Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

“La mirada del CACIF ante grandes desafíos”

Asumió hace dos meses la presidencia del CACIF. En esta entrevista da cuenta de su preocupación por la necesidad de integrar a todos los sectores para la elaboración de un plan de país a corto, mediano y largo plazo. Asimismo revela ciertas posturas de las cámaras y llama a definir aquello que nos une como guatemaltecos.

Fecha de publicación: 05-06-16
José René González-Campo empresario de la construcción
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Marcela Gereda  el Periódico

En su discurso de toma de posesión del CACIF habla de la necesidad de construir nación y de que el bien común debe prevalecer sobre el bien privado. ¿Cómo desde el CACIF se puede apoyar y promover el crecimiento y expansión de la mediana y pequeña empresa para ensanchar la clase media?

– Voy a tratar de contestar yendo un poco hacia atrás. Creo que hay que entender qué es el CACIF y cuál es su papel, porque se percibe un CACIF de grandes empresarios o puros “caciques” y no necesariamente es así. Un ejemplo de ello soy yo y muchos otros directores. La participación en CACIF de sus cámaras y gremiales se da a través de sus dirigentes que llegan a esos puestos por elecciones. Esta participación le da a CACIF una representación y legitimidad única en el sector privado, y que genera dos temas. El primero es que representamos a una gran cantidad de empresas de todos los tamaños, aunque muchas no se ven, y a lo mejor no hemos hecho suficiente trabajo en mostrar esa diversidad, y lo que se proyecta es la imagen de un grupo limitado; los que nos sentamos a dar una conferencia de prensa y se nos percibe entonces como un grupo elitista.

Y el segundo tema es que tenemos la responsabilidad de preguntarnos ¿cómo hacer para representar legítimamente y eficazmente a todas las empresas y a la gente que está ahí? Este es un reto, que no solo tenemos desde CACIF, sino como país. Nuestro reto es un CACIF en el que estemos todos representados, una entidad incluyente, en donde el pequeño y mediano empresario también son importantes.

Al final del día, creo que uno de nuestros más grandes desafíos es cómo apoyar a los pequeños empresarios, porque no tienen mucha voz y necesitan apoyo. Si me pregunta cómo estamos haciendo eso, estoy seguro que lo tenemos que hacer mejor y es importante tener la mejor comunicación posible con ellos. Para el crecimiento de la pequeña y mediana empresa, se deben asegurar las mismas oportunidades que han tenido los que han logrado convertirse en grandes empresas. Eso para mí, pasa por seguridad física y certeza jurídica.

Yo si veo que es un mundo diferente para quienes tenemos la suerte de sentarnos aquí cómodamente. Nosotros no tenemos que pasar porque se nos extorsione, o cuatro horas en el carro para llevar productos de un lado a otro porque no hay infraestructura adecuada. Hay muchos de esos pequeños empresarios que son verdaderos héroes que salen a las cuatro de la mañana, y en muchos casos, no saben si van a regresar a sus casas, porque en el trabajo corren riesgos, hasta los puedan matar, y aún así, hacen bien su trabajo y continúan esforzándose por salir adelante. Se necesita que esta pequeña empresa tenga mejor acceso a crédito y mejores condiciones para salir adelante.

A veces no son formales porque no quieran, sino porque es difícil y complicado ser formal en Guatemala. Por ejemplo, hay quien no tiene idea de qué es una contabilidad, o de hacer trámites de pago de impuestos complicados y engorrosos. Hay una gran falta de facilidad e incentivos a la formalidad. Hay gente que no ha tenido oportunidades de estudio pero es mucho mejor empresario que uno. Sería importante que la SAT pudiera poner un agente facilitador de esos procesos.

Como CACIF, estamos haciendo un gran esfuerzo porque la gente vea valor en la participación gremial. Pero eso no significa buscar privilegios sino tener representatividad y la capacidad de colaborar juntos. Esa es una enorme dificultad que tenemos como país: no nos logramos poner de acuerdo en casi nada.

Habla de la responsabilidad gremial que tiene el CACIF para construir un interés nacional y común a partir de esfuerzos intersectoriales. ¿Qué esfuerzos concretos considera importantes para dicho acercamiento?

– Hay un mal punto de partida porque los diálogos se hacen sobre cosas que nos dividen, no sobre cosas que nos podrían unir. Por ejemplo, ¿por qué fue tan fácil converger en La Plaza y en el esfuerzo anticorrupción del 2015?, porque aunque con matices, casi todos estábamos de acuerdo en que había que hacer algo. Creo que la corrupción es un tema que nos afecta a todos y no es exclusivo de sectores; es parte del sistema.

No puede haber diálogo si no hay confianza y si no comenzamos a romper los prejuicios entre unos y otros.

En su opinión, ¿cuáles podrían ser los intereses comunes entre los diversos sectores que nos permitan converger en un interés nacional?

– El país que queremos: todos queremos que Guatemala esté mejor. Reducir la pobreza, dar oportunidades de desarrollo, mejor educación, reducir la desnutrición, mejor seguridad y justicia, más acceso a la salud, por ejemplo.

También mencionó la importancia de apoyar el fortalecimiento de las instituciones del Estado. ¿Cómo se puede lograr esto desde el CACIF?

– Apoyamos de diversas maneras. La más importante tal vez, es exigir y respetar el Estado de Derecho y el orden constitucional. Pero también hemos hecho un esfuerzo en insistir ante todas las instancias en la importancia de que la única forma para reducir la pobreza y buscar el desarrollo es fortaleciendo las instituciones, de forma que sea la capacidad y solidez de esas instituciones –y no solo la voluntad de las personas que trabajen en ellas– las que aseguren una actuación correcta y eficiente.

Por otra parte, tenemos equipos técnicos haciendo diferentes trabajos de apoyo. Por ejemplo, el sector privado está haciendo un esfuerzo a través de FUNDESA en el área de la salud para ver el tema de compras, se está haciendo un esfuerzo importante de casi medio millón de dólares. También se está colaborando con el Ministerio Público con un aporte 75 mil dólares para hacer un flujograma que muestre las interrelaciones y los cuellos de botella en los procesos de seguridad y justicia, para tomar acciones con el fin de mejorarlos.

Creo fundamentalmente que fortalecemos instituciones haciendo bien nuestro trabajo, cumpliendo nuestras obligaciones y pagando cabalmente nuestros impuestos.

Hablando de tributación, ¿considera que lo que se paga de impuestos es suficiente para las labores del Estado?

– Aquí no hablo como CACIF sino como ciudadano. Personalmente creo que hay una necesidad de que haya una mejor recaudación. No es suficiente, pero hay que entender porqué no es suficiente. Tengo dudas de que la razón sea solo sea un tema de tasas o impuestos. Por ejemplo, y aunque no es la única razón, hay un nivel de informalidad muy grande, que muchas veces se confunde solo con personas individuales pequeñas o con campesinos o agricultores con trabajos propios, pero que en realidad se trata de que hay grupos de mal llamados empresarios, que operan en la informalidad pero que son en muchos casos más grandes y poderosos que empresas formales. El nivel de informalidad anda como por el 75 por ciento. ¿De qué serviría subir el IVA, por ejemplo si igual el 75 por ciento de la base no lo va a pagar? Por eso no solo es un tema de tasas sino de fortalecimiento de la recaudación.

Al hablar de asuntos fiscales se debe ver de forma integral, considerando ingresos, calidad de gasto, prioridades de inversión, controles de ejecución, etcétera. Y para ello debe haber un acuerdo mínimo de qué país queremos y de cuánto y cómo se va a invertir en cada necesidad. Según información que se ha presentado, la recaudación para el 2016 puede estar alrededor del diez por ciento del PIB. Debe de haber acuerdos de cómo se van a gestionar los fondos y de cómo se van a recaudar los mismos. Aquí es importantísimo el proceso de fortalecimiento de la SAT para que cumpla su papel de fiscalización y cobre adecuadamente.

La responsabilidad de que el Estado cuente con los recursos requeridos para hacer frente a sus obligaciones es la responsabilidad de todos los guatemaltecos. El sector empresarial, sin duda, tiene una parte importante en este esfuerzo, pero también los ciudadanos y las personas particulares tenemos que poner de nuestra parte.

Habla de construir justicia a partir de la imparcialidad y del apego a los derechos constitucionales. ¿Cómo, por ejemplo, debería de ser sancionada una empresa que desvía ríos para vender energía a las mismas comunidades a quienes despojó de su agua?

– La ley debe cumplirse por parejo. Ya sea Otto Pérez, un campesino o un empresario el señalado, tenemos siempre que insistir en el debido proceso. Todos tenemos derechos, y la mejor forma de asegurar justicia es velar porque esos derechos sean respetados. El debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho a la legítima defensa deben ser garantizados para todos, para desde ahí, tener la paciencia de esperar a que los procesos judiciales se cumplan y se determinen responsabilidades. Creo que aquí hay un esfuerzo que todos debemos hacer, no se vale que un señalamiento se convierta automáticamente en una condena, hay que tener prudencia y paciencia en no hacer juicios adelantados. Las hidroeléctricas usan la energía del agua pero no la consumen, puede ser que en ello haya una afectación directa a una comunidad, y entonces se debería –bajo un marco claro de diálogo y de buena fe– procurar las formas de mitigar el afectar negativo a esas comunidades.

El problema del agua es mucho más complejo que un desvío de ríos o de una hidroeléctrica, hay problemas muy graves que no estamos viendo y que también hay que considerar, como la deforestación, el manejo de cuencas, la contaminación. ¿Qué diferencia hay en términos prácticos para el acceso al agua de una comunicad en que se desvíe un río a que nosotros en las ciudades contaminemos los ríos y les llegue a las comunidades el agua contaminada y que no se pueda usar?

El agua es un bien común que debería servirnos a todos y del que todos somos responsables. Por ello, se debe tener una marco de regulación fuerte que permita que tengamos acceso a ella de forma sostenible y racional, de ahí la importancia de la Ley de Aguas. El agua es un recurso vital y debe ser un derecho garantizado para todos.

Aquí no hay una verdadera libre competencia ¿cómo se puede crecer en una economía donde no hay reglas claras ni condiciones de igualdad?

– Exigiendo esas condiciones de igualdad y generando esas reglas claras. Eso no se logra de la noche a la mañana. CACIF debería de luchar por temas que sean comunes a todos. El reto de CACIF es que seamos congruentes con nuestros principios de fundación: a que prive el interés general sobre el particular, a defender y promover el sistema de libre empresa como vía de desarrollo con igualdad de oportunidades, y a que la armonía de interés solo se puede lograr en un Estado de derecho.

Si me permite aprovechar, este tema de igualdad es importante no solo en la parte económica. La igualdad debe ser de oportunidades y es un comentario frecuente sobre el sector empresarial. Le pongo un ejemplo, a mí me han preguntado bastante por qué no hay mujeres en CACIF, que de hecho sí las ha habido en el Directorio, pero la pregunta es de cuántas son las mujeres que participan en las cámaras. A lo mejor muy pocas, pero sí tenemos participación y de hecho la estamos promoviendo más. Y eso no es porque seamos machistas o conservadores, es porque nos hace falta una mayor participación de la gente, aquí nadie se pelea por estar o por asumir roles en directivas. Otro buen ejemplo es el sector indígena, tenemos participación en buena parte de las Cámaras de acuerdo al sector de la economía en que participan, solo en Cámara de Comercio se estima que alrededor del 25 por ciento de los agremiados son comerciantes indígenas. Tenemos participación, pero hay que reconocer que siempre se puede mejorar, estamos buscando fórmulas para promover aún más esa participación y la forma de hacerlo es asegurando igualdad de oportunidades para quien quiera participar lo haga libremente, pero debe hacer una decisión de hacerlo.

¿En ese sentido cómo ve la Ley de Competencia?

– Me parece importante y es una excelente prueba (que tendremos como sector) a que seamos congruentes con nuestros principios.

En las “listas” aparecemos como uno de los países “más felices del mundo”, las cifras demuestran que el promedio de asesinatos es de 16 diarios, más de la mitad son jóvenes, y centenares de miles de jóvenes no han dejado de huir ante la falta de empleos justos. ¿Cómo desde el CACIF se pueden comprometer en generar empleos con salarios justos y en los que se trabaje para el desarrollo libre, creativo y humano de la persona?

– Creando condiciones de inversión buenas y que esto genere empleo. Una de las principales responsabilidades de una empresa es el mantener y crear empleo decente que permita el desarrollo de las personas y las familias. Hay que facilitar la creación de empresas y su desarrollo para generar empleo. Sin embargo cuando se habla de salarios justos hay que hacer consideraciones: en México por ejemplo el salario mínimo es la mitad del nuestro y se pudiera pensar que allá se tiene una realidad mejor de empleo, entonces no solo se trata de salarios mínimos sino de condiciones buenas de inversión que permitan mejores salarios.

Y con el tema de la violencia y que aparezcamos como uno de los países más felices del mundo, creo que hay aquí una gran capacidad de resiliencia. Con todos los problemas e incertidumbre del 2015, pudo crecer la economía. Y ante la adversidad, la violencia y las condiciones difíciles que hemos tenido en las últimas décadas, la gente sigue esforzándose, creo que ese es un ejemplo de que nuestra capacidad bien dirigida puede lograr muchísimo.

“Guatemala es como una piñata que aunque le demos el palazo más duro, nos sigue sacando el mejor dulce” dice un amigo.

– Sí, la pregunta es cómo sería el país si la energía del palazo la usáramos para otra cosa, ese sería un buen reto para unirnos.

Usted habla de que dentro de nuestra polarizada sociedad es más lo que nos une que lo que nos separa, ¿cuáles diría usted que son esos elementos que nos unen?

– Sinceramente no lo sé, porque esa es una respuesta que tenemos que construir entre todos. Pero pensaría que la lucha por reducir la pobreza, reducir la desnutrición crónica, luchar contra la corrupción y la aspiración a un mejor país con mejores oportunidades para todos, son temas en que debería haber un gran acuerdo. Creo que hay una preocupación que nos une, cómo hacemos o qué elemento común encontramos para sentirnos más orgullosos de ser guatemaltecos; necesitamos referentes.

¿Cómo desde el CACIF pueden participar en la generación de un plan de país para contestar entre los diversos sectores de la sociedad qué Guatemala queremos a corto y mediano plazo?

– Sin duda tenemos una responsabilidad de participar en la elaboración de un plan de país, pero tenemos que tener muy claro que el papel del sector privado debe ser el de un actor más pero no el único, ni el que pone las reglas, en ese esfuerzo. Como sector tenemos el mismo derecho que el de cualquiera, igual derecho y responsabilidad de participación tienen los empresarios organizados como los empresarios que no están agremiados, como los campesinos, sectores sociales, académicos y como todos y cada uno de los actores que conforman el país.

El problema es que nos hacen falta más actores con la legitimidad y credibilidad de convocarnos en un plan de país. Porque sé que si vamos como CACIF hay otros actores que no van a querer ir. ¿Quién tiene la credibilidad o quiere asumir la tarea de convocar a todos los sectores para reunirnos a dialogar, dejarnos de prejuicios y dialogar desde la humildad?

No puede haber un diálogo cuando el objetivo es convencer a los otros de lo que yo pienso. Nos hace falta madurez y humildad para reconocer que no siempre tenemos la razón y tenemos que ver cómo nos ponemos en los zapatos de los otros para tratar de comprender las circunstancias y situaciones de los demás, porque si no entendemos la posición del otro, es imposible que escuche y pueda entender la mía. Yo no sé cómo podemos concretar este esfuerzo, pero realmente es necesario entender las circunstancias y motivaciones de los demás, porque si uno no las entiende, no podemos buscar soluciones integrales. Y en ello debemos apostarle a que haya un liderazgo de país con una mayor participación de la gente, pero el problema es que casi nadie quiere participar.

Quien me ayude a entender en cómo generar una visión y un plan de país que sea realmente compartido por todos, cuente con nosotros. No dudo que hay muchísima gente que está preocupada por el país, a lo mejor con visiones distintas, pero tenemos que hacer el esfuerzo para que con acuerdos y consensos mínimos, nos unamos para pensar el país que podemos construir. Si hay intelectuales que tengan respuestas a esto, hay que trabajar juntos para entenderlas. Hay gente que piensa que cortaron buena parte del liderazgo de una generación, yo no lo sé, pero si no tenemos ese liderazgo hay que construirlo, es necesario enfrentar esa realidad porque nadie está hablando del país que queremos y el país no puede esperar más. Cada quien estamos en nuestra posición sin poder salir de ahí, todos tenemos que dar un paso y participar.

Hay que entender que se vale pensar diferente y que en esa diversidad hay una riqueza enorme. Creo que es importante para el sector privado que nos dejen de percibir como “caciques” que solo ven por su interés o se caiga en la peligrosa generalización. Esa misma generalización es igual de injusta para sectores campesinos o sociales cuando se les llama criminales o terroristas. Seguramente el sector empresarial, como todos, podemos hacer las cosas mejor y queremos hacerlo, pero no se debe poner en duda que la mayoría de empresarios quiere un país mejor, trabaja por salir adelante honestamente y cumple bien con sus obligaciones. Estos temas debemos abordarlos porque el país no se va a desarrollar si no nos ponemos a trabajar juntos por un mejor país.

En esto puede haber también una barrera generacional de posiciones que no nos permite entendernos. Yo veo por eso a los jóvenes con mucha esperanza porque traen otro chip, han vivido una realidad diferente y ojalá con esa referencia puedan hacer un mejor trabajo que el que hemos hecho nosotros.

Hay países que lograron superar las crisis de enfrentamiento y desintegración. Para mí, un ejemplo y una referencia de eso es Nelson Mandela. No sé cuándo iremos o si podremos encontrar a alguien con la credibilidad y congruencia de vida como la de él, pero necesitamos y nos urgen líderes con legitimidad que nos ayuden a la reconciliación.

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