Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Los dioses de Guatemala

Fecha de publicación: 08-05-16
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César A. García E.

Es impresionante percatarse, como absortos por la vorágine noticiosa de la corrupción, no notamos la supremacía total y vigente de ésta, ni como los cimientos de lo putrefacto, parecen no moverse un ápice y procuran que todo cambie –en forma– para que todo permanezca exactamente igual, viabilizando el saqueo continuo y sempiterno. La corrupción es y ha sido, la madre del retraso, la miseria y la calamidad, y eso ha ocurrido, en cada una de las naciones que la erigen como su diosa. Es muy fácil arribar a la desgracia, cuando se le rinde tanto culto a la inmundicia y eso es lo que hemos hecho –como nación– durante demasiado tiempo. Al decir “hemos hecho” incluyo a los perpetradores y a los –patéticos y pusilánimes– consentidores de la vergüenza. Guatemala profesándose “monoteísta y cristiana”, es realmente una nación miserablemente politeísta; el chapín es pródigo en generar deidades… con apabullante rapidez, lo cual trataré de explicar a continuación:

Deidades Religiosas: Los falsos dioses y como tales destructivos, más comunes corresponden –paradójicamente– al ámbito religioso, donde charlatanes, pisteros y alienantes, se encargan de pervertir –sutil pero totalmente– las directrices judeocristianas, en las que el guatemalteco –piensa en su mayoría– que cree, para llevar a sus rediles a los más terribles despeñaderos, todo eso, por medio de la manipulación, la “venta” de milagros, favores celestiales, neoindulgencias… y la megalomanía que es el estándar de los comerciantes de la fe. Estos falsos dioses, aclamados y aclamadores, han cimentado creencias falsas, como que la pobreza agrada a Dios, que la riqueza es la causa de la pobreza… o que la prosperidad se puede lograr por cualquier camino, aunque sea cuestionable, una vez la gente –cándida y religiosa– lleve su dinero para engordar las arcas y museos del vaticano o para erigir ostentosos templos “evangélicos” que nada tienen que ver, ni con la sencillez del Señor, ni con el amor al prójimo.

Deidades empresariales: También en el ámbito empresarial van surgiendo diosecitos que son reverenciados por miles de personas, algunos trasladan su carácter de “divinidad” de generación en generación y han sido pródigos en manejar –como una finca– al país, garantizando así el rezago humano y promoviendo el mercantilismo. Ojo, el ser emprendedor y empresario es un acto heroico en países sin Estado de Derecho, como Guatemala, por eso los verdaderos empresarios –la mayoría– no deben ser confundidos con los dioses empresariales quienes han partido y repartido el país, a través de su influencia política. No obstante, conspicuos empresarios y profesionales, no dudan en rendir honra al inmoral, siempre que éste pueda ayudarles a cumplir un propósito espurio. Decenas de leyes han surgido, como consecuencia de esta macabra alianza “público-privada” y algunas reformas fiscales también. A guisa de ejemplo propongo la impulsada por el gobierno más escandaloso (no sé si el más corrupto) de nuestra historia contemporánea… el “Patriotista”. Este grupo de facinerosos –que dicho sea de paso fue puesto, por “los notables dioses” de la sociedad chapina– supo como endilgarnos a los empresarios pequeños y medianos, así como a los profesionales, los impuestos que se ahorraron sus dioses y patrones, ponentes secretos de “la reforma”… daño que no se ha revocado aún y continúa siendo una pesada carga para muchos. Seguramente con solo revertir estada infausta “reforma” e imponer escrúpulos y transparencia en la gestión del gasto, la recaudación aumentaría y habría recursos –de sobra– para justicia. Importante acotar que los financistas de los políticos y se visten de empresarios, son proclamados –por lambiscones, arribistas y falsos líderes– como “dioses”, a su vez los políticos empoderados, se convierten –rápidamente– en semidioses, como resultado de la lujuriosa y hedionda cópula, entre los “dioses patrones” y la diosa corrupción.

Dioses sociales: Aquí se ubican quienes convierten la vida gremial privada, misma que debiera significar una plataforma de defensa para los principios de la libre empresa, en una plataforma de influencia política, para presionar en la defensa de “intereses”, lo cual es una tarea individual de cada empresario y no de las gremiales empresariales. Ahora hasta –ridículamente– firman “acuerdos” para ofrecer “Trabajo Decente”, ¿Qué payasada es ésta?, el ser decente –otra vez– es una obligación moral y personal, pero también es un término que puede convertirse en ambiguo y demagogo, lo cual –evidentemente– es lo que hacen estos mequetrefes, sumándose a declarar lo “políticamente correcto”. Estoy seguro que nueve de cada diez empresarios no nos sentimos representados por estos “diosecitos” de pacotilla y no necesitamos que ellos “acuerden” ser decentes, porque lo somos. En todo caso que sean las leyes laborales las que vigilen la decencia de cada empresario y emprendedor y sometan al orden legal a los burladores de éstas. En este grupo de “dioses sociales” también se encuentran los sindicalistas vendidos, la mayoría de la autonombrada “suciedad” civil, la premio Nobel-era y todos aquellos que viven del show mediático, defendiendo causas falsas que nunca se logran, pero –para mientras– les dan para vivir espléndidamente. Por cierto los dioses sociales, saben coordinarse, entre sí, formando su propio olimpo… impenetrable para los mortales comunes; se reúnen en hoteles o salones discretos y firman –con frecuencia– acuerdos y publicaciones, apadrinadas por los dioses de la comunicación.

Dioses de la comunicación: Son los dueños de la verdad, atacan a pausas, presionan, extorsionan y callan, de acuerdo al monto del cheque y movidos –casi siempre– por las deidades antes referidas. Este año su labor se ha visto ensombrecida, por la falta de la otrora creciente y obscena publicidad oficial que engordaba sus bolsillos e hizo surgir diversidad de medios –exitosos claro está– a base de nuestros impuestos, porque es menester recordar que los últimos dos gobiernos, fueron pródigos en pautar y manejar –a sabor y antojo– la noticia… salvo contadísimas excepciones. Un mes antes de la caída de los Perezdetti, escribí un artículo denunciando esta pestilencia, porque escuché en la radio, la entrevista radial lisonjera que le hicieron a la vicepresidente, y ella aseguraba aún entonces que “era más barato viajar a Europa  que a Petén”, el entrevistador, se deshacía en sobarle la leva y no fue capaz de increparle… esa era la prensa de Guatemala, antes de la caída de los “dioses Perezdetti”, hoy lucen muy críticos y “muy aguerridos”, porque eso espera Tata dios de ellos.

Tata dios: no me refiero a Roberto Isaacs Barrillas, fallecido en 1968 y connotado asesino y torturador, famoso en la Penitenciaría Central, a quien apodaron “Tatadios”, sino al tata dios global de estos tiempos, quien manda a llamar e impone agenda a distancia… el mismísimo Barack Obama. Este dios universal que ampliamente ha demostrado ejerce una doble moral y cuya agenda, apenas empieza a desentrañarse, se prepara para una guerra mundial de grandes proporciones y –como lo he explicado antes– está ordenando su patio de atrás, sin permitir que nadie, se le salga del huacal ¡Y punto! Pero esto del dios del norte, mandando diosecitos bananeros, no es un fenómeno novedoso. Frente al conflicto de la Segunda Guerra Mundial, Franklin Delano Roosevelt, expresó –refiriéndose a las alianzas y controles geopolíticos de la época, y particularmente al dictador nicaragüense Anastasio Somoza García– “Somoza Maybe a son of a bitch but he’s our son of a bitch” (Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta). La afirmación de Roosevelt, revela –tan claro como el agua– el amplio degradé de grises y tufos ostentada por la administración pública estadounidense, misma que no es –desde el punto de vista de solvencia moral– peor ni mejor que la que rige y manda –ahora mismo– la otra polaridad mundial, representada por China y Rusia y personificada en el “dios de rostro fiero”, el ominoso Vladimir Putin.

Es más que obvio que nuestros semidioses-gobernantes, desde el norte y desde los ojos de Tata dios, son vistos, como “Tacho” Somoza… no importan demasiado, sus calidades, importa que sirvan y obedezcan. Es obvio que la historia se repite y más evidente aun, el lado del conflicto nos toca estar –sin ser parte del lío– a los chapines; también es muy probable –Dios quiera no y digo Dios y no “dios”– que otra vez no nos toque aportar sangre inocente, en un conflicto ajeno, que corresponde a dioses codiciosos globales que pelearán por territorios y –ojo, mucho ojo– sobre todo, por el agua de éstos que –en breve– será el tesoro más preciado. Lo único raro de este escenario reciclado, es que son los otrora prosoviéticos, los mejores amigos del occidentalismo trastrocado de Obama… sin lograrse entender cuál es el propósito, de modo que solo podemos especular que el mundo gira lenta pero seguramente hacia el socialismo global y es probable que –en medio de ese giro y por ese único motivo– las deidades supremas, comunes y semideidades de Guatemala, estén en riesgo real.

Los semidioses, han empezado a caer, lo cual no puede sino llenarnos de complacencia, aunque lo ideal sería que toda la mitología chapina –que se nutre de los dineros de los contribuyentes– desapareciera… para lo cual habría que convertir –a golpe y porrazo legal– en humanos a los “dioses”, porque éstos –mediante la sucia cópula– seguirán procreando “semidioses”… y es muy probable que ya tengamos algunos embriones pululando por casa presidencial que son fácil de distinguir: 1- Saben de todo, 2- Lo tienen todo bajo control, 3- Dicen mucho, pero sus hechos son incongruentes y 4- Tienen un discurso lisonjero para cada auditorio… y a veces, cuando hablan por teléfono, suelen mostrar su esencia de boconas deidades terrenales.

Sobre la caída de los –otrora– semidioses, es honrado reconocer que no fueron las gestas de patriotas hartos de la pudrición, lo que ha dado al traste, con unos pocos de estos apestosos… sino una agenda global y occidental que no admite más la corrupción… salvo –claro está– la que sea aceptable para “tata dios”. ¿Por qué Guatemala llegó a esto, por qué somos un país menesteroso, dependiente y corrupto? ¡Porque evadimos nuestra gorda obligación de autodeterminarnos! Qué distinta sería nuestra historia, si en lugar de reverenciar a falsos dioses, rendirles culto y querer ser sus “amigos”… obedeciéramos los decretos de rectitud, solidaridad y trabajo, dispuestos –para nuestro propio beneficio– por el único Dios. ¡Piénselo!

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