Domingo 8 DE Diciembre DE 2019
Domingo

De Sindicatos, PGN y OIT

Laura Castañeda
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 21-02-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

La Junta Directiva del recién electo Congreso de la República, con Mario Taracena a la cabeza, nos ha sorprendido revelando información inédita y alarmante sobre los sueldos y prestaciones exorbitantes a la que tienen derecho sus empleados, por virtud de derechos adquiridos, y no de mérito, en uno de los sindicatos de esa institución.

Pero la reflexión que cabe hacerse es: ¿cuántos sindicatos existen en el Estado y cuánto le cuestan al país?

La información puede verse de manera dramática si se segmenta por ministerios, o por porcentaje de recaudación, o por niños desnutridos que no pueden ser atendidos, o por subsidios de vivienda que no se otorgan, o por carreteras que no se construyen.

El tamaño del Estado puede que sea “pequeño”, como afirmó recientemente el Ministro de Finanzas, yo en lo personal opino lo contrario, pero el hoyo y la lesividad que los pactos colectivos le propinan a las finanzas públicas es de magnitud alarmante.

En contraposición a esta realidad, Guatemala es denunciada asiduamente en la OIT por la variedad de sindicatos que existen. Algunos reconocidos por el Estado otros no, y por confederaciones de sindicatos con representación multinacional. Los representantes del Estado y el sector patronal ocupan el 100 por ciento de su tiempo en la documentación y defensa del país en esos foros. Las denuncias más comunes son el asesinato, la persecución a líderes sindicales y la conspiración del Estado para que la libertad de asociación y la negociación colectiva estén limitadas.

Nada más contrario a esta realidad. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social inscribe alrededor de cinco a siete sindicatos por día. Una de las exigencias de OIT es promover y facilitar la sindicalización de los trabajadores en el país, lo cual Guatemala cumple al pie de la letra.

El Estado gasta enormes cantidades de dinero en dar protección a líderes sindicales y, como es de conocimiento público, los miembros del sindicato en cualquier instancia pública son los trabajadores que menos trabajan y que más beneficios obtienen. En algunos casos, como el de Joviel o Luis, no solo le cuestan al país miles de millones de quetzales de pérdidas por días no laborados en manifestaciones y bloqueos, sino que también atentan contra la institucionalidad del Estado y el desarrollo integral de los guatemaltecos, desde la etapa escolar.

Curiosamente en la administración de la exfiscal Claudia Paz y Paz, identificada abiertamente con la ideología de izquierda y los sindicatos, Guatemala pudo probar en la OIT que el 99 por ciento de los casos judiciales en donde se acusaba al Estado de criminalización de la lucha sindical, los móviles de los asesinatos correspondían a crímenes comunes no asociados con el rol del sindicalista, encontrándose casos de líos de faldas, venganzas, robos, delincuencia común y otros. Tan solo el 1 por ciento correspondía a causas propias del rol sindical.

El Estado de Guatemala se encuentra en una encrucijada económica sin precedentes. El Presupuesto General del Estado está desfinanciado, pero aun así, se deben cumplir las obligaciones absurdas devenidas de pactos colectivos lesivos para la Nación.

¿Cómo desmontar esta estructura absurda de cantidades de sindicatos sin motivo ni fin más que el beneficio propio de los líderes que gozan de inamovilidad y privilegios exagerados?

La Procuraduría General de la Nación dio un paso adelante opinando legalmente sobre la lesividad de uno de los pactos colectivos del Ministerio de Salud Pública y denunciando el pacto colectivo del sindicato más antipopular del Congreso. Pero esto es solo el principio. Una labor responsable de la PGN sería levantar estadísticamente el dato de cuántos sindicatos existen en el Estado, estudiar los pactos colectivos vigentes y dictaminar cuáles son lesivos para los intereses del Estado y proceder con su denuncia.

Si a la OIT/Naciones Unidas le interesa recuperar su reputación perdida, debería adherirse a la denuncia, ya que como organismo que promueve el trabajo digno y DECENTE, sí óigase bien, DECENTE no puede seguir apañando el sindicalismo chantajista y ventajoso que tiene sumida en la crisis económica al Estado de Guatemala.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.