Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Domingo

Control Mundial, a las puertas

Fecha de publicación: 15-05-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

Sin-título-4César A. García E.

 

Indudablemente nos ha tocado, asistir –como espectadores– a uno de los cambios globales más profundos de la historia. El mundo se “recompone” –de momento– a través de movimientos no violentos, aunque con algunos focos belicosos de baja intensidad, en sitios claves, como Ucrania y Siria, escenarios donde se miden fuerzas de los –otra vez– silentes enemigos que –nuevamente– luchan por un mundo bipolar, sin estar dispuestos a ceder espacios. La unipolaridad ganada por el occidentalismo, a partir “del fin” de la guerra fría, se fue perdiendo paulatinamente y de algunos años, a esta parte, vemos cómo los líderes astutos de la confrontación (Obama y Putin), mueven sus piezas, para instalarse, ganar territorios y controlar. Todo esto, llevará al mundo, más rápido que pronto, a una negociación que arribe a un nuevo orden mundial y es muy probable que –en los prolegómenos del “arreglo” mundial– presenciemos una guerra importante o conatos de guerras que estarían por estallar en cualquier momento. Los acuerdos irán desde lo religioso, hasta lo económico y se basarán en un gobierno mundial “consensuado” por los rectores de las decisiones planetarias, grupo donde –obviamente– los paisitos menesterosos –como nuestra linda Guatemala– ni hieden, ni huelen… simplemente seremos –por medio de los infaustos políticos en el poder– tomadores de decisiones foráneas; se nos dirá qué hacer y lo haremos.

Dos eventos relevantes es importante notar en estos días. El primero es el referéndum a celebrarse dentro de un mes –específicamente el 23 de junio– en Gran Bretaña, consultando a sus pobladores si desean permanecer, como parte de la Unión Europea o no. Las opciones para los votantes serán dos: “salir” o “permanecer”, y las encuestas, marcan tendencias casi idénticas para las dos opciones, con uno de cada cinco votantes, indecisos que eventualmente se abstendrán. El evento se ha denominado “Brexit” siendo una conjunción “British exit” y sobre el particular, existen abiertas advertencias del primer ministro David Cameron, sobre el inicio de una Tercera Guerra Mundial, en el caso que Gran Bretaña deje de ser parte de la Unión Europea. Barack Obama, por su parte, aunque no vincula la decisión de los británicos con guerra alguna, si ha sugerido los riesgos económicos que para Gran Bretaña significa su separación de la Unión Europea, y en todo caso, ha privilegiado la amistad de toda la vida, entre EE. UU. y el RU, refiriéndose a ésta, como “una de las alianzas más fuertes y largas que el mundo haya conocido que hace al mundo mejor y más seguro”.

Innegable que la permanencia o no de Gran Bretaña en la Unión Europea, tiene que ver con “alianzas” no solamente económicas, sino militares… la pertenencia de la UE, le garantiza –en buena medida– al gobierno de Obama, cercanía con el resto de los miembros de este bloque y viceversa. Es decir, el tono y las repercusiones del referéndum, los veremos –pronto– expresados en un bloque occidental más o menos fuerte, de acuerdo a los resultados. Si el RU sale, el bloque occidental quedará fraccionado y menos robusto, lo cual celebraría Putin, y si el Reino Unido se queda, la sonrisa se dibujará en el rostro de Obama.

Otro evento interesante a observar, es la vorágine de Brasil, una de las dos economías más importantes de Latinoamérica a nivel de consumo, tamaño y geopolíticamente estratégica. Este territorio, era –prácticamente– tierra ganada por Rusia y China, naciones que –en conjunto– son la contraparte de los EE. UU. y por ende, quienes representan la otra polaridad mundial. El nacimiento de BRICS, cuya inicial es justamente Brasil, significó el intento de un bloque antagónico al estadounidense y al G7, del que fue purgada Rusia –entonces G8– (unidad formada por EE. UU., Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), por resolver –desde otra plataforma– temas de comercio, banca y economía. BRICS fue sobre dimensionado por muchos analistas quienes creyeron, sería el grupo que se convertiría en el rector económico mundial, dado el crecimiento explosivo que entonces mostraba China y la solvencia –en comparación al resto de los países poderosos– de la que gozaba entonces Rusia… de un tiempo para acá, debilitada económicamente.

Lo cierto del caso, es que –en términos económicos– existen tres actores globales importantes que absorben cerca del 66% de la economía del mundo. En su orden: La Unión Europea (incluido el RU) con casi el 24%, EE. UU. con 22% y BRICS con 20% (cifras redondeadas y obviamente dinámicas); el resto, es decir el 34%, está integrado por ciento cincuenta países con economías entre medianas y enanas, cuya industria y producción, están ya controladas, en su mayoría –desde lejos– por pertenecer a las grandes transnacionales que se apoderaron del mundo, mediante la estratagema –aplaudida por muchos (por mí no)– a la que se denominó “Globalización”. Importante destacar que los dos primeros actores son los más endeudados y BRICS –en términos relativos– el más solvente. Esa realidad indica que en ambiciones hegemónicas que dan origen –casi siempre– a los grandes conflictos bélicos, el control económico global es más importante que nunca y la estrategia nacida desde el concubinato –entre grandes naciones y grandes corporaciones– ha sido un éxito, también evidencia quiénes decidirán –de aquí en más– en estas lides… y quiénes obedeceremos. En tal sentido, el controlar por esta vía territorios y bloques, se ha convertido en fundamental, para los –invisibles– estrategas del control global, de tal suerte que veremos, cómo cada día más y más, los tradicionales grandes actores financieros y bancarios, serán sometidos a un orden férreo que llevará a controlar las finanzas mundiales y clarificar las transacciones de importantes proporciones. Los adelantos tecnológicos, los medios de pago electrónicos y lo avanzado de la comunicación y control a distancia, constituirán la plataforma en la que descanse el control mundial, mismo que llevará a prescindir del dinero tangible, y eventualmente –también– de los “plásticos”.

Hay cosas ya resueltas, por ejemplo se ha decidido que la miseria se quede en los países miserables y por ello el cierre de fronteras y la repatriación de indocumentados, es un tema prioritario para los países ricos, esa ha sido la regla de Obama, lo será también de cualquiera de sus dos sucesores, al margen que el uno sea más bocón que la otra. Se ha decidido también que no se cederán más territorios y de esa cuenta, los EE. UU. ha izado su bandera en la –perdida por más de medio siglo– Cuba y ha dejado claro que el triángulo norte le pertenece y debe llevar una agenda a pie juntillas. Brasil –y su vorágine de corrupción y escándalo– también tiene un trasfondo de lucha por el control; es obvio que la moral distraída de Lula y Rousseff, hará posible que Brasil, no solo debilite –notablemente– a BRICS, sino eventualmente provocará que el vasto territorio cambie de manos, purgando a Putin, quien ya tenía un pie afianzado en el lugar.

Fue la falta de autodeterminación, el amor por la dependencia, la baja autoestima latinoamericana, el malinchismo, la displicencia en el manejo de la cosa pública, el dominio y culto a las élites mefíticas, la corrupción generalizada y la pobreza, la que nos hizo sempiternamente y vergonzosamente dependientes, lo cual provoca que nuestros gobernantes corruptos y/o impresentables, alarguen la mano –siempre– para pedir dádivas y limosnas. Nunca es tarde para enmendar, pero ya no es posible cambiar el destino, la suerte está echada… a nuestra Guatemala le toca jugar su papel de “aliada” que es la forma más elegante de llamar a los esbirros incompetentes, ¡triste!… Prepárese y ¡Piénselo!