Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Domingo

Madre sin culpa

Ma. Isabel Carrascosa
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 08-05-16

En unos días las frases cursis del Día de la Madre van a abundar en las redes sociales, los restaurantes estarán saturados y las rosas van a costar cuatro veces más que en un día normal. Por muchos años este día ha pasado desapercibido para mí, no porque no tenga madre, sí la tengo. Pero el nivel de comercialización de esta celebración siempre me pareció un exceso. Este año es mi primer día de la madre y es la primera vez que me confronto con esta celebración y los sentimientos encontrados que me genera.

Escribo esta columna tratando de dormir a mi bebé que no se acostumbra a dormir en el corral que instalé en mi oficina profesional. Hace unos días alguien me preguntó por qué no estaba usando mi periodo posparto, que mi bebé estaba muy pequeña para que yo ya tuviera que estar trabajando. Y la respuesta es que no puedo darme el lujo de tener periodo posparto porque trabajo por mi cuenta. Y con esto no quiero insinuar que es más fácil ser empleado, simplemente quiero hacer notar lo complejo que es ser madre y tener una carrera. Escribir de esto es un reto en sí mismo porque el tema parece ser un tema para abordar en una revista rosa no en una columna de opinión seria.

Sin embargo, el tema es serio. Mucho se habla de la disparidad salarial, de la necesidad de cuotas en Juntas Directivas o en el Gobierno. Pero menos se discute sobre los paradigmas que la sociedad tiene sobre la maternidad y que afectan a la mujer en el plano laboral. La maternidad así como el Día de la Madre son conceptos que hemos sobreestimado. La madre es sagrada, no podemos siquiera pensar en una madre mala nos inventamos la figura de la madrastra para llenar ese papel. Y esa sobreestimación es la que nos otorga el exclusivo papel de centro del hogar, de figura amorosa, cuidadora, fuente principal de afecto, etcétera. Y en ese pedestal es complicadísimo tener intereses propios, una carrera o una empresa.

Para un hombre pensar en una vida personal completa y una vida profesional exitosa es una posibilidad, para una mujer las dos suponen un fracaso absoluto en ambas. Romper con esos paradigmas es sumamente complicado, no son barreras que la educación formal ayude a superar. Son ideas que están enraizadas en la cultura y por eso es importante desafiarlas y discutirlas. Sí se puede ser madre y ser profesional pero tenemos que desafiar esas culpas culturales y pelear por un cambio en el modelo de trabajo. Cambiar la forma en que entendemos horas de trabajo es clave, y esto solo puede hacerse de arriba hacia abajo. Son las mujeres que ocupan altos puestos de gobierno y de empresas quienes tienen en sus manos la posibilidad de un cambio más acelerado.

Todo lo anterior y quizás situaciones más complicadas vivieron mujeres de generaciones anteriores. Mujeres que lucharon por tener el derecho al voto, a la propiedad, a la expresión, mujeres que lucharon por la libertad misma. Pero eso no quiere decir que las mujeres en la actualidad a pesar de estar educadas, de poder demostrar capacidad estemos en las mismas condiciones que nuestros pares masculinos. La gran diferencia entre la lucha de estas mujeres y nosotras es que ahora existen herramientas que en teoría nos permiten desempeñarnos sin dejar de ser mamás. Las tecnologías de la información y de la comunicación son una oportunidad para cambiar los modelos actuales, pero es necesario validar el trabajo a distancia y considerar el trabajo por resultados no por tiempo presencial lo que nos permitirá tener días de la Madre sin tanta culpa y con vidas más completas.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.