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Domingo

“Mantener la impunidad es degradar la esencia propia de la democracia”: Baltasar Garzón Jurista español


El exjuez español expresa sus opiniones sobre la importancia del fortalecimiento del sistema judicial con el objetivo de atacar las raíces de la impunidad. La justicia transicional es el principal tema de esta conversación con el jurista, quien destaca que las fuerzas represivas estatales no pudieron actuar sin financiación del poder económico.

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¿Cuál es la importancia de la justicia transicional en Guatemala?

– Es el elemento necesario de reconciliación en una sociedad, cuando se dice que ya han pasado esos hechos y que el pueblo se ha reconciliado, no es verdad. Si hay una manifestación en este momento de la acción de la justicia en relación a esos crímenes que sucedieron durante la guerra, es que no se han pasado. No es verdad, no hay ningún capítulo cerrado. Cualquier proceso de reconciliación debe ser posterior, porque mientras tanto se están reconociendo los derechos internacionales de las víctimas que implica conocer la verdad, acceder a la justicia y tener garantías de no repetición, que es donde se radica esa reconciliación. El perdón es algo íntimo de cada persona, pero la respuesta del Estado tiene que ser diferente.

¿Cómo puede haber justicia transicional sin haber depurado el sistema judicial?

– Esos son los mecanismos que tenemos, si no nos vale para la justicia transicional, tampoco nos va a valer para la lucha contra la corrupción, para la lucha contra el crimen organizado, etc. Lo que tenemos que hacer es ir evolucionando esos mecanismos en función de lo que acontece. Es decir, la situación de Guatemala no es la que era hace veinte años, ni la de hace cuarenta. La evolución se está produciendo, la concienciación por parte de la sociedad sobre mecanismos de respuesta desde la justicia hoy es más beligerante de lo que era hace diez años, porque se ha tomado conciencia de que para que una sociedad avance se necesitan varios componentes, no solo económicos y políticos porque esos van a estar carentes de credibilidad si no hay un avance en la independencia judicial.

¿Cómo desideologizar la justicia transicional?

– Yo no creo que haya ideología en que haya 500 o 600 personas desaparecidas y se estén exhumando sus cuerpos después de veinte años de silencio, ahí no hay ideología, ahí hay desaparición forzada que es una de las formas más deleznables de ataques contra la sociedad civil. La desaparición de un campesino, de un indígena, de una mujer, el sometimiento a esclavitud sexual de una mujer, eso no dignifica para nada ni al Ejército, ni a la idea de democracia bajo ningún concepto, al contrario, la degrada hasta límites insospechados. Mantener la impunidad en ese sentido es degradar la propia esencia de la democracia, y quien no se dé cuenta de esto, es que realmente dista mucho de ser un auténtico demócrata. Entonces, la justicia transicional no es ideológica, lo que busca es juzgar crímenes muy graves que sí se hayan cometido con intención política o ideológica, es decir, imponer tu criterio a otro, y cuando no lo puedes imponer, lo matas o lo desapareces.

En el caso del exdictador Efraín Ríos Montt, luego de la condena de 2013, se ha intentado en varias ocasiones volver a juzgarlo, ¿por qué cree que este proceso no avanza y otros similares ya concluyeron?

– Hay fuerzas que confrontan para evitarlo. Las dificultades de la investigación son grandes, pero, la política judicial de determinados poderes también es grande y no podemos ocultar que Ríos Montt representó todo un conjunto de acciones, de personas y de intereses que son los que pesan sobre los que tienen que ejercer esa decisión.

¿Cree usted que es por el término que se utilizó, el genocidio?

– No lo sé, pero desde mi punto de vista lo que hubo fue genocidio. Sé que la defensa no piensa así, pero, la valoración y los elementos eran los de genocidio.

En la sentencia de este caso, se lee que hay que investigar a los empresarios que hayan estado involucrados en delitos de la guerra, ¿podría un sistema de justicia débil accionar contra estos grandes empresarios?

– Siempre ha sido la misma historia, ha habido momentos en los que el poder fáctico, especialmente el poder económico, trata de imponerse y corromper a los demás, el mal uso de ese poder, porque no hay que meter a todos en el mismo cesto. Ahora, cuando fuerzas económicas se alían con fuerzas políticas represivas para degradar a esa sociedad, atacarla, matarla, desaparecerla, lógicamente hay una concatenación. Ninguna acción es carente de financiación, bien porque sea un aprovechamiento, nos lleva a un punto como en Argentina, en donde la dictadura no solo fue militar, sino con civiles que apoyaron esencialmente con un desarrollo muy específico previsto para ese ámbito. En España sucedió lo mismo en la época del Franquismo. Claro que si hay una responsabilidad del poder económico.

Aunque, yo discrepo en que la justicia no tenga capacidad. Que haya un tribunal que pueda decir que el general Ríos pudo cometer un delito de genocidio, es un avance, que haya un tribunal que diga que hubo esclavitud sexual, también es un avance.

Que se haya llevado a un presidente y a una vicepresidenta al juzgado es algo que no se podría haber creído hace diez años. Que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) esté apoyando en la lucha contra la impunidad y la corrupción es un avance tremendo que no puede ser menospreciado.

Respecto a la CICIG, sin esa entidad no habría sido posible desvelar todos los casos que surgieron el año pasado, ¿cómo fortalecer el sistema judicial cuando ya no haya CICIG?

– Lo importante es lo que se está consiguiendo, no es lo mismo este tiempo con el año 2003. Respecto a las investigaciones de delitos contra la humanidad y la lucha contra la corrupción. La importancia de la CICIG en cuanto a que ha ayudado a generar confianza en hechos criminales que trascienden las fronteras, no hay que nacionalizar el crimen. La comisión no está usurpando ningún ámbito jurisdiccional sino que está contribuyendo al reforzamiento de la respuesta institucional, en el momento en que eso ha sido asumido, la sociedad se da cuenta de que es un instrumento de protección frente a los perpetradores.

Durante los juicios contra militares, la presencia del embajador de Estados Unidos en Guatemala se hizo notoria. Pareciera que ahora Estados Unidos cambia su posición después de que apoyó las dictaduras en Latinoamérica

– Está claro que la posición de Estados Unidos no es la doctrina de la Escuela de Las Américas, es un planteamiento económico global de expansión. Creo que la gran diferencia entre aquella época y esta, es que se están consolidando respuestas nacionales democráticas, hay que creerse esas respuestas. La fuerza de una sociedad es muy potente, pensar en soluciones autoritarias es más difícil.

¿La justicia se acopla a los intereses coyunturales?

– No debería, la justicia tiene un marco que debe responder a la necesidad social en el momento en que se aplica, no podemos aplicar técnicas medievales a situaciones actuales, no podemos hablar de justicia individualista cuando estamos en ámbitos de jurisdicción mucho más amplia, transnacional. Debe responder a la igualdad ante la ley y al principio de legalidad.

¿Caben las negociaciones en temas de justicia como en la política?

– Hay países que asumen y establecen el principio de oportunidad, es decir, la negociación entre el Ministerio Público y el Tribunal es normal. Lo que es innegociable es el hecho en sí mismo de la justicia, es decir, negociar la impunidad no puede ser lícito ni asumido, la justicia transicional significa un complejo de actuaciones que no solamente se escenifican en una respuesta penal sino en algo más complejo, más amplio y más proactivo.

¿Puede subsistir la democracia sin justicia transicional?

– No puede subsistir la democracia sin justicia independiente. Esa justicia independiente debe de serlo igual respecto de crímenes masivos como de individuales, y sobre todo debe transmitir la sensación y la certeza de que actúa imparcial y sin apego a intereses económicos, corporativos  o políticos y solo con apego a la defensa de las víctimas y de la legalidad.

¿Se necesita una reforma a corto plazo o los cambios se darán con la evolución natural del sistema?

– Hay reformas que deben ser afrontadas de forma inmediata, hay que reforzar las garantías del ejercicio independiente de la justicia, es un punto clave, pero sobre todo la garantía de acción independiente dentro de la propia justicia, los mecanismos de protección respecto del control interno de la justicia es mucho más necesario incluso que la confontación con el poder externo.

Establecer mecanismos de contrapesos, un sistema de sanciones disciplinarias, separar la función gubernativa de la jurisdiccional, mecanismos de inamovilidad, mecanismos de acceso y preparación científica, participación de la ciudadanía, no con control político, sino en forma directa, que se establezcan mecanismos de transparencia.

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