Martes 23 DE Abril DE 2019
Domingo

El gobierno, actor político de reparto

Análisis de Coyuntura

Fecha de publicación: 17-07-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

IPN-USAC

Instituto de Problemas Nacionales / Universidad de San Carlos / www.ipn.usac.edu.gt

 

La elección del presidente Jimmy Morales fue producto de una actuación atípica de la ciudadanía en 2015, cuando explotó la rabia contra los políticos. Otros países de América Latina y el Caribe hicieron similares apuestas por candidatos antipolíticos con resultados en general frustrantes. Cuando su desempeño no fue mediocre (Costa Rica, México, Paraguay, Panamá), se transformaron en cuasi dictadores (Haití, Perú, Venezuela, Ecuador), después de lo cual vino una etapa restauradora del viejo régimen o inestabilidad crónica.

Por supuesto, el contexto de cada país condiciona las posibilidades de gestión. En Guatemala 2016 el presidente Morales asumió en la ola ascendente de una batida en contra de la corrupción que lideran el MP y la CICIG, y que en 2015 respaldó la ciudadanía en las plazas hasta ver caer a la vicepresidenta Roxana Baldetti y al presidente Otto Pérez, y posteriormente derrotó en las urnas a los dos favoritos, Manuel Baldizón y Sandra Torres.

En sus primeros seis meses de gestión el gobernante ha quedado en la parte baja de esa ola, condicionado por su bancada FCN-Nación, que se triplicó a fuerza de transfuguismo y opera, poco sofisticadamente, al estilo de la vieja política. En la administración central el presidente Morales se esfuerza por procesar información sobre complejos asuntos públicos, pero aún parece extraviado en la cancha chica con actividades simbólicas de inauguración de pequeñas obras, mientras sus encuentros con la prensa siguen siendo ríspidos. Personalmente toma el pulso al estado anímico de la población consultando las redes sociales.

El mandatario buscó rodearse de algunas personalidades del gran sector privado, pero sus planes de impulsar proyectos turísticos y de infraestructura han ido muy lentamente, y en algunos casos quedaron interrumpidos por la emergencia judicial MP/CICIG. En el día a día Morales descansa en un pequeño equipo de asesores, donde se incluye a exoficiales militares con muy mala prensa. El vicepresidente Jafeth Cabrera le apoya en la coordinación sectorial de Salud y Educación; pero sin un programa global de Gobierno, ni mecanismos de control sobre metas y objetivos, prevalece la actuación autónoma de los ministros y otros altos funcionarios.

La única estructura nueva en el aparato gubernativo está constituida por los viceministros administrativos y financieros, cargos presuntamente reservados por el partido oficial para ejercer un pleno control desde dentro, aunque en realidad se trata de una experimentada burocracia que se había preparado para asumir con Manuel Baldizón, aunque también era
externa al extinto partido Lider.

Desde el Ejecutivo hasta ahora no ha salido una iniciativa de alcance significativo sobre reforma del Estado, en sintonía con el contexto de efervescencia social del último año. Los proyectos han saltado desde el Congreso, la CICIG (reformas constitucionales al sector justicia) y entidades con sello propio, como la SAT. El protagonismo del gobernante hasta ahora es secundario, aunque después de sancionar la Ley Electoral y de Partidos Políticos encabeza la discusión de grupos civiles para promover una segunda generación de reformas buscando democratizar internamente los partidos y liberar la “oferta” de los listados al Congreso y las Corporaciones
Municipales.

Vistos por sector, Salud Pública es tema diario del debate por la imposibilidad de estabilizar la gestión de la crisis. Educación se maneja por inercia y un reciente convenio de supervisión de programas suscrito con el sindicato de maestros, podría ser la próxima manzana de la discordia. Desarrollo Social sigue enredado administrativamente, y Agricultura apuesta a
extensos programas de minirriego.

En el campo de las Finanzas Públicas continúa la astringencia de recursos, aunque la baja ejecución del gasto (atribuida a la nueva Ley de Contrataciones) mitiga la crisis de caja. La SAT, de manera autónoma y bajo un nuevo liderazgo, ha mejorado las cuentas por cobrar, incluso con acciones judiciales, quebrantando la cultura de baja gobernabilidad y alta corrupción en esa dependencia. Economía ha insistido sin mayor éxito en la agenda de los últimos años: ventajas a los contingentes de importación y salarios diferenciados, aunque pasó una extensión limitada de la ley de maquila. Trabajo permanece bajo la mira de las demandas de la OIT por incumplimiento del Convenio.

Ambiente y Recursos Naturales está empujado por la crisis del desvío de ríos, la agenda del cambio climático y la iniciativa de la Ley del Agua, mientras que Energía y Minas entró en una coyuntura baja por el cese técnico de explotación de minas, las sentencias judiciales que ordenan varios cierres por incumplimientos de ley y la conflictividad extendida en regiones del norte y noroccidente.

En Seguridad continúa la tendencia hacia la baja tasa de homicidios, pero aumentó la ingobernabilidad en un Sistema Penitenciario colapsado. No hay definición explícita de política, y Gobernación va como vagón de cola en la locomotora del MP y la CICIG. Relaciones Exteriores quiere salir de etapa de hielo con las NN. UU. y varios países del Grupo de los Trece, y encauza una política bilateral más agresiva de presencia en Asia y África, en un entorno de coyuntura baja de la integración regional, distanciamiento con México e impasse del tema migratorio en los EE. UU.

Etiquetas: