Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Domingo

Donald el presidente que EE. UU. “necesita”

César A. García E.

Fecha de publicación: 26-06-16

Con nombre de pato, aires de megalómano y disfrazado de una gloria económica que no le pertenece, porque la debe –en gran parte– al esfuerzo de su papá, se presenta Donald Trump, como virtual ganador de la presidencia de los Estados Unidos de América. Es el hombre que la gran nación –hace años en serios aprietos económicos– necesita, y –ojo– antes de que –solo por haber leído el título– recurra a vilipendiarme, en las redes sociales, en su mente o añadir un ponzoñoso comentario en este blog… extremos que –de todas formas– me tienen sin cuidado… porque son solo parte de la bendita libre expresión, permítame aclararle que a los votantes en EE. UU. –sean ciudadanos naturales, nacionalizados, advenedizos o latinos que repudian a otros latinos y hablan en chicano– realmente les tiene sin cuidado lo que Usted –respetable lector– o yo pensemos del candidato republicano; ellos –como es natural– piensan en función del país del que viven, en donde trabajan, han formado un patrimonio, y en su propia seguridad, de modo que resulta ocioso, aunque sea legítimo, atacar a Trump-pudo (por jetón) desde cualquier república bananera del mundo e incluso desde naciones que si huelen o hieden… porque al final –y por ahora– el mundo sigue mostrando unipolaridad, aunque ésta se encuentre sostenida con frágiles alfileres y esté en un episodio agónico, luego del cual, el occidentalismo –necesariamente– deberá ceder espacios, al oriente, nos guste o no… de hecho, eso ya ocurre.

Esta vez, desde el punto de vista del votante estadounidense –como tantas veces lo hemos experimentado en nuestra amada y paupérrima Guatemala– no hay opciones, de modo que se decantarán por “el menos peor” que –para las necesidades del país– es obviamente Donald Trump. La principal razón es que, como lo hicieran –en su día– Hitler, o Mussolini– ha ofrecido devolver la gloria al “pueblo” estadounidense; es decir, es un populista –más– por los cuatro costados, pero además ofrece –aunque no lo promulgue– contraponerse, como digno adversario al belicoso Vladimir Putin… eso a los gringos les encanta, porque Obama ha lucido alicaído, hipócritamente conciliador y como pocos, traidor a los ideales nacionalistas estadounidenses y a las viejas alianzas que parecían inquebrantables, como la constituida con Israel, durante más de medio siglo. Los legados de Obama, serán tristes para la historia de esa gran nación, y su gestión, se resume en total ambivalencia, como la mostrada en su discurso pro inmigrante y sus decididas acciones anti inmigrante, siendo el mayor repatriador de los peyorativamente llamados “mojados”. Desperdició todas las simpatías planetarias que despertaba, como el primer presidente afroamericano… eso sí, condujo al país hacia el inicio de un raro socialismo, el desprecio por la formación de capital y el emprendimiento y obvio –para hacerse más popular– dejó claro que los EE. UU. es ahora una nación sincretista y de “mente abierta” propugnando –además– por bodas y adopciones homosexuales… y –ojo– este no es un comentario homofóbico, simplemente –estoy seguro– el trabajo del presidente de la nación más poderosa del mundo, pero con serios problemas económicos y estructurales, debió canalizar sus prioridades a mejores causas.

Obama –como en su micro dimensión lo hace Conejo Morales, en Guatemala– se ocupó de lo superfluo y publicitario, abandonando lo toral y trascendente, colgándose medallas ajenas como el más vergonzoso premio Nobel, mientras en Guatemala Conejo Morales afirma ser el autor de la persecución criminal encabezada por el MP y CICIG, pero cierra un ojo, para que sus amiguetes coloquen familiares en la cosa pública. En su destructiva trayectoria presidencial, Obama se consagra como badulaque de altos vuelos, dejando un país endeudadísimo, como casi todo el occidente. Lo que más molesta al votante estadounidense, se encuentra –o no– en su bolsillo; si hay dinero para gastar hay popularidad y viceversa. No menos importante resulta la sensación de ser “los dueños del mundo”… ambos “valores” en el gobierno de Obama, fueron de más a menos y hoy tenemos un imperio decadente, a lo cual abonó –obviamente– el demente George W. Bush, promoviendo guerras innecesarias y displicencia en el manejo del gasto público.

El final de la mal llamada –últimamente– expansión de la economía EE. UU. está en su ocaso y fue más bien una “llamarada de tusas” porque los problemas de fondo subsisten, no solo en ese gran país, sino en básicamente todas las naciones “importantes” de occidente, es decir los industrializados y ricos, además con una China dando traspiés últimamente, la economía mundial está aparatosamente amenazada. Las malas nuevas para las economías desarrolladas, se exacerban tras la inminente salida del Reino Unido, de la Unión Europea, fenómeno conocido como Brexit. Al respecto tanto el primer ministro británico David Cameron como Barack Obama, se mostraron en contra y seriamente preocupados, por las consecuencias económicas y de seguridad, del evento; esta partida la perdieron y Cameron está fuera del gobierno. La temática la advertí y expresé en mi columna del 15 de mayo recién pasado, titulada “Control Mundial a las Puertas”. Hoy día las bolsas caen estrepitosamente, los inversionistas se desaniman, gran parte de la riqueza se desmorona, en diversas naciones surgen voces por la “independencia” de la UE… y la guerra indefectiblemente surgirá de todo este embrollo.

Donald ofrece la gloria, en los tiempos de crisis. Esta motivación aberrante y demencial fue la que –justamente– llevó a un Hitler a convertirse en “el salvador” de una Alemania quebrada y desempleada que mantuvo a Europa de rodillas, provocando millones de muertes inocentes. Las guerras, han sido y serán provocadas por motivadores económicos más que por otra cosa. No se trata de ideales libertarios, ni de lucha contra la opresión y la injusticia… los grandes conflictos bélicos han sido fruto de la codicia humana, del deseo de individuos perversos y megalómanos, por engrandecerse y pasar a la historia como íconos y hasta semidioses.

Con un occidentalismo literalmente quebrado, con Estados Unidos de América y sus otros miembros relevantes, ostentando una deuda externa equivalente a su PIB o mucho mayor y con acreedores suspicaces, poderosos y ostentadores de gran riqueza y armamento… lo que tocará a los deudores es demostrar quien tiene la pistola más grande y esa
–sangrienta– demostración es inminente… nos acercamos a otra gran guerra, de ello quedan pocas dudas, porque los rectores económicos mundiales, no conocen otra forma de “arreglar” las cosas y carecen lo suficiente de escrúpulos, como para pensar en otra “solución”. En más de una ocasión, líderes relevantes del mundo han expresado, su preocupación por el número de seres humanos que habitamos la tierra y –tristemente– las guerras también han sido utilizadas para diezmar a la población… me parece que este puede ser, otro los siniestros objetivos, detrás de todo lo que acontece.

El gran conflicto bélico mundial, se originará, en Siria, en Corea del Norte o en Israel… quizá tengamos una sorpresa, con una locación inesperada que encienda la mecha, pero en estos sitios hay suficientes detonantes que necesitan para activarse, solamente la acción de un loco azuzado por otro peor que él, pero que permanecerá en las sombras, para entrar a actuar, con una “buena excusa” que el loco instrumentalizado le servirá en bandeja de plata; los candidatos a azuzadores serán –casi seguro– Trump o Putin, pues lideran bloques antagónicos, en medio de una neo guerra fría y socarrona que se está calentando. Uno de los candidatos para ser instrumentalizado para “encender la mecha”, es el presidente norcoreano Kim Jong-Un, quien ostenta un arsenal nuclear de más de veinte ojivas y también exhibe un furor excepcional.

Es por el entorno de pre-guerra que los EE. UU. requieren a un líder megalómano de las características de Trump… los tiempos lo demandan. En todo caso, la agenda con doña Hilaria Clinton… en el eventual caso que ella venciera a Trump, no cambiaría, más que en forma, porque la lucha de fuerzas por mandar más dentro del Nuevo Orden Mundial está clara. La agenda es: 1- Control del patio trasero y otros sitios geopolíticamente importantes, 2- Cierre de fronteras y expulsión de inmigrantes indocumentados a sus sitios de origen, 3- Consolidación de alianzas, entre los actores “que importan” dentro del concierto de las naciones 4- Control de las fuentes energéticas, incluida el agua y 5- Control de la riqueza mundial. Todo ello es necesario, para bien parados, en la próxima guerra mundial… ya no solo asunto de exhibición de armamento, sino de estrategia y hegemonía. Así las cosas, en las cruentas guerras, “los fines justifican los medios” e indudablemente Trump-udo tendrá consigo la simpatía, no solamente de sus votantes, sino del occidentalismo recalcitrante y voraz, que nada tiene que ver, ni con la propiedad, ni el emprendimiento, ni la libertad, ni el pudor. ¡Piénselo!