Sábado 20 DE Abril DE 2019
Domingo

Colombia vislumbra paz con guerrillas

Tras las negociaciones del  Gobierno con las FARC, se abre la puerta para iniciar el diálogo con el ELN, en un camino que podría enfrentar diversos obstáculos.

Fecha de publicación: 03-04-16
Los negociadores del gobierno colombiano, Frank Pearl, izquierda, y del ELN, Antonio García durante el anuncio en Caracas.

Alina DIESTE • AFP –Con el inicio de negociaciones con el ELN y cerca de sellar la paz con las FARC, Colombia vislumbra finalmente un futuro sin guerrillas, pero el camino para acabar con medio siglo de conflicto armado se prevé difícil.

El lanzamiento –el pasado miércoles– de un proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), en paralelo al que avanza desde hace más de tres años con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), es “una buena noticia” y “un paso positivo”, dijeron analistas a la AFP.

“Que este grupo quedara afuera (de la negociación) dejaba la paz coja. No se podía decir ‘Colombia terminó su conflicto armado’ sin incluir al ELN”, dijo Angelika Rettberg, directora de la maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes.

El proceso con el ELN, alzado en armas desde 1964 al igual que las FARC, es “histórico” para los negociadores tras varios intentos fallidos.

Pero los obstáculos no son pocos en diálogos ensombrecidos por el secuestro, una práctica que Santos ha exigido a las guerrillas abandonar antes de sentarse a conversar, aunque ni el gobierno ni el ELN dijeron saber cuántos rehenes hay aún en poder de ese grupo rebelde.

“Abrir una mesa de negociación con una guerrilla que sigue secuestrando rompe con un consenso de que esa es una forma inaceptable”, señaló Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos Análisis para el Análisis de Conflictos (Cerac).

“Esto comienza con un ambiente caldeado en la opinión pública, con gente escéptica sobre la voluntad de paz de los grupos armados y encuestas que muestran una baja de apoyo al gobierno”, señaló Rettberg. “Esta negociación empieza con menos
respaldo político”, dijo Restrepo.

La participación popular

También abre interrogantes el ELN, organización más política que militar y con una base social mucho mayor de los 1,500 combatientes que según el gobierno tiene.“Es una guerrilla con grados altos de descentralización y autonomía de sus estructuras”, explicó Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, en un artículo del diario El Espectador.

Según el politólogo Víctor De Currea, “lograr una participación efectiva de la sociedad” es uno de los principales desafíos, así como “resolver la amenaza del paramilitarismo”.

Los paramilitares o milicias irregulares de derecha, surgidas en los años ochenta para combatir a las guerrillas y cuya desmovilización promovió el gobierno de Álvaro Uribe entre 2003 y 2006, siguen siendo invocadas por el ELN y las FARC como un riesgo de seguridad que compromete su propio desarme.

Las bandas criminales surgidas del paramilitarismo, “son la amenaza más grande del posconflicto”, recordó Rettberg.

Desescalar el conflicto

El tema de la violencia es crucial cuando en Cuba se debaten los términos de la desmovilización y la dejación de armas de las FARC.

“La negociación con el ELN debería comenzar por donde termina la de las FARC, es decir, negociando un cese al fuego bilateral y que el mecanismo de verificación internacional sirva para el ELN también”, señaló Ávila.

Las pláticas con las FARC transcurren sin una tregua en el terreno, aunque la guerrilla declaró un alto al fuego unilateral, al cual el Gobierno respondió suspendiendo los bombardeos. “Repetir el modelo de negociar mientras el conflicto sigue, sería un error”, consideró Restrepo.

El proceso será “largo” y “muy probablemente” no termine antes de 2018, cuando Santos deje la Presidencia, opinó Ávila. AFP

El ELN: de los ataques a la paz

La guerrilla del ELN, que el miércoles anunció en Caracas el inicio de un proceso de paz con el Gobierno colombiano, llegará a la mesa de negociaciones después de haber incrementado notablemente sus ataques en los últimos meses.

Las conversaciones con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos representan un nuevo intento del ELN por llegar a un acuerdo con el Estado desde su alzamiento en armas en los años sesenta.

El ELN surgió en 1964, casi al mismo tiempo que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con una clara simpatía por la Revolución cubana y con postulados de la Teología de la Liberación.

Su fundador fue Fabio Vásquez, quien viajó a Cuba después del triunfo de la revolución y a su regreso a Colombia planificó la aparición del grupo en una región montañosa del noreste del país.

La principal figura icónica del ELN es el sacerdote Camilo Torres, quien cambió la sotana por el fusil y murió con poca formación militar en su primer combate, hace 50 años.

El ELN arreció sus ataques a comienzos de este año, precisamente para conmemorar los 50 años de la muerte de Torres, quien cayó el 15 de febrero de 1966 en el departamento de Santander, unas pocas semanas después de su incorporación a la guerrilla.

La presencia de un sacerdote en el ELN no era una novedad, pues varios defensores de la Teología de la Liberación integraron sus filas. El sacerdote español Manuel Pérez, alias Poliarco, fue el máximo jefe del grupo hasta 1998, cuando murió de hepatitis.

Pérez asumió la comandancia del grupo después de que Vásquez abandonara la lucha armada a mediados de los años setenta y se fuera a vivir a Cuba, donde se perdió todo rastro suyo.

Su sucesor, Nicolás Rodríguez, alias Gabino, entabló conversaciones informales con el gobierno de Santos hace poco más de dos años, en busca de un proceso de paz similar al que se cumple desde noviembre de 2012 en Cuba con las FARC.

El ELN protagonizó conversaciones de paz con el Gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) e incluso algunos de sus frentes cesaron entonces sus ataques de forma temporal. También habló de paz con los gobiernos de César Gaviria (1990-1994) y de Ernesto Samper (1994-1998), en Venezuela, México y Alemania.

Durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) el ELN intentó un nuevo diálogo, que se rompió cuando se le exigió concentrar a sus cerca de 2 mil integrantes en lugares previamente demarcados. –DPA

66%


de los colombianos es pesimista frente al proceso de paz con las FARC, una de las cifras más altas desde el inicio del proceso.

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