmy Morales y su partido, le obligó a buscar en otros actores, el perfil necesario para hacerse cargo de la administración del gobierno. En este sentido, nombramientos como el del superintendente de Administración Tributaria, y ministros de Gobernación, Finanzas y recientemente de Salud, son un claro ejemplo de subcontratación, en el que otros reclutan y el Presidente aprueba.

En el Legislativo “la subcontratación” ha sido aún más notoria. La avalancha de temas que han surgido durante los últimos meses ha mostrado la debilidad técnica y política del Congreso de la República. Bajo el argumento de que “se pretende escuchar a la sociedad y sus propuestas”, el Congreso ha abierto mesas técnicas en prácticamente todos los temas. En dichas audiencias, se recogen propuestas de actores externos, no necesariamente por un interés democrático, sino porque los diputados no cuentan con las capacidades técnicas para legislar por su cuenta. La función de los partidos se reduce a la aprobación de contenidos ya formulados en otra parte. Un claro ejemplo es el diálogo por la reforma constitucional.

La “subcontratación” del poder no es una práctica democrática. En una democracia consolidada, cada actor cumple con su función. En este caso, los partidos políticos, electos por la ciudadanía, son los responsables de dirigir la agenda política tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, y no deberían ceder esas funciones a actores externos. Si bien algunos de estos actores podrían ser representativos, en su mayoría, esta representatividad es inexistente. Por último, es necesario profundizar sobre las consecuencias de esta subcontratación en el sistema político. En mi opinión, la excesiva distribución del poder puede llevar a un impasse que profundizaría la crisis de legitimidad del sistema. Esto generaría las condiciones necesarias para la ingobernabilidad y el autoritarismo.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

Etiquetas: