Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Un polémico guardián en el gabinete de Brasil

El elenco ministerial elegido por el presidente interino Michel Temer ya ha sido objeto de críticas por su composición exclusivamente masculina, blanca y de edad madura. Entre los nuevos funcionarios, la figura de Alexandre de Moraes crea controversia.

Fecha de publicación: 15-05-16
Michel Temer, izquierda, saluda al nuevo ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, en el palacio de Planalto en Brasilia, el pasado 12 de mayo. - AFP
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Natalia RAMOS • AFP –Muchos consideran que el presidente interino de Brasil, Michel Temer, tiene un polémico guardián. El flamante ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, es un político de línea dura muy criticado por reprimir movimientos sociales cuando comandó la secretaría de seguridad de São Paulo.

Abogado de 48 años, secretario de seguridad paulista entre diciembre de 2014 y mayo de 2016, De Moraes llegó al Ejecutivo de la mano de Temer tras la suspensión de la mandataria Dilma Rousseff por el Senado.

“El pit-bull de Temer”, así lo llamó el prestigioso diario económico Valor en un perfil de este profesor de derecho constitucional que “debe ser la estrella de la constelación de derecha que comenzará a gobernar el país”.

Según De Moraes, Temer es su amigo desde hace más de 20 años. Por reorganización ministerial el ministerio de Justicia asumirá a partir de ahora las carteras de Mujeres, Igualdad Racial y Derechos Humanos.

Al frente del ministerio De Moraes tendrá a su cargo la Policía Federal, que tiene un rol clave en la Operación Lava Jato que investiga la corrupción en Petrobras.

Su nombramiento a la cabeza de Justicia levanta intensas opiniones en Brasil, con columnas y notas de prensa que recuerdan su paso por la secretaría paulista, mientras en redes sociales lo llaman “autoritario” y hasta “Robocop”.

Como secretario de seguridad del gobernador Geraldo Alckmin fue el jefe de la Policía Militar de São Paulo, un cuerpo muy cuestionado por organismos de Derechos Humanos, como Amnistía Internacional entre otros, por la letalidad de sus acciones.

Según el reconocido Foro Brasileño de Seguridad Pública, la Policía del Estado paulista es por lejos la que más mata en sus operaciones contra el crimen en comparación con sus pares de otros Estados brasileños.

Pero ademas, activistas de derechos humanos y expertos denuncian que dentro de la institución existen grupos de exterminio formados por policías en retiro o en días de descanso que matan impunemente, sobre todo en las periferias pobres, que actúan en venganza por la muerte de colegas oficiales.De Moraes ha negado que existan estos grupos, aunque sí ha reconocido que se investiga la participación de policías en estas matanzas.

En agosto del año pasado 18 hombres fueron asesinados a sangre fría en un lapso de pocas horas en el municipio de Osasco, en la región metropolitana de São Paulo. La mayoría de las hipótesis contemplaba la participación de policías en los crímenes. Al ser interrogado durante una rueda de prensa sobre la gravedad de que la Policía fuera la principal sospechosa en la matanza, el entonces responsable dio respuestas muy vagas.

El sitio G1 de Globo recuerda que bajo la gestión de De Moraes la Policía Militar paulista utilizó por primera vez blindados israelíes para controlar protestas callejeras.

El ahora ministro de Justicia exhibe como logro de su gestión en São Paulo haber disminuido las cifras de criminalidad en el Estado en 2015, pero un reportaje del diario Folha de São Paulo cuestionó esta caída consultando expertos que señalan que se trata de una maniobra estadística.

Como abogado, antes de asumir como secretario, su estudio defendió al ahora suspendido presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha en un caso sobre uso de documento falso. La prensa destaca que el estudio tuvo como cliente a una cooperativa de transportes que fue investigada por lavar dinero del Primer Comando de la Capital,  banda criminal que opera desde las cárceles paulistas.

Selección política y cuestionada


DPA-EL MUNDO

El Gabinete del presidente interino de Brasil, Michel Temer, tiene una composición más política que técnica, lo que generó críticas e hizo estallar la polémica, junto con el hecho de que no haya ninguna mujer.

La composición “política”, en desmedro de criterios técnicos, tiene una razón clara: garantizar, a cambio de cargos y ministerios, el apoyo en el Congreso de partidos medios y pequeños que juntos suman unos 290 votos.

Una de las nominaciones polémicas fue la del empresario millonario vinculado al agronegocio Blairo Maggi, conocido como el “rey de la soja”, como titular de Agricultura. Maggi es responsable de impulsar un proyecto de ley que minimiza licencias ambientales necesarias para acometer obras.

También dentro de los seleccionados se encuentran algunos ministros investigados por corrupción, entre ellos el secretario de Gobierno, Geddel Vieira Lima, del mismo Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), quien es sospechoso de haber recibido sobornos de la constructora OAS, una de las principales implicadas en el escándalo de Petrobras. Henrique Alves, que regresa a Turismo, José Serra, de Exteriores, y Bruno Araujo, de Ciudades (ambos del PSDB), Ricardo Barros, del Partido Progresista y titular de Sanidad y Mendonça Filho, de Educación y Cultura, así como Raul Jungmann, Ministro de Defensa del PPS, también Romero Jucá, Ministro de Planeamiento, uno de los líderes del PMDB que más ha clamado por el impeachment aparecen citados en las investigaciones del Caso Lava Jato.

“Se creó una indeseable sensación de que los articuladores del nuevo Gobierno, con la participación de notorios involucrados en escándalos de corrupción presentes y pasados, pretenden cambiar todo para, en realidad, dejar todo como está”, señaló un editorial del diario O Estado de São Paulo.

Si el nuevo Gabinete cuenta con un apoyo unánime, es la de la figura del ministro de Hacienda, el economista Henrique Meirelles que respaldó durante ocho años ante los mercados al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su calidad de presidente del Banco Central.

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