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Domingo

Limpiar la casa desde fuera


Los universitarios tienen algo en claro: de manera interna no se puede solicitar a la Universidad de San Carlos que investigue a fondo procesos de elección, mucho menos casos de corrupción. Por eso ahora acuden a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala para que haga una investigación.

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Sentados en una cafetería de Odontología, Gabriel Moreira y William Herrera cuentan las peripecias que los ha llevado hasta este punto: articular seis asociaciones estudiantiles –Ingeniería, Arquitectura, Veterinaria, Agronomía y las escuelas de Ciencias Políticas e Historia– para exigir a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) que investigue la Universidad de San Carlos (Usac).

El jueves 30 de junio un grupo de estudiantes lanzó una campaña para solicitar al comisionado Iván Velásquez que investigue actos de corrupción y la presencia de grupos paralelos de poder en la casa de estudios. Desde entonces han recabado más de 1,500 firmas en su página web.

Estos jóvenes consideran que la única manera de “limpiar la casa” –expresión que usan– es desde fuera, porque las instancias universitarias ya no sirven. A la fecha ni las autoridades del Consejo Superior Universitario (CSU) ni la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) se han acercado para dialogar.

“Hacemos la denuncia porque la corrupción no solo afecta la dinámica del estudiante, sino al país. No se limita a problemas estudiantiles o de representación, sino también a infinidad de actores. Esto es lo trascendental de esta petición”, señala William, secretario de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Ciencias Políticas (AEECP).

Todo comenzó el año pasado con las marchas ciudadanas que atrajeron a algunos estudiantes sancarlistas. El ímpetu anticorrupción los convenció de que para solucionar los problemas de Estado también se tiene que solucionar los de la única Universidad pública del país que tiene presencia en más de 50 organizaciones gubernamentales en sectores económicos, políticos y de justicia y un presupuesto de más de Q1 millardo.

Comprender la autonomía como elección libre

Por qué asociaciones de las facultades de Veterinaria o Agronomía y no Derecho o Humanidades. Por qué no la AEU. Gabriel, el presidente de la Asociación de Estudiantes de Ingeniería (AEI), explica que buscan asociaciones que hayan sido elegidas democráticamente y en condiciones de transparencia. “No hay una representación estudiantil real en la AEU”.

Otro de los elementos que difiere: los integrantes de estas asociaciones son estudiantes de menos de 28 años. “Eso rompe la lógica de los últimos años en las asociaciones: recibimos los cursos, la mayoría de nosotros va al día, tenemos buenos promedios. Todo esto es comprobable”.

Hay que recordar que la AEU no ha realizado elecciones desde 2012. Que su comisión de transición está integrada por personajes que han sido señalados de corrupción y crímenes. Que desde 2000 las elecciones bianuales han sido denunciadas por falta transparencia cuando la planilla Compañer@s se retiró por anomalías y amenazas dando lugar a Solidaridad Estudiantil.

Gabriel recuerda que la AEU es un ente de representación política más que académica. Las estructuras paralelas se evidencian cuando hay “estudiantes” que llevan más de doce años representando unidades académicas. “¿Con quién están trabajando? ¿Qué intereses persiguen?” se pregunta William.

Ante la pregunta sobre una posible violación a la autonomía universitaria –surgida como respuesta a gobiernos y dictaduras intervencionistas– el rector Carlos Alvarado solo responde que “es una situación que habría que ver los aspectos legales a considerar”. Sin embargo para William y Gabriel no hay ningún problema con que la CICIG y el MP investigaran a la Usac.

“La ley orgánica de la Universidad es clara. Autonomía no quiere decir que la Universidad se mande sola o que ningún ente como el MP actúe dentro de la Usac. La autonomía se basa en elegir a nuestras autoridades, que no sean impuestas por presidentes, partidos políticos o iniciativa privada”.

“Maldita tu indiferencia sancarlista”

Un grafiti en los pasillos de la Usac reza así. Todo estudiante sancarlista está indiferente ante abusos y procesos burocráticos eternos. Hasta que le toca. “No hay algo que te incentive a participar en un movimiento estudiantil porque en los últimos años, al menos en Ingeniería, no se ha visto un logro palpable dentro de la asociación estudiantil”, dice Gabriel.

El ahora presidente de la AEI pensaba de la misma manera cuando entró a su facultad. Ahora, a sus 25 años y a punto de cerrar su carrera, tiene la experiencia suficiente como para saber que los estudiantes necesitan ayuda y que los docentes y vocales no la darán.

Como cuando control académico pierde una nota, o un catedrático olvidó poner un nombre en el acta, o meses para obtener cierres, constancias, aprobaciones. Hasta casos como alteración de actas, amenazas, coacción, venta de cursos, escuelas de vacaciones que malversan fondos…

Gabriel y sus compañeros de ingeniería decidieron integrar una planilla que ganó las elecciones y que ha denunciado catedráticos que alteraban actas, no entregaban a tiempo las mismas o no hacían exámenes de recuperación. “Son cosas que puedan parecer sencillas pero que afectan a los estudiantes”.

¿Entonces cómo llegar a los que tienen la suerte de no caer en procesos administrativos largos o problemas con algún catedrático? Ambos estudiantes saben que la única forma es la divulgación, transmitir la información, convocar a asambleas a los estudiantes que representan, hacer pasos de aula, poner pósteres.

“Una de las claves es estar con los estudiantes, informarlos y convencerlos de que lo que se está planteando es para rescatar a la Universidad”, concuerda Manolo Vela, secretario de la AEU a mediados de los noventa. “Hay que balancear la agitación entre los estudiantes, en torno a cuestiones muy básicas y simples y la reactivación de estructuras institucionales, como el órgano de coordinación entre las asociaciones: el Consejo Consultivo. Unos son espacios de legitimidad ante los estudiantes y los otros son mecanismos de articulación”.

Los mártires están cabales

“Acudimos a las instituciones de afuera porque sabemos que dentro de la Universidad no se puede resolver. Todos los organismos o la mayoría están cooptados y lo único que pasará con el proceso es que se va a archivar”, señala William de la Escuela de Ciencias Políticas.

Por su parte, el Rector dijo que la Contraloría General de Cuentas tiene una comisión permanente que hace auditorías a la Usac. Ante la pregunta sobre si esta comisión no ha encontrado nada, responde que “no, por supuesto. A veces puede haber situaciones administrativas que puedan considerarse. Pero en general ningún problema”.

Luego de la investigación que piden estas asociaciones viene una tarea más ardua: fortalecer la participación política de los estudiantes. “No pretendemos emular asociaciones pasadas, los contextos cambiaron, y las necesidades también. Y en acciones concretas es la reforma universitaria: repensarse en términos académicos. Ha sido un proceso muy largo que se ha quedado estancado”, dice Gabriel. Un proceso que dice apoyar e impulsar el Rector, pero quien asegura que el avance dependerá de la comisión encargada.

Tanto Gabriel como William saben que impulsar esta petición es un riesgo grande para sus carreras si se piensa que existen esas estructuras paralelas en los mecanismos universitarios. “Si no lo hacemos ahorita, ¿cuándo? Si queremos cambiar, hay que actuar. Bien un grupo armado podría tomar las asociaciones, que nada les costaría, pero caemos en lo mismo. No es que nos vayamos a los golpes o la violencia. Queremos que se respeten los procesos. Queremos un cambio”, asegura Gabriel.

Las condiciones están dadas para William. Hay que tomarlas. Pero tampoco quieren ser mártires. “Los mártires ya están cabales”.

 

La toma de Humanidades

Uno de los casos recientes en que estudiantes han denunciado elecciones viciadas se dio el viernes 17 de junio. Desde tempranas horas un grupo de estudiantes tomó el Edificio S4 del Campus Central: la Facultad de Humanidades. Ese día, durante las vacaciones, se convocó a votaciones para el Cuerpo Electoral Estudiantil. Con una sola planilla, se debía elegir a 272 estudiantes que elegirían al próximo Decano.

La importancia de esta facultad reside en que cuenta con 37 mil 311 estudiantes, convirtiéndola en la más grande y con mayor peso para elegir autoridades universitarias.

Roberto López, uno de los estudiantes que tomó el edificio, dice que su grupo buscaba con esta acción entablar una mesa de diálogo con la Junta Directiva y el Consejo Superior Universitario (CSU) para crear elecciones transparentes. Sin embargo la Junta Directiva de Humanidades no accedió al diálogo y solicitó una carta de los estudiantes que aún no ha tenido respuesta.

Este grupo de alumnos también denuncia que los puestos de representación estudiantil para la Junta de Evaluación y las vocalías IV y V han sido impuestos por la Facultad. Y que desde 2008 la unidad académica no cuenta con Asociación de Estudiantes, aunque para la Huelga de Todos los Dolores y cobro de parqueos actúa un Comité de Huelga de Humanidades autointegrado.

En un video subido por el grupo Anonymous, se observa la confrontación entre los estudiantes que tomaron el edificio en junio y a quien ellos señalan de ser Roberto Mazariegos, el hermano del actual decano de Humanidades, Walter Mazariegos. Roberto trabaja en Control Académico de la facultad como Coordinador de Inscripciones y Asignaciones.

La actual Junta Electoral Universitaria está conformada por el decano Walter Mazariegos, Luis Chapas y Jorge Mario García. Este último es un estudiante de 40 años que ha sido señalado de dirigir grupos de choque desde la AEU.

> Para conocer más sobre la propuesta de que la CICIG investigue a la Universidad de San Carlos puede ingresar a la página web

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