Lunes 17 DE Junio DE 2019
Domingo

Río de Janeiro bajo la sombra de la violencia

La seguridad es uno de los temas pendientes en esta ciudad brasileña que acogerá los Juegos Olímpicos en agosto.

Fecha de publicación: 24-07-16
Un policía patrulla la favela de Jacarezinho, en Río de Janeiro. - Foto:AP

AP – A unas semanas de que la ciudad se convierta en sede del mayor evento deportivo del mundo, la campaña lanzada hace una década en Río de Janeiro para acabar con la violencia en sus cientos de favelas parece estar desmoronándose.

Los asesinatos aumentaron de forma brusca en el primer semestre de 2016, justo cuando las autoridades querían aprovechar los Juegos Olímpicos, que se celebran entre el 5 y el 21 de agosto, para promocionar la ciudad como destino turístico. Se producen tiroteos a diario, incluso en favelas de Río donde los programas de vigilancia de la comunidad creados para pacificarlas habían mejorado la situación en los últimos años.

El número de personas muertas a manos de la Policía, a la que muchos vecinos acusan de disparar primero y hacer preguntas después, se ha incrementado en los últimos dos años tras caer de forma significativa en los seis anteriores. La Policía, a su vez, se ve cada vez más atacada: 61 agentes han muerto en Río desde enero, la mayoría cuando no estaba de servicio.

“El año 2016 ha sido un año muy malo. Hemos visto un aumento drástico en los homicidios, robos y otros crímenes”, dijo Ignacio Cano, sociólogo en el Laboratorio de Estudios sobre Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. “Perdimos una gran oportunidad de transformar a la Policía y desarrollar un nuevo modelo de seguridad pública”.

La abrumadora mayoría de las víctimas corresponde a jóvenes negros como Jhonata Dalber Mattos Alves, de 16 años, que murió baleado el 30 de junio –sus familiares dicen que por disparos de la Policía– en una favela con un programa de vigilancia de la comunidad del que se ha hecho una gran promoción.

Los testigos dicen que el estudiante de secundaria murió cuando caminaba por un camino oscuro con bolsas de papel de palomitas de maíz que había comprado para la fiesta de su hermano de cuatro años en su escuela infantil.

Expertos en fuerzas de seguridad señalan que la peor recesión que sufre Brasil desde la década de 1930 está detrás del aumento de la violencia en Río. Una crisis financiera en el estado productor de petróleo ha congelado los salarios y pensiones de miles de trabajadores del Estado, los presupuestos de la Policía se han recortado y las noticias diarias sobre despidos han agravado la sensación de angustia.

 

En el Complexo do Alemão, varios policías se atrincheran mientras repelen el ataque de narcotraficantes del lugar. – Foto: AP

 

Además, grupos de derechos señalan a una cultura de combate que sigue siendo parte integral de muchos cuerpos de seguridad en Río, en la que es más probable que se deje paso a los instintos cuando los agentes se sienten atacados.

Cano señaló que es probable que los turistas que acudan para los Juegos Olímpicos se libren de la violencia que se vive a diario en las favelas, aunque en ocasiones sí se extiende a la zona sur de la ciudad, acomodada y turística. Los 85 mil soldados y policías dedicados a patrullar las calles suponen el doble de los desplegados para los Juegos de 2012 en Londres.

“La gran pregunta no son los Juegos Olímpicos, sino qué viene después”, dijo Cano, que como muchos expertos cree que es probable que se hagan más recortes en los presupuestos de la Policía.

En una tarde reciente, dos periodistas de Associated Press observaron mientras unos seis policías se refugiaban en el techo de una estación de trolebuses durante un tiroteo con presuntos narcotraficantes en el enorme grupo de barrios pobres conocido como Complexo do Alemão. Cuando la balacera concluyó, niños en edad escolar pasaban caminando como si nada mientras los agentes revisaban a conductores de autos y bicicletas.

Amnistía Internacional documentó 265 tiroteos como ese la semana pasada, el primer recuento desde el lanzamiento de una aplicación que cuenta con información de los usuarios para ayudar a alertar a la gente que vive en zonas asoladas por la violencia.

El factor racial de la violencia es innegable.

Los negros tienen tres veces más probabilidades de morir a manos de la Policía de Río que los blancos, según datos del departamento de seguridad pública del gobierno del estado. En Estados Unidos, las aparentes diferencias en el trato de la Policía a negros y blancos provocó el nacimiento del movimiento Black Lives Matter, que ha organizado grandes marchas tras la muerte de hombres negros desarmados a manos de la Policía. La tasa de muertes por disparos de policías es aquí diez veces mayor que la de Estados Unidos.

Un informe de Human Rights Watch difundido este mes documentó muchos casos de muertes a manos de la Policía que siguen un patrón similar: los agentes disparan a personas desarmadas, detenidas o que intentan huir, y después simulan tiroteos, colocan armas y llevan a las víctimas a hospitales a los que llegan muertas o en estado crítico.

Esos asesinatos, combinados con posteriores investigaciones e instrucciones poco exhaustivas, han dañado la credibilidad de los esfuerzos de seguridad.

En los primeros cinco meses de 2016, la cantidad de muertes violentas –un dato que incluye todos los homicidios, incluidos los de policías muertos, personas baleadas por agentes o muertes como resultado de robos– aumentaron en un 18 por ciento, a 1,870 en el área de Río, en comparación con el mismo periodo de 2012, cuando las muertes violentas alcanzaron sus tasas más bajas en la última década.

Territorios pequeños


> Las Unidades de Policía de Pacificación, conocidas por su acrónimo en portugués UPP, se crearon en 2008. La Policía colocó bases de comunidad en zonas de riesgo.

Fabio Amado, responsable de derechos humanos en la Oficina del Defensor del Pueblo en Río de Janeiro, dijo que las unidades de pacificación solo funcionaron en favelas pequeñas y densamente pobladas. –AP



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