Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Los cambios de abril a abril

Fecha de publicación: 24-04-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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Edelberto Torres-Rivas

 

Abril de 2015, hace un año, fue un mes pleno de augurios y riesgos. Estuvo lleno de señales y vivencias que confunden el destino del Estado. Guatemala vivía un clima de crisis ciudadana, ese malestar en el que los nervios anuncian que algo va a suceder el día de mañana. Y empezó así: el día 14 las instituciones que combaten la impunidad, la CICIG y el Ministerio Público, hicieron una impresionante denuncia contra la vicepresidenta Roxana Baldetti y su ayudante, por corrupción, fraude fiscal, y otros delitos. Fue ese un enorme agujero de corrupción en la tela que protege la legalidad. Ya muchos habían caído pero ahora le tocó su turno a la señora Baldetti, y diez días después el presidente Pérez Molina y luego decenas de funcionarios, políticos, militares y gente próxima al Partido y al Gobierno.

En medio del escándalo se abrió una histórica prueba para el pueblo guatemalteco: los movimientos sociales contribuyeron al encausamiento de Baldetti, Pérez y una importante fracción de la clase política, a la descomposición del gobierno del Partido Patriota y al deterioro de Lider, partido igualmente corrupto que rebanó la candidatura de Manuel Baldizón, el más afincado político de la década. El día 24 estalló en la Plaza de la Constitución el primer movimiento de masas pidiendo la captura y condena de los altos funcionarios. La calidad de la crisis la determinó la naturaleza de la demanda pública que exigía que Pérez Molina se fuera. Las redes virtuales ayudaron a movilizar a unos 20 mil ciudadanos que cantando y bailando, ordenadamente, pedían el castigo. La ola popular con apoyo de Internet se multiplicó en número y calidad y se prolongó varios meses más. El desorden aumentó porque ya en este mes se vivía la campaña electoral. Manuel Baldizón apareció gozoso con el 24 por ciento de la simpatía nacional.

Abril de 2016, un año después encontramos serias diferencias. El 25 de abril se cumplieron cien días del gobierno de Jimmy Morales, “outsider” de la escena política, electo presidente por su popularidad como artista y, sin ningún rasgo propio como político profesional. Nos interesa poder determinar cómo un año después el pueblo guatemalteco ha convertido el recuerdo de 2015 en una voluntad de militancia; algunos esperan, inútilmente, que se repitan situaciones iguales; habrá oportunidades con enfrentamientos distintos, ya no serán las clases medias urbanas, ladinas y apolíticas. De hecho vendrán muchos campesinos, trabajadores, los sectores frágiles de los grupos medios. La confianza mutua, tan deteriorada, se rehizo con las manifestaciones y salir a la calle, portar un cartel, asociarse a las actividades colectivas, gritar y convivir, todo esto fue nuevo y enriquece lo que se llama experiencias políticas. Es estratégico formar opinión pública. Los cambios más importantes aparecen entre los jóvenes, son ellos los que más se están organizando. Son dos rasgos los importantes: su espíritu crítico que no se formó ni durante la dictadura militar ni en la tragedia del conflicto armado, tienen una herencia de libertad. La organización, la polémica, los periódicos, la alegría, todo marcha.

Los cambios en la conducta social son visibles pero no hay que exagerar. Depende de muchos factores. Pero no volveremos al pasado. Guatemala nunca será igual, de abril a abril, algo se ha modificado.

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