Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
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La SAT, una antigua cueva de depredadores

La encargada de recaudar impuestos para fortalecer el presupuesto del Estado ha sido atravesada durante distintas administraciones por funcionarios que favorecieron a grandes corporaciones para lograr la evasión del pago respectivo de tributos. Además, generaron, bajo su gestión, una red impune que utilizaba a las mujeres como objetos de placer y de control.

Fecha de publicación: 26-06-16
Por: Pavel Gerardo Vega pvega@elperiodico.com.gt
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La toma de posesión de Rudy Villeda Vanegas al frente de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) en 2008 significó un corte en la vida de Karina*, una mujer de 55 años, fundadora de la institución, y quien durante la gestión de Villeda fue atacada sexualmente por un asesor de la Intendencia de Aduanas, su nombre: Juan Sique.

Era mayo de 2010, cuando la planilla mayor de la SAT viajó hacia La Antigua Guatemala. El periplo pretendía reunir a las máximas autoridades de Latinoamérica en materia aduanera. Raúl Díaz, intendente de Aduanas y jefe inmediato de Karina, buscaba en ese entonces la presidencia regional de la Organización Mundial de Aduanas y consiguió, gracias al cabildeo de su asesora, la vicepresidencia.

La actividad se desarrollaba en un hotel de esa ciudad, era lunes, era la primera noche, era la primera cena de gala. A Karina le habían instruido en el cabildeo y, por eso, su estancia en la misma mesa era efímera. Dialogaba con una delegación, luego con otra, se desplazaba de mesa en mesa, platicando, convenciendo: era su trabajo.

Durante esa velada, ella recuerda que bebió una copa de vino y esto es es corroborado por los testigos que esa noche la vieron marearse, desestabilizarse, sin razón aparente. Karina estaba mal. No mal como resultado de tomarse varias copas y perder el control. Estaba mal, sentía desmayarse. Solicitó a la recepción que de favor la trasladaran al hospedaje donde dormían todos. Subió al microbús, reconoció al piloto que por años había trabajado en la entidad, pero, al encender el motor, cerradas las puertas, Juan Sique irrumpió, tocó la parte trasera del vehículo y subió con ella. Iban sentados juntos, no conversaron. Aunque él trató de hablar, recuerda Karina, ella se enfocaba en la charla con el piloto.

El bus se estacionó en el ingreso al hotel. Con amabilidad, el chofer la auxilió para descender del vehículo y le ofreció llevarla a su habitación. “No, yo me encargo“, exclamó Sique. El piloto confió, no había por qué pensar que Juan llevara en su mente un plan contra Karina. Eran compañeros de trabajo.

–Recuerdo que me pidió mi tarjeta para abrir la puerta del dormitorio. No supe nada más, hasta que me estaba penetrando–, cuenta Karina.

Al verse encerrada entre los brazos de Sique, sepultada bajo su cuerpo, Karina se defendió, le pidió que se detuviera, que no debía hacer eso. La respuesta de Juan fue tomarla con fuerza y lanzarla nuevamente a la cama. La retuvo hasta terminar. Karina se despertó con ganas de vomitar, sucia y desnuda sobre su cama. Aquel hombre se había marchado dejándola inconsciente por unas horas. Invadida.

Karina relata que durante los días siguientes a esa noche, Juan Sique no se acercó a ella. El viernes, sin embargo, cruzaron algunas palabras. Ella le reclamó por su actuar, él respondió: “La carne es débil”.

Un refugio oscuro

La SAT ha estado marcada en el último año y medio por escándalos de corrupción que han llevado a tres ex superintendentes a prisión, Rudy Villeda, Carlos Muñoz y Omar Franco. Los últimos dos por el caso La Línea, una estructura compleja que favorecía mediante sobornos a empresas importadoras para rebajar la tasa de impuestos al ingresar sus productos al país. Ese caso fue el detonante que logró destruir el gobierno liderado por Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, ahora presos y con varios procesos judiciales en rumbo por distintos casos de corrupción.

Con Villeda llegaron a la institución tres intendentes. Omar Franco en Recaudación, Alfonso Castillo en Asuntos Jurídicos y Raúl Díaz en Aduanas. A Castillo lo capturó la Policía Nacional Civil en febrero pasado por pertenecer a una red de corrupción en la SAT que favoreció a la empresa Aceros de Guatemala, S.A. en cuanto a desvanecer una multa de más de Q200 millones, y alterar auditorías para lograrlo. Al momento de su captura, se descubrieron en su vivienda aproximadamente Q2.9 millones en efectivo.

Villeda fue capturado por el caso La Riviera, en el que el MP explicó que se favoreció a la empresa Wisa para operar en el Aeropuerto Internacional La Aurora como una tienda libre de impuestos, sin estar autorizada. Se produjo una evasión de impuestos al comercializar productos, a pesar de tener autorización únicamente como un almacén. El exsuperintendente fue liberado al pagar una fianza de Q50 mil, aunque quedó ligado a proceso. En ese caso también está implicado Díaz, jefe inmediato de Karina en esa época.

La administración de Villeda es recordada por trabajadores de la SAT como una época de florecimiento de la corrupción, además de que se protegían actos de acoso sexual a las empleadas de la institución. Durante los cuatro años que duró su gestión, se contrató a más personal femenino, y no precisamente para fortalecer la equidad de género, sino que, según algunos trabajadores, las condiciones para ser contratadas muchas de las que llegaban a solicitar empleo eran favores sexuales.

En 2009, Villeda crea la Gerencia de Atención al Contribuyente de donde se desprende el call center de la entidad. En ese departamento, se contrataba personal femenino con características físicas adecuadas para los empleadores. Cuentan dentro de la institución que también hubo casos severos de acoso sexual en los que drogaban a las jóvenes para aprovecharse de ellas.

Dos de las tres intendencias reportan un incremento sustancial de contrataciones de personal femenino desde 2008 hasta 2011. En Aduanas, a cargo de Díaz, se contrataron en total 31 mujeres contra 25 hombres, en Recaudación, a cargo de Omar Franco, fueron 40 contra 29, y solo en la Intendencia de Asuntos Jurídicos con Castillo hay una cifra equitativa con 29. Llama la atención que en 2011, la intendencia a cargo de Franco contrató a 12 mujeres y a ningún hombre.

Cuando Karina confió lo que le había pasado a su jefe, a Díaz, este no le creyó, la trató de mentirosa y la separó semanas más tarde de las funciones que le había instruido anteriormente para encargarse del equipo que trataría las cuestiones de la vicepresidencia de la OMA. El intendente y Juan Sique eran viejos conocidos, se habían enlazado en la Universidad de San Carlos cuando eran catedráticos en la Facultad de Economía. Sique, además, era un elemento importante para Rudy Villeda, pues en 2010, él buscaba favorecer la postulación de Nora Segura como contralora general de Cuentas, y Juan se encargaba de gestionar los traslados en vehículos oficiales de la SAT para los trabajadores que apoyaran la candidatura.

A Sique se le recuerda además por acosar reiteradamente a las mujeres encargadas de la limpieza y la cafetería. Además, es conocido en la Universidad de San Carlos como uno de los catedráticos que no respetaba las barreras entre alumnas y maestro. Existe un testimonio que relata cómo una estudiante fue forzada a cambiar de sección por la insistencia de Sique para solicitarle favores sexuales a cambio de ganar el curso. La hacía perder para presionarla, hasta que ella dejó la clase.

La protección a Sique continuó. Karina decidió denunciarlo en el MP tres meses después del hecho. Un mes después, comenzó un proceso administrativo dentro de la SAT para perseguir un castigo institucional. No lo logró. En noviembre las autoridades de la entidad le indicaron que no había caso, que se había determinado que no había pasado nada. Sique era libre de condena administrativa. A ella la enviaron de vacaciones por dos meses. Al regresar, en febrero de 2011, Karina se tropezó con la noticia de su traslado a Recursos Humanos, la habían despedido indirectamente. Ramón Fión, hermano del diputado Carlos Fión, de Compromiso Renovación y Orden (Creo), era el encargado de ese departamento en ese momento. Según Karina, existió una orden de Raúl Díaz a Fión indicándole que cualquier solicitud de ella debía ser aprobada por él, por Díaz. Estaba atada de manos, era como si la pusieran a barrer y no le dieran escoba, ejemplifica.

Un año después de la denuncia en el MP, en septiembre de 2011, se celebró la primera audiencia del caso. Ni Sique ni su abogado se presentaron, por lo que el juzgado lo declaró en rebeldía, al día siguiente lo capturaron en la SAT. Sin embargo, la protección era tanta que mantuvieron su contrato vigente, estando él preso, y en diciembre de ese año trataron de prorrogárselo por un año más, aunque fuerzas dentro de la SAT se opusieron y fue retirado.

¿Quién es quién?

En 2010, cuando sucedió la agresión, Karina estaba terminando un proceso de consagración en una orden religiosa. A sus 49 años no había mantenido relaciones sexuales con ningún hombre, su vida más bien se resumía a centrarse en su trabajo, su familia y su casa. Su vestimenta es de aquellas personas que no desean llamar la atención, aunque la llama por su singularidad. Pantalones formales, blusas con mangas largas y abotonadas hasta el cuello, su cabello canoso recortado a lo mínimo, sin maquillaje ni accesorios. Una imagen sobria, sin ataduras con las proyecciones estandarizadas de belleza.

Ángela Reyes, de la Liga de Higiene Mental, explica que la tendencia de los agresores en los casos de violaciones es dominar a su víctima. El ataque les sirve para demostrar que ellos mantienen el control y tienen el poder, el dominio.

“Más allá del placer por el acto sexual, la motivación del violador es el poder que siente cuando tiene en sus manos la vida de otra persona”, apunta la psicóloga.

Y más allá de la dominación durante el acto, el objeto fundamental del violador es el control de la vida. “Pasa muchísimo tiempo para que la víctima tenga confianza en sí misma nuevamente, se destruye la autoestima. Se fomenta la culpa”, expresa.

El caso de Karina, para Reyes, no fue un acto al azar de Sique. Tal vez no fue un plan estructurado desde el principio, pero sí lo fue luego de la violación. Por el perfil de la víctima, se denota que es una persona correcta, apunta Reyes, por tanto, grupalmente se le quiere aislar para no entorpecer las decisiones tomadas por los jefes. “Es un mensaje para decirle que ellos controlaban, había que alejarla del círculo del poder que manejaba la institución. No la despiden porque el objetivo es invalidarla y controlarla”, piensa Reyes.

Con este caso, enfatiza Reyes, se demuestra que las violaciones no ocurren propiamente contra las mujeres jóvenes, atractivas, que usan escote o se visten de alguna forma. Es una postura de dominación del hombre sobre la mujer.

Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes, organización que acompañó legalmente a Karina, refiere que este caso es un ejemplo de las dinámicas sexuales en las instituciones públicas. “Si quieren ser ascendidas tienen que prestarse a los deseos sexuales del jefe”, señala Cruz. Además, indica que en la fundación reciben denuncias constantes de distintas entidades, incluso de las universidades. “Existe un perfil de contratación, uno llega a las instituciones y las secretarias de los funcionarios parecen modelos, se han dado situaciones en las que esas empleadas son pareja de su jefe. Es un abuso de poder, de autoridad”, reclama.

El actual jefe de la SAT, Francisco Solórzano Foppa, expresó que ha recibido denuncias y señalamientos contra funcionarios de la entidad por acoso sexual, y por esto se ha retirado a algunos jefes. Además, se busca que las gerencias estén lideradas por mujeres, por lo que se ha contratado a personas con perfiles apropiados para dirigir las decisiones de la institución. Dentro de su plan de trabajo, el recién nombrado superintendente refiere que está por crear una Gerencia de Asuntos Internos, de donde se desprenda una unidad de atención a las víctimas de acoso sexual.

Además, está por contratarse a una experta en tema de género para que realice un diagnóstico dentro de la institución y se comprenda con más facilidad si hubo una desmedida contratación de personal femenino para satisfacer los deseos sexuales de anteriores jefes. Se busca que dentro de un año se instaure una política de inclusión de género en la institución para favorecer la equidad y la participación de la mujer en puestos importantes, y valorar el perfil profesional para las contrataciones.

La vida de Karina es ahora un intenso recuerdo de lo que sucedió hace seis años. Hace un año regresó a la Intendencia de Aduanas, a Juan Sique lo condenaron en dos juicios distintos, uno suspendido por su anterior abogado, Álvaro Matus, a 15 años de prisión inconmutable. Ahora, Sique se defiende por medio del Instituto de la Defensa Pública Penal y a pesar de que ha apelado la resolución del tribunal que lo condenó, sus argumentos han sido rechazados.

 

*Nombre supuesto.

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