Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Hay que atraparlos a todos

Caminé más de cien kilómetros, atrapé setecientos monstruos, me subí a un bus con otros jugadores para recorrer la ciudad, me uní a un grupo en Facebook para aclarar dudas, y cuando me dijeron que habría un Charizard por el aeropuerto me fui a buscarlo de inmediato. Así me convertí en entrenador Pokémon .

Fecha de publicación: 07-08-16
Por: Juan D. Oquendo • joquendo@elperiodico.com.gt
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Casi no lo recordaba, pero estaba seguro que desde hacía unos meses había visto el gif en 9gag y lo único que pensé fue que esa tenía que ser la mejor idea del mundo. Un Charizard colgado sobre un edificio a lo King Kong, mientras la gente debía capturarlo con sus celulares. Resultó que sí, que era la mejor idea. Ni Twitter con sus usuarios, ni Tinder con sus descargas, ni Facebook con su tiempo promedio de uso. Ni siquiera la porno más común y corriente de Internet pudo contra el fenómeno de Pokémon Go en términos de búsqueda en Google.

Desde que la aplicación de la compañía Niantic fue lanzada el mes pasado, el mundo no volvió a ser el mismo. Y no lo digo porque jamás dejaremos de jugar Pokémon Go, sino porque los videojuegos, los celulares, la realidad aumentada y nosotros no podremos ser como antes. Esta app es el prototipo de los Google Glass, de la conexión con el mundo virtual a lo Her de Spike Jonze, y quizá también de Matrix o del ciberterrorismo de Ghost in the Shell con cadáveres podridos de tipos que transfirieron su conciencia a Internet.

Mientras el sombrío futuro llega, Guatemala se sumó a la fiebre y el furor desde el principio. El 6 de julio, a un mes de su lanzamiento oficial en el país, ya había taxistas en el país que cobraban por hacer recorridos, así como servicios de bus que hacían Pokétours, empresas que lanzaron ofertas, fan pages para chapines y toda la parafernalia que ha llevado consigo el evento digital más importante de nuestra era. Esta es la crónica de cómo me convertí en entrenador Pokémon.

Ser “geek” es sexy

No me había interesado en el asunto hasta que un primo me dio una cuenta de Nueva Zelanda porque hasta hace unos días, el 3 de agosto, Pokémon Go no estuvo disponible para bajar en la App Store guatemalteca. Antes solo se podía obtener la aplicación desde cuentas de Oceanía. Pero en el tercer mundo no hay nada digital que no sea asequible. Cuando al fin la tuve en el celular no dejé de sentir esa nostalgia que me atacó cuando volví a jugar Mario Bros. 3 en NES después de 20 años.

Pokémon nació a mediados de los noventa en Japón con dos cartuchos para el Game Boy –una consola portátil–: una versión “roja” y otra “verde” (en América fueron “roja” y “azul”, colores que predominaban en la pantalla) que generaron tanto éxito hasta convertir un juego en una franquicia millonaria de la mano de Nintendo. La idea era sencilla: el mundo estaba habitado por estos “monstruos” –Pokémon es el apócope de Pocket Monster– y los jugadores eran “entrenadores” que los atrapaban para exhibiciones deportivas y que pretendían convertirse en “maestros”.

Claro que los jugué. En vez de bailar en las fiestas del colegio era de los que sostenían la pantallita entre las manos a la orilla de las canchas. Quién diría que 20 años después sería la época de los geeks con series como The Big Bang Theory, Stranger Things y la expansión del Universo Cinematográfico de Marvel y DC.

La idea ha sido la misma desde entonces. Pokémon Go pide a los jugadores recorrer el mundo, esta vez el real y no los ficticios de sus antecesores, atrapando a los Pokémones, peleando en gimnasios, visitando sitios, subiendo de nivel y obteniendo más recursos para “atraparlos a todos” según el lema de la serie de principios de siglo. Y vaya si no hay que salir: a la fecha llevo más de 100 kilómetros recorridos.

La aplicación nace de Google Maps y otro juego: Ingress. John Haneke, el CEO de Niantic, trabajó en Google Geo, por ello crea Ingress, una aplicación de 2013 que exige a los jugadores elegir un equipo para conquistar portales que se encuentran en sitios de interés cultural como monumentos. Toda la experiencia y datos de Ingress se trasladó a Pokémon Go. Es por eso que los gimnasios y Poképaradas ya estaban dados antes del lanzamiento de la aplicación en Guatemala de forma oficial. Si un lugar no tiene iglesias, edificios históricos, monumentos u obras de arte, tendrá muy pocas paradas.

 

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Más vale acompañado que solo

El miedo al ridículo me detuvo al principio. Llevaba un día con la aplicación esperando a usarla pero no quería verme como idiota buscando Pokémones en la calle. Le pedí a un amigo de la oficina que me acompañara, pero no podía, tenía que trabajar. Así que a las cuatro de la tarde me dije obligué a salir. Con los audífonos puestos y asustado comencé a caminar viendo al avatar deslizarse por la calle.

El celular vibró en mi mano hasta que aparecieron tres Pokémones de los cuáles tenía que elegir uno. Al igual que la serie televisiva de finales de los noventa, estaba dando mi primer paso para convertirme en un maestro Pokémon.

Ya sabía del truco para obtener a Pikachu, el Pokémon más emblemático gracias al ánime. Lo atrapé a él y Niantic me atrapó a mí. Desde entonces le dediqué casi cuatro horas diarias al juego. Lanzando Pokébolas, visitando Poképaradas y viendo los gimnasios a los que no podía ingresar hasta que llegara al nivel 5. Comencé a jugar el 15 de julio y a la fecha soy nivel 22, he atrapado 700 animalitos virtuales, he incubado 60 huevos, y peleado en más de 60 gimnasios.

 

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La primera vez que me di cuenta que esto iba en serio, fue en el mercado. Sin querer abrí la aplicación frente al chicharronero al que suelo comprarle carnitas cuando el fin de semana no dan ganas de cocinar nada. “Acabo de atrapar un Zubat, ahí”, me dijo. Sin pensarlo vi hacia la olla con aceite hirviendo como si esperara encontrar al Pokémon que atrapó. Él llevaba días jugando y la musiquita que salió del celular me delató. “Aquí en el mercado todos están jugando esta cosa”. Desde entonces la escena con diferentes personajes se repitió hasta el infinito: todo el santo mundo lo está jugando.

Mi experiencia había sido en solitario, como energúmeno deambulando a la espera de un nuevo Pokémon. Hasta que en Facebook me enteré de que habría un Pokétour. Eso cambió por completo mi idea inicial del juego. Contacté a los creadores del evento: José Méndez y Fernando Barillas. Ambos tienen un negocio de transporte escolar para una universidad, pero en una fiesta la gente no dejaba de hablar sobre la aplicación. Vieron la oportunidad y decidieron hacer un recorrido para fanáticos.

Un domingo en la mañana estaba en un bus rodeado de niños con piñatas de Pokébolas colgadas del techo y a la expectativa. Durante cuatro horas recorrimos 38 kilómetros por la ciudad en una ruta trazada por Poképaradas. Mientras avanzábamos a menos de 20 kilómetros por hora –la aplicación mide la velocidad de tal forma que si se corre como Usain Bolt no registra la distancia– Erika García, entrenadora de nivel 20 y estudiante de biología, daba consejos y hacía trivias. Junto a los niños sus padres buscaban pokémones también.

 

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Luego de una parada para pelear en un gimnasio en la avenida Las Américas, hablé con Eduardo y Evelyn, dos padres que habían ido con sus hijos de 11 y 16 años al Pokétour. Y al igual que yo, enganchados. “Los empezamos a apoyar y a nosotros nos gustó porque la aplicación te obliga a hacer ejercicio. Genera actividades en familia, salir y distraerse”. Al mediodía, ya de regreso, había incubado dos huevos, atrapado 42 Pokémones y subido dos niveles.

Un poco de soma

Quizá fue una cuestión de tiempo, quizá siempre fue así pero no lo supe, porque siempre he preferido jugar un videojuego sentado frente al televisor. Pero Pokémon Go tiene algo que motiva a la gente a acercarse unos con otros. La aplicación es en verdad escueta para explicar cómo funciona, por lo que es inevitable buscar las respuestas en foros en Internet o hablarle a otros jugadores que estén alrededor.

Un claro ejemplo se da en la Universidad de San Carlos. Aunque no conozco todo el mapa de Guatemala, me atrevo a asegurar que la Usac es el sitio con más Poképaradas, 40, y gimnasios, 4. Esto hace que grupos de hasta cincuenta estudiantes estén entre el Iglú y el edificio T4 de la Facultad de Ingeniería porque ahí hay cuatro paradas juntas. No falta quien se acerque a preguntar si coinciden los Pokémones que ambos tienen en su pestaña de cercanía. Los mismo ocurre en lugares como Cayalá, el Zoológico La Aurora y el Centro Histórico, donde abundan los monumentos, grafitis y sitios históricos.

Esa gana de compartir ubicaciones y consejos del juego la tienen a lo grande Carlos y Francisco, dos estudiantes universitarios que crearon la fan page de Facebook “Pokémon Go Guatemala Oficial”, que ya cuenta con más de 3 mil miembros. Los usuarios suben imágenes de sus capturas así como links de artículos sobre la aplicación y actualizaciones. Otros hablan de cómo usar sistemas de localización falsos –sí, el juego usa un sistema de GPS– y maneras de engañar a Niantic. “La razón de la página fue explicar a la mara cómo descargar la aplicación”, cuando aún no estaba disponible en Guatemala, cuenta Carlos, un estudiante de medicina de 22 años.

La página siguió creciendo a tal punto que usuarios de Jalapa y Petén terminaron creando grupos para compartir información sobre lugares que no tienen muchas paradas. Ahora ya existen grupos como Pokémon Go Xela, que comparten lugares donde se suele encontrar un tipo de monstruo, que los jugadores han llamado “nidos”.

Luego de dos semanas de jugar Pokémon Go, no deja de tener algo de apocalíptico para algunos de nosotros, aunque ya la televisión lo había anunciado desde mucho antes. Ya no es la heroína de Trainspotting, sino más bien el soma de Un Mundo Feliz, la novela de Aldous Huxley: la droga socialmente aceptada para todos, envasada y fácil de consumir. Como dice el sociólogo Luis Mack, los videojuegos cada vez más se parecen a la vida real. Hay que obtener recursos para alcanzar el éxito, y es más fácil ser exitoso en un videojuego, en un perfil de cualquier red social, que en el mundo real. Incluso podés hacer trampa.

Pero este juego se diferencia en algo: no se necesitan recursos, sino tiempo. En vez de tener habilidad, solo hay que priorizar el mundo de la realidad aumentada y caminar. Que la gente se va a lastimar. Que es darle nuestros datos y ubicaciones a las grandes compañías. Pues ya lo hacemos con cualquier otra app. Y aunque podría compararse con el nacimiento de un nuevo dios digital, Pokémon Go será un paso más de esa dimensión virtual hacia nosotros, o más bien de nosotros hacia ella. Mi celular vibra, disculpe pero tengo que irme.

Pokéventos

>Este domingo todas las Poképaradas de Paseo Cayalá tendrán módulos de atracción para atrapar más Pokémones gracias al Pokéfest de Tigo. Y en la avenida La Reforma Claro realizará un Pokémeet en el restaurante Los Antojitos de la zona 9. A partir de las 10:00 horas y entrada libre para ambos eventos.

Pokétour

>La compañía de buses Tu Bus realiza hoy un segundo Pokétour por la ciudad. Un viaje de cuatro horas por la ciudad. La salida será de La Crêpe (Diagonal 6, 12 avenida 14-53, zona 10) a las 10:00 horas. Costo: Q150. Para más información visite la fanpage de Facebook/TuBus.

Glosario

Por si se siente algo perdido, le dejamos los términos necesarios para comprender la aplicación.
> Pokémon: monstruo con habilidades de combate cazado por los humanos para eventos deportivos como batallas.
> Gimnasio: espacio de entrenamiento y peleas entre Pokémones.
> Poképarada: sitios donde regalan Pokébolas, posiones y huevos.
> Pokébola: esfera que se debe lanzar a un Pokémon para capturarlo.
> Huevo Pokémon: embrión de un pokémon que debe ser incubado caminando.
> Huevo de suerte: permite acumular el doble de experiencia para el jugador durante media hora.
> Incienso: atrae pokémones durante media hora a la ubicación del jugador. Solo él puede verlos.
> Módulos de atracción: cebo o carnada para atraer pokémones a una poképorada en la que todos los jugadores pueden verlos.
> Dulces: caramelos que se dan de comer a los Pokémones para evolucionarlos a formas más poderosas. Cada pokémon tiene su propio tipo de dulce.

Consejos
> Estos métodos pueden ayudarlo a ser un maestro Pokémon mucho más rápido.
>Descargar la aplicación Google Maps y descargar el mapa del área donde juega para no utilizar más datos de navegación.
>Atrapar todos los Pokémones más comunes –Pidgey o Caterpie– hasta acumular 200 dulces. Luego activar un huevo de suerte y evolucionarlos todos para adquirir el doble de experiencia y subir de nivel rápidamente.
>Evitar las mismas rutas y explorar otras nuevas.
>Moverse en línea recta ayuda a que
el juego detecte mejor la distancia recorrida.
>Jugar acompañado mejora las posibilidades de encontrar Pokémones.
>No gastar dinero en la tienda, todos los objetos que puede comprar los regalan conforme sube de nivel. Pero si va a gastar, invierta en incubadores para huevos.
>Crear grupos para conquistar gimnasios. Si varios jugadores pelean contra un gimnasio será más fácil y rápido derrotarlo y conquistarlo.

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